Economía

Tarjeta roja para los jóvenes

A veces, el orden de los factores puede alterar el producto. Y el producto, acaso el resultado, termina siendo devastador: ocho de cada 10 argentinos menores de 25 años ven el futuro con preocupación, miedo y desconfianza, razón por la cual no dudarían en emigrar si tuvieran ocasión, según el relevamiento ¿Qué piensan los jóvenes en la Argentina?, de la consultora Taquion. Tarjeta roja para los jóvenes en un país de inmigrantes que comenzó a ser un imán para los extranjeros en 1880 y, casi un siglo y medio después, irradia kriptonita a sus descendientes. Ese país, en el cual se creó y se recreó la saga de Amores inmigrantes, recopilados por la periodista Diana Arias, la mayoría de los empadronados de la llamada  Generación Millennial “ve que las oportunidades de desarrollo y trabajo se esfuman” y que el futuro “tiene más puntos negativos que positivos”. La frustración parece ser hereditaria. Anida hace desde añares en los mayores. La pandemia vino a agravar la situación: hizo caer los ingresos de más de la mitad de (leer más)

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La pesada herencia

Donald Trump tiró tanto de la cuerda en la guerra comercial y tecnológica con China que el cierre del consulado de ese país en Houston por «espionaje ilegal masivo» pareció ser un incidente más. En julio de 2020, mientras Estados Unidos lidiaba con la catástrofe sanitaria provocada por el coronavirus en vísperas de las presidenciales de noviembre, el régimen de Xi Jinping interpretó su decisión como una “provocación política” y, en reciprocidad, ordenó la clausura del consulado norteamericano en Chengdu. Ojo por ojo, en principio, pero, en el fondo, ambas medidas “representan actos de extrema gravedad” a los ojos del diplomático argentino Ricardo Arredondo. Sobre todo, como explica Arredondo en el artículo Diplomacia, espionaje y orden mundial: el cierre de consulados de China y Estados Unidos, publicado en la Revista Española de Derecho Internacional, por una escalada de tensiones que amenaza con romper la relación bilateral entre ambas potencias a raíz del “ascenso de China, el declive de Estados Unidos y la rivalidad por la primacía del poder mundial”. Nada menos. La plana mayor de (leer más)

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La burbuja de la desigualdad

En 2020 se perdieron cuatro veces más empleos en el mundo que durante la crisis financiera global de 2008. Lacónico, el informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el impacto de la pandemia en el mercado laboral pronostica “una recuperación lenta, desigual e incierta, a menos que los progresos iniciales se respalden con políticas de recuperación centradas en las personas”. Esos progresos iniciales, los previstos tímidamente para mediados de 2021, se ven agravados por una baja generalizada de las horas de trabajo y de los ingresos. En un solo año se esfumaron 255 millones de puestos de trabajo. El virus de la desigualdad, como se titula otro estudio, el de la organización no gubernamental Oxfam, ahonda el abismo ente un extremo y el otro de las sociedades. La chispa desencadenó la ola de protestas distantes y no coordinadas previas a la expansión del coronavirus. En 2019, el planeta vivía sumido en estallidos relacionados con la polarización de los países, la uberización de la política y el renacimiento de los nacionalismos mientras crecía la (leer más)

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Brexit, año uno

El mundo cambió en forma vertiginosa en los últimos años. Tanto que un divorcio puede celebrarse con el mismo regocijo que una despedida de soltero. Lo expresaban las caras del primer ministro británico, Boris Johnson, y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, cuando firmaban, cada uno por su lado, cual matrimonio desavenido, el final de un vínculo que duró lo suyo, 47 años, después de cuatro años, seis meses y una semana de idas y venidas. Las negociaciones comenzaron tras el referéndum por el Brexit, en junio de 2016, y concluyeron al filo del último día de 2020. Resultó ser el broche del peor año de nuestras vidas. El acuerdo comercial supone un telón de cierre y otro de apertura tanto para Londres como para Bruselas. La Cámara de los Comunes evitó el riesgo de un epílogo a las bravas. Un Brexit duro. Lo sorteó con 521 votos a favor y 73 en contra, de modo de aceitarle el camino a Johnson para seguir con una agenda a plazo fijo: (leer más)

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Brasil, Mercosur y G20, prioridades argentinas

La cooperación internacional resultó ser más notable y efectiva durante la crisis financiera de 2008, así como en lucha contra el terrorismo y contra el lavado de dinero, que desde el comienzo de la pandemia, concluye una encuesta entre 482 académicos, expertos en política internacional, funcionarios, legisladores y empresarios, entre otros, enriquecida con la recopilación de documentos técnicos. La hizo el Consejo Argentino  para las Relaciones Internacionales (CARI) con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer. ¿Cuáles deberían ser las prioridades de Argentina para salir del atolladero? Brasil, el Mercosur y el G20, según la mayoría de los consultados. Desde el 21 de enero, cuando el régimen chino anunció el confinamiento de la ciudad de Wuhan, la primera reacción fue subestimarlo. Sobre todo, en Europa. Declarada la pandemia por la Organización Mundial de la Salud (OMS), “los Estados nacionales no han seguido un protocolo definido y cada uno de ellos adoptó su propia estrategia”. Así nos va. La reacción terminó siendo dispar a pesar de tratarse de la amenaza más grave para la seguridad global desde la Segunda Guerra Mundial. Sus implicancias no sólo se ven reflejadas en la crisis sanitaria global, sino también en la contracción (leer más)

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Las propinas de Trump

Los presidentes, primeros ministros y otros gobernantes son los únicos seres que, como los reyes y los mendigos, pueden ir por el mundo con los bolsillos vacíos. No suelen llevar dinero ni tarjetas de crédito o de débito ni, en algunos casos, las gafas de lectura. La tienen fácil. Les basta hacer un gesto para disponer de aquello que necesitan. Donald Trump subía al Air Force One el 17 de septiembre de 2019. Del bolsillo trasero de su pantalón se asomó un billete de 20 dólares. Lo captó el fotógrafo Tom Brenner, de la agencia de noticias Reuters. La duda surgió de inmediato: ¿qué paga si todos los gastos corren por cuenta de la Casa Blanca? Le gusta dejar propinas. Una faceta desconocida y, a la vez, reveladora de su intimidad. “¡Sí, llevo dinero! –confesó Trump a los periodistas, intrigados por la rareza, durante el viaje de vuelta de California a Washington, y sacó un fajo de billetes del mismo bolsillo–. No uso billetera porque no he tenido una tarjeta de crédito en mucho tiempo, (leer más)

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El crudo ataque contra Arabia Saudita

Los ataques con drones contra las refinerías de la compañía Aramco en Abqaiq y Khurais, Arabia Saudita, aparentemente perpetrados por rebeldes huthis de Yemen, despertaron la intranquilidad de Donald Trump no sólo por su impacto, la mayor suba del precio del petróleo en 28 años y el mayor corte repentino de la producción en la historia, sino también por la amenaza de Irán contra aquello que Franklin Roosevelt, uno de sus predecesores, creía que formaba parte del patrimonio norteamericano: las reservas de crudo sauditas. ¿Un correlato de la guerra de Yemen o una represalia del régimen de los ayatolás? Esa es la cuestión. Hubo una fecha clave: el 8 de agosto. No el de 1974, cuando por única vez renunció un presidente de Estados Unidos, Richard Nixon, sino el de 1944, antes del final de la Segunda Guerra Mundial. Ese día, el 8 de agosto de 1944, tres décadas antes de la consumación del caso Watergate, Roosevelt y Winston Churchill se repartieron las reservas de petróleo de Medio Oriente. Le iba a decir el mandatario (leer más)

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China muestra músculo

En el día a día de la guerra tecnológica y comercial entre Estados Unidos y China, todo parece fríamente calculado. Quizá Donald Trump no quiso admitir que Xi Jinping tenía un par de ases en la manga: la suspensión de la compra de productos agrícolas norteamericanos y la devaluación al mínimo en 11 años de su moneda, el yuan, cual contrapeso frente a la imposición de nuevos aranceles a sus productos. O quizá prefirió que ocurriera para denunciar la manipulación de divisas que desató una tormenta en el mercado financiero global y avanzar otro casillero en el tablero de la confrontación. El juego que mejor juega y que más le gusta. Trump hizo saltar por los aires la tregua alcanzada en la cumbre del G20 de Osaka, Japón. Estados Unidos había acusado a China de devaluar en forma artificial el yuan, pero no había formalizado la denuncia. Por primera vez en un cuarto de siglo, Estados Unidos recurrió al Fondo Monetario Internacional. La debilidad del yuan encareció los productos norteamericanos en el mercado chino. ¿Era (leer más)

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Desacuerdo por el acuerdo

Era ahora o nunca “por el cambiante entorno político internacional, caracterizado por las crecientes tensiones proteccionistas”, concluyen Carlos Malamud y Federico Steinberg, investigadores principales del Real Instituto Elcano, de Madrid, en un análisis en el cual se preguntan quién gana y quién pierde con el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. ¿Qué ganan los europeos? Sus productos ingresarán en el Mercosur con ventajas sobre sus competidores. En especial, Estados Unidos y Japón. A su vez, Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay se comprometen a respetar el Acuerdo de París sobre el cambio climático. Ese era uno de los puntos de fricción con el gobierno de Jair Bolsonaro, decidido a imitar la ruptura de Donald Trump y, en su caso, poner en riesgo la Amazonía. Se trata de la selva tropical más grande del planeta. Un pulmón verde que absorbe cerca de 1.000 millones toneladas de dióxido de carbono por año, pero pierde por la deforestación una superficie similar a un campo de fútbol por minuto. La promesa de campaña de Bolsonaro era terminar con (leer más)

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El otro muro de Trump

La guerra comercial entre Estados Unidos y China tiene una faceta inquietante. La del muro que pretende levantar Donald Trump frente a la red de internet de quinta generación o 5G. Sigue la lógica de los chinos, en realidad. La Gran Muralla, construida y reconstruida por varias dinastías durante más de un milenio, tenía como fin proteger al imperio de los ataques de nómades provenientes de Mongolia y Manchuria. La emergencia nacional dictada ahora por Trump frente a los afanes de la compañía china Huawei responde al mismo criterio: resguardar los intereses de Estados Unidos en vísperas de la cuarta revolución industrial. Todo muro tiene un fin defensivo. El de Trump frente a México, una de sus obsesiones, intenta persuadir a los inmigrantes de ese país y del Triángulo Norte de América Central (Guatemala, Honduras y El Salvador). El otro, el tecnológico, procura frenar el predominio de China en el mercado de las telecomunicaciones. El inminente desarrollo de una nueva generación de internet, más expedita y eficaz, representa para Trump “una carrera que Estados Unidos (leer más)

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Bolsonaro se casa con Trump, pero no se separa de Xi

De paso por España, el presidente de Chile, Sebastián Piñera, celebró el rumbo económico de Jair Bolsonaro. Aún no se había realizado la segunda vuelta en Brasil. Piñera descontaba el desenlace “en un país que ha conocido todos los escándalos posibles de corrupción” en el cual “la gente votó [en la primera vuelta] más en contra de los políticos que a favor de Bolsonaro”. El elogio tuvo premio. Contra la tradición de los presidentes electos de Brasil, Bolsonaro no visitará en primer término a su principal socio del Mercosur, Argentina, sino a Chile. Y aprovechará la ocasión para avanzar en la unión del Atlántico con el Pacífico a través de un corredor bioceánico que excluirá a Bolivia. El proyecto de conectar al puerto brasileño de Santos con la costa chilena, más allá del impacto económico, tiene un sesgo ideológico. En palabras de Bolsonaro, “no seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo y el populismo, y con el extremismo de izquierda”. En esa categoría inscribe al presidente de Bolivia, Evo Morales, perdidoso en la Corte Internacional (leer más)

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Rusia vende armas y adquiere liderazgo

Pocos después de recibir a Donald Trump en Riad, el rey Salmán estuvo con Vladimir Putin en Moscú. Fue una visita histórica: nunca antes un monarca saudita había ido a Rusia. Los contactos rindieron sus frutos, más allá de las diferencias políticas. En una misma semana, Arabia Saudita les compró a Estados Unidos el escudo de derribo de misiles Thaad (siglas en inglés de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud) y a Rusia un poderoso sistema de misiles antiaéreos. En ambos casos alegó como amenaza el programa balístico de su archienemigo Irán. Estados Unidos, a su vez, le vendió aviones de combate a Qatar, sancionado por Arabia Saudita. El pragmatismo en un mercado tan sensible o insensible como el de las armas traza vías que, en algún punto, se bifurcan. La política va por un lado y los negocios van por el otro. La operación de Estados Unidos con Qatar, valuada en 12.000 millones de dólares, contaba desde 2016 con la aprobación del Capitolio. En el momento de la firma desentonó con el aliento (leer más)

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Moscú, capital de Venezuela

Sobre la hora, tras ser declarada en default parcial por no haber pagado dos vencimientos de intereses de su deuda soberana, Venezuela arribó a un acuerdo con Rusia, uno de sus principales acreedores. El acuerdo consiste en reestructurar un crédito de 3.150 millones de dólares que Rusia le había otorgado en 2011 para la compra de armas rusas. De ese modo, mientras la población venezolana sigue sometida a la falta de alimentos y de medicinas y la Unión Europa resuelve un embargo de armas contra Venezuela, entre otras medidas restrictivas, Nicolás Maduro ha ganado con el guiño diplomático de China su bien más preciado: tiempo. La deuda de Venezuela, acuciada por la caída del precio del petróleo desde 2014, ronda los 150.000 millones de dólares. Sus obligaciones con Rusia incluyen los 6.000 millones de dólares que le pagó la petrolera rusa Rosneft a Petróleos de Venezuela (Pdvsa). Nada extraño si Rosneft, ancla de la política exterior de Vladimir Putin con inversiones en Cuba, China, Egipto y Vietnam, no hubiera adquirido en 2016 el 49,9 por (leer más)

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El dragón se viste de seda

En Davos, Suiza, el presidente de China, Xi Jinping, sorprendió al mundo. Pasó a ser la voz cantante de la globalización. El defensor menos pensado. Era, a comienzos de este año, una apuesta fuerte en medio de las turbulencias provocadas por la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) y el discurso proteccionista de Donald Trump. Una cuña para afianzarse como polo de poder, en realidad. Libre y comercio no parecían encajar en el léxico del secretario general del Partido Comunista Chino, declarado hexin (núcleo) por los suyos. Un título honorífico por el cual alcanzó la estatura de líderes históricos, como Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin. Cuatro meses después, en Xi’an, antigua capital de China, Xi relanzó el Cinturón y la Ruta de la Seda. Lo arroparon delegados de un centenar de países, incluyendo 28 jefes de Estado. Entre ellos, Mauricio Macri y Michelle Bachelet por América latina, así como Vladimir Putin y Mariano Rajoy. Otra apuesta fuerte. Esta vez, con la promesa de un plan de obras de infraestructura abierto (leer más)

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Mucho para pocos

Dólares más, dólares menos, el patrimonio del hombre más rico del planeta, Bill Gates, equivale al 0,5 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) de los Estados Unidos. Su fortuna, estimada en 86.400 millones de dólares por la revista Forbes, supera en forma individual el PBI de 125 países. Entre ellos, once de América latina. De ser un país, el creador de Microsoft, con inversiones en Canadian National Railway, la red ferroviaria más extensa de Canadá, y Ecolab Inc., empresa que presta servicios de agua, higiene y energía, ocuparía el lugar número 67 en el mundo. Los multimillonarios como Gates eran 62 en 2015. Cabían en un autobús de dos pisos. En 2016 entraban en un carrito de golf. En 2017 quizá vayan en una moto. El crecimiento económico global beneficia con creces a los más ricos en desmedro de los más pobres. Ocho personas (ocho hombres, en realidad) concentran igual riqueza que 3.600 millones, la mitad más pobre de la población mundial, según la organización no gubernamental Oxfam. El grupo se ha reducido en (leer más)