La venganza será terrible
Castro aprovechó un error de Fox con tal de defender su régimen, condenado por despreciar los derechos humanos Ya había convalidado Fidel Castro un encargo, casi una súplica, de Vicente Fox: no discutir la relación bilateral durante la Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre el Financiamiento para el Desarrollo, realizada en Monterrey. Pero el presidente de México, el primero en siete décadas ajeno al parque jurásico del Partido Revolucionario Institucional (PRI), cometió un exceso. De confianza, tal vez: «¿Te puedo pedir otro favor? –sondeó por teléfono–. Bueno, básicamente, no ataques a los Estados Unidos o al presidente Bush». Obtuvo una respuesta a la altura de las circunstancias: «No tenga la menor duda de que sé cómo decir la verdad con decencia y elegancia». Eran 43 años de unicato de un lado y uno y medio de gestión del otro. Eran sutilezas: el tuteo en Fox, frecuente entre mandatarios, y su reverso en Castro, frecuente entre negociadores. Eran, en definitiva, la astucia y la inexperiencia, grabadas secretamente en La Habana, el 19 (leer más)
