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La tregua de cristal

Fiel a su manual de estilo de máxima presión y plazos de ultimátum, Donald Trump ha forzado una frágil tregua de dos semanas con Irán. En realidad, algo más parecido a un castillo de naipes en medio de un torbellino que a un cese del fuego real. El mediador inesperado, Pakistán, único país musulmán con poderío nuclear, se apuntó el presunto éxito diplomático con la ayuda discreta de China mientras Israel, excluido del acuerdo, bombardeaba zonas densamente pobladas de Líbano en el afán de repeler a Hezbollah y de anexar de facto parte de ese territorio. De prometer que “la ayuda está en camino” a la decisión de cañonear Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra y anunciar que «toda una civilización morirá esta noche», Trump intentó vender una victoria estratégica. Los objetivos militares, según él, habían sido superados a pesar de los kilos de uranio enriquecido bajo siete candados en las bóvedas iraníes y de la tímida apertura del estrecho de Ormuz, cerrado nuevamente. Ambas condiciones, inaceptables para Irán, llevaron a Benjamin Netanyahu (leer más)

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Irán a la sombra de Irak

Durante décadas, Occidente procuró debatir la guerra en los claustros académicos o en los manuales de inercia doctrinal. Se hablaba de la guerra del futuro como una especulación tecnológica, casi cinematográfica, mientras el relato político vendía la ilusión reconfortante de que la democracia y la globalización eran un camino de ida para consolidar la paz como un estado por defecto. Al calor de la guerra contra Irán, cuatro años después de la invasión rusa de Ucrania, aquellas teorías cayeron en saco roto. La guerra dejó de ser una anomalía. El orden internacional posterior a 1945 ha sido reemplazado por un enjambre de trincheras y algoritmos. La renuncia de Joe Kent al cargo de director del Centro Nacional de Antiterrorismo de Estados Unidos en rechazo a la decisión de Donald Trump de declararle la guerra a Irán forzado por Israel, así como la admisión con más silencios que certezas de su jefa, Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional, de la ausencia de una amenaza inminente contra el interés nacional tuvo un efecto déjà vu. Que remite (leer más)

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El banquete de las sombras

Sin brindis ni pastel, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) celebró en silencio sus 64 años con los pasillos vacíos y el ruido seco de una guillotina presupuestaria que no reconoce fronteras ni legados. La fundó John F. Kennedy el 3 de noviembre de 1961. La idea era extender el brazo amable del poder norteamericano durante la Guerra Fría. Difícilmente habría imaginado que el golpe de gracia no iba a venir de Rusia ni de China, sino de la mismísima Casa Blanca. Donald Trump, escoltado por la eficiencia algorítmica de Elon Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha decidido que el poder blando es un lujo que Estados Unidos ya no puede o no quiere permitirse. La lógica del DOGE es de una simplicidad empresarial pasmosa: cataloga de “desperdicio” la ayuda externa. Las cifras cuentan otra historia. Aunque el imaginario del America First cree que el país regala su riqueza, la ayuda al exterior representa menos del 1% del presupuesto federal. Un renglón que debe ser tachado en (leer más)

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El estreno de la Doctrina Donroe

La falta de confianza de Donald Trump en María Corina Machado para tomar las riendas de Venezuela después la operación militar con la que Estados Unidos arrestó a Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, abre un nuevo paradigma. A sus ojos, la líder de la oposición y premio Nobel de la Paz “no tiene apoyo ni respeto dentro del país”, más allá de haber apoyado el despliegue norteamericano en el Caribe. Trump echa por tierra con esa declaración la posibilidad de que asuma la presidencia Edmundo González Urrutia, ganador en nombre de Machado de las elecciones del 28 de julio de 2024. Trump sigue al dedillo los lineamientos de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), presentada en diciembre. Se trata de una reformulación de la Doctrina Monroe, aquella que puso a raya la influencia de Europa en el hemisferio occidental en el siglo XIX. Cuatro ítems titulados Corolario Trump  validan la consigna America First con un mensaje controvertido: América para los norteamericanos. “Ahora la llaman la Doctrina Donroe”, se ufana Trump del juego de palabras entre Donald (leer más)

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América para los norteamericanos

La Doctrina Monroe, aquella que puso a raya la influencia de Europa en el hemisferio occidental durante el siglo XIX, retorna con nuevos bríos de la mano de Donald Trump. La menciona cuatro veces con el título Trump Corollary en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN). “En todo lo que hacemos, estamos poniendo a Estados Unidos primero”, rubrica su consigna America First como en su mandato anterior, revival entonces de la crisis económica del treinta y del anticomunismo de los cincuenta. Recargado ahora con tono y reproche político “tras cuatro años de debilidad, extremismo y fracasos fatales”. Los del gobierno de Joe Biden. La presentación del documento, de 33 páginas, coincide con la tensión en el Caribe. No solo por el despliegue militar frente a Venezuela, sino también por la presión externa que ha detonado el premio Nobel de la Paz para María Corina Machado. Un cachetazo para Nicolás Maduro y una decepción para Trump, convencido, como dice el texto, de haber “consolidado su legado como el presidente de la paz”. Machado quebró 16 meses (leer más)

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Los piratas del Caribe

Antes de soltar amarras hacia el Caribe con un portaviones descomunal frente a las costas de Venezuela, el gobierno de Donald Trump había dejado entrever que en su segundo mandato iba a combinar en el vecindario algo así como nostalgia soberana con cartografía creativa. Con un discurso de tiempos en los cuales los imperios se anunciaban a cañonazos y los mapas se corregían según los estados de ánimo, Trump prometió recuperar el Canal de Panamá, convertir a Canadá en el Estado número 51 de Estados Unidos y comprar Groenlandia. El Golfo de México, en su léxico, pasó a llamarse Golfo de América. Nada de eso ocurrió. En todos los casos, Trump aplicó el arte de la provocación, más habitual en los negocios que en la política o, menos aún, en la diplomacia. Luego iba a caer como un rayo el aviso de aranceles y represalias contra Brasil por la presunta persecución judicial o “caza de brujas” del expresidente Jair Bolsonaro, un aliado condenado por el intento de impedir la investidura de Luiz Inácio Lula da (leer más)

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Hagan lo que digo y lo que hago

Una escalera mecánica que se detuvo a mitad de camino y un teleprompter defectuoso resultaron ser, para Donald Trump, sinónimos de la ineficacia de la ONU. Fue el primer discurso de su segundo mandato ante la Asamblea General. Duró casi cuatro veces más que el tiempo asignado: 55 minutos. Nadie osó tocar el botón rojo para interrumpirlo ni para explicarle que los problemas técnicos del organismo, tanto en Nueva York como en Ginebra, se deben a la crisis de liquidez por los retrasos en los aportes de los donantes. Entre ellos, el principal: Estados Unidos, casualmente. En esa rara carambola de incidentes, Trump halló música y letra para criticar a la ONU dentro de la ONU. Una forma de dinamitarla, cual caballo de Troya. También cargó contra «el engaño del orden global», llamó al cambio climático «la mayor estafa del mundo», defendió «el carbón limpio y bonito» en desmedro de las energías renovables y dejó dicho que «todo lo verde está en bancarrota». Un auditorio atónito hilvanó cada palabra como un latigazo contra el sentido (leer más)

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A-1, hundido

Con un ataque en aguas internacionales contra una lancha que supuestamente transportaba drogas, Donald Trump dio el pistoletazo de salida (starting shot, en su léxico) contra el régimen de Nicolás Maduro. La nave había partido de Venezuela. Iba a Estados Unidos. Murieron 11 personas. Pertenecían, según Trump, al cártel Tren de Aragua, nacido hace más de una década en una prisión del Estado homónimo del centro de Venezuela. La pandilla en cuestión operaría al mando de Maduro, según el gobierno norteamericano, a pesar de una evaluación rebatida por su propia inteligencia. Maduro, mientras tanto, estaba dándose un baño de masas o de “amor patriótico”, como señaló un meloso presentador de la televisión de su país. Caminaba con su mujer, Cilia Flores, por las calles del barrio de su infancia. El envío de buques norteamericanos a aguas de Venezuela para frenar el narcotráfico se vio ahora coronado por la primera acción concreta. La acusación de Trump iba contra el Cártel de los Soles, presuntamente dirigido por Maduro y respaldado por «individuos venezolanos de alto rango». Lo (leer más)

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Tobilleras políticas

Desde el 10 de junio, tres expresidentes sudamericanos de orientaciones políticas opuestas han sido condenados a prisión domiciliaria por causas diferentes. Dos de ellos, Cristina Kirchner y Jair Bolsonaro, deben usar tobilleras electrónicas. La del tercero, Álvaro Uribe, quedó en suspenso. Bonus track: detuvieron en Italia a una diputada brasileña aliada de Bolsonaro, Carla Zambelli, condenada a diez años de prisión por fraude y piratería informática, y ordenaron la restitución al Estado chileno de una fortuna en poder de los herederos del exdictador Augusto Pinochet.  Todo en tiempo récord, más allá de los añares de los procesos. Cartón lleno después de menos de dos meses de vértigo judicial. Sobre la expresidenta argentina, de 72 años, abanderada del degradado socialismo del siglo XXI, pesa una condena por corrupción, así como sobre el expresidente colombiano, de 73, enrolado en la derecha. En el caso de Bolsonaro, de 70, aún más a la derecha, el Supremo Tribunal Federal resolvió el encierro en su casa antes del juicio por la invasión y los destrozos de los tres poderes de (leer más)

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Doce días en doce horas

Cada uno reclamó la victoria después de los 12 días de fuego cruzado. Un resultado incierto, en realidad. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se declaró ganador, así como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mediador a bombazos. Su par de Irán, Masud Pezeshkian, arropado por el ayatolá Alí Khamenei, se dio un baño de masas en la Plaza de la Revolución, de Teherán, con un coro convocado por el Consejo de Coordinación de Propaganda que gritaba: “Sin concesiones, sin rendición en la batalla contra Estados Unidos”, “Muerte a Estados Unidos” y “Muerte al Israel, asesino de niños”. La guerra quedó en pausa. Estados Unidos había atacado las plantas nucleares de Fordo, Natanz e Isfahán con bombas capaces de penetrar 18 metros de hormigón o 61 metros de tierra antes de explotar. Irán replicó con una descarga de misiles contra la mayor base norteamericana en Medio Oriente, ubicada en Qatar. Una respuesta simbólica. Les avisó en forma previa a Trump, agradecido por el gesto, y a la monarquía de los Al Thani. El (leer más)

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Teléfono para los iraníes

Israel e Irán se encuentran en uno de los momentos más álgidos de su historia. ¿Siempre fue así? No. La Operación León Ascendente, lanzada por el primer ministro Benjamin Netanyahu, obtuvo como respuesta la orden del ayatolá Alí Khamenei de izar la bandera roja en la mezquita Jamkaran, de la ciudad sagrada de Qom. Un símbolo chiita. Implica entereza y venganza por la sangre derramada en forma injusta. La réplica contra el territorio israelí recreó la escalada entre ambos países de abril y octubre de 2024. Una lucha sin fin por la preeminencia en el eternamente caldeado Medio Oriente. ¿La excusa de Israel? El enriquecimiento de uranio, simiente de la bomba atómica. Especialmente, en Natanz e Isfahán, entre otras ciudades. Distante primero de Netanyahu, conciliador después, Donald Trump instó a Irán a negociar “antes de que no quede nada”. En su primer mandato abandonó el acuerdo firmado en 2015 por Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama y otras seis potencias que limitaba el programa nuclear iraní. Un golpazo, en 2018, tanto para la (leer más)

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El último baluarte de la política

En tiempos de polarización y autocracias murió el último baluarte de la política frente a la antipolítica. Murió José Mujica, alias Pepe, presidente de Uruguay entre 2010 y 2015. Tenía 89 años. Había sido diagnosticado a finales de abril de 2024 con un cáncer en el esófago y desde entonces fue hospitalizado varias veces debido al impacto del tratamiento. Su gobierno se destacó por una agenda social que incluyó el respaldo al matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalización del aborto y la creación del primer mercado nacional para la marihuana legal. En 2020, el año de la pandemia, Mujica y el expresidente Julio María Sanguinetti, su enemigo íntimo,  renunciaron a sus bancas en el Senado. Sellaron con un emotivo abrazo sus ciclos políticos. Un ejemplo de tolerancia y respeto que trascendió fronteras. Este es el capítulo titulado La imaginación al poder de mi libro El Poder en el Bolsillo: Ese sábado de marzo de 2007, Mujica vacila un instante. De pie, frente a él, en la estancia presidencial de Anchorena, George W. Bush (leer más)

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Filtración en el tejado

La red de mensajería Signal, similar a WhatsApp y Telegram, tiene un cifrado de extremo a extremo. Eso significa que solo el remitente y el destinatario pueden leer los mensajes. Son confidenciales. Excepto que alguien, en un descuido, incluya en un grupo a un periodista. Por error, el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Mike Waltz, sumó a Jeffrey Goldberg, editor jefe de The Atlantic Magazine, que, en silencio, recopiló los pormenores de un ataque de Estados Unidos contra los rebeldes hutíes en Saná, la capital de Yemen. No solo eso. Dejó al descubierto la inquina de Trump y compañía hacia Europa. Por el bombardeo hubo una treintena de muertos a mediados de marzo. El primero de varios, agradecidos por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Fue una acción “decisiva” contra “la piratería, la violencia y el terrorismo”, según Donald Trump. De la planificación, vía Signal, participaron el vicepresidente JD Vance; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el secretario de Estado, Marco Rubio; la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard; la jefa (leer más)

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Los dueños de la baraja

El método Trump de política internacional tuvo su primer capítulo el 28 de febrero de 2025. Fecha clave. Pasará a la historia como el estreno de la reprimenda en el Salón Oval del presidente y del vicepresidente de Estados Unidos a un mandatario extranjero en guerra y en inferioridad de condiciones, Volodimir Zelenski. Esas discusiones se daban antes en privado, jamás frente a las cámaras, por respeto al visitante y los anfitriones. Donald Trump y su ladero, JD Vance, se faltaron el respeto a sí mismos al humillar con premeditación y alevosía a una víctima de Vladimir Putin. Teóricamente, rival de Trump, así como el dictador chino Xi Jinping. En este mundo al revés, con instituciones en declive y autócratas en alza, Trump demoró apenas cinco semanas en cortar de cuajo las alianzas tradicionales de Estados Unidos con democracias afines y verse en el espejo de Putin, el zar del siglo XXI. El poder de los malos modales significa que cualquier contacto de un mandatario extranjero con el gobierno norteamericano corre el riesgo de ser (leer más)

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La Riviera de Medio Oriente

Cual efecto espejo de Estados Unidos, Argentina se retira de la Organización Mundial de la Salud (OMS) e Israel abandona el Consejo de Derechos Humanos de la ONU (UNHRC). En un caso, en represalia por “el encierro más largo de la historia de la humanidad”, dictado durante la pandemia por el expresidente Alberto Fernández, antecesor de Javier Milei, no por la OMS. En el otro, según el gobierno de Benjamin Netanyahu, “porque el UNHRC ha protegido tradicionalmente a los abusadores de derechos humanos al permitirles esconderse del escrutinio, demonizando en su lugar a la única democracia de Medio Oriente: Israel«. Detrás de esas decisiones, tomadas en primera instancia por Donald Trump cual copia corregida y aumentada de su mandato anterior, puede haber razones atendibles, como la influencia política en ambos organismos. Lo cual no se soluciona en la tribuna, sino en el terreno. Se trata de un fárrago de decisiones que, de seguirle el tren, sellaría a cal y canto las fronteras, infestadas de “delincuentes extranjeros”, y abriría la posibilidad de apropiarse de un territorio (leer más)