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Cuando Bush daba la hora

A mediados de 2007, George W. Bush sufrió un percance en la ciudad de Fushe Kruje, Albania. Comenzó a estrechar manos con el reloj puesto y terminó de hacerlo sin él. ¿Se lo habían robado? “Lo encontró uno de sus guardaespaldas y se lo entregó a su mujer”, repuso el gobierno albanés, alérgico al escándalo. Antes de partir, desde la puerta del Air Force One, el presidente de Estados Unidos saludó con el brazo izquierdo en alto. Dejó a la vista la correa de cuero negra de su Timex. La misma marca que usaba Osama bin Laden. Sospechas y suspicacias al margen, el gobierno albanés suspiró con alivio en aquella ocasión. Iba ser embarazoso que Bush perdiera en su país el reloj, un modelo barato, y que sospechara que Bin Laden estuviera detrás del posible robo para tener uno de repuesto. Cuatro años después, Fushe Kruje erigió una estatua de tres metros de altura en honor a su héroe (Bush, no Bin Laden). Bush saluda con el brazo izquierdo en alto, como en su única (leer más)

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Groenlandia, ¿Estados Unidos?

Donald Trump nació en Queens, condado de Nueva York rodeado de islas. Su madre, Mary Anne MacLeod, vino al mundo en una isla. La de Lewis, en el norte de las Hébridas Exteriores, Escocia. No es extraño que Trump, después de haber amasado su fortuna en el negocio inmobiliario, pretenda comprar una isla. No cualquiera. La más grande del mundo: Groenlandia, territorio autónomo perteneciente al reino de Dinamarca. Era uno de los sueños de otro presidente de Estados Unidos, Harry Truman. Su oferta, 100 millones de dólares, no prosperó en 1946. Tampoco prosperó la de Trump, más cauto a la hora de ponerle precio. “Groenlandia no está en venta”, repuso su primer ministro, Kim Kielsen. Telón para la fugaz negociación entre un país enorme con islas de diversos tamaños y un país pequeño cuya capital, Copenhague, se encuentra en la isla de Selandia. Las otras islas, la inmensa Groenlandia y la diminuta Feroe, entre el Reino Unido, Noruega e Islandia, componen el reino. Trump puso el ojo en Groenlandia, peñasco helado con valor geoestratégico y (leer más)

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Honestidad propia, impunidad ajena

¿Por qué nos sorprende que ciudadanos de diferentes nacionalidades devuelvan billeteras y, en algunos casos, toleramos fortunas amasadas en forma inescrupulosa por políticos que ejercen cargos públicos? Quizá porque confiamos más en nosotros mismos que en aquellos que nos representan. O quizá porque, como ocurre en América latina y otros confines, nos conformamos con eso de “roban, pero hacen”. Lamentable, pero cierto. La honestidad personal prima sobre la corrupción, no condenada en las encuestas ni determinante en las elecciones. Los ciudadanos, según un estudio de investigadores de Estados Unidos y de Suiza publicado en la revista Science, devolvieron la mayoría de las 17.303 billeteras aparentemente perdidas en sitios públicos y privados de 355 ciudades de 40 países. Entre ellos, Argentina. Un supuesto turista se acercaba a alguien y le decía: «Hola, me he encontrado esto en la calle al doblar la esquina. Alguien debió de perderla. Yo tengo prisa y debo irme. ¿Podría usted encargarse, por favor?». Las billeteras, de plástico transparente, podían estar vacías o tener cantidades de dinero en monedas locales que variaban (leer más)

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Con la música a otra parte

Detrás del secretario de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, unas manos improvisaban sobre un periódico enrollado los acordes de una melodía pegadiza. Un rock, al parecer. Los dedos, que simulaban sostener una púa para tocar la guitarra, no seguían el ritmo cansino de los ominosos anuncios de reducción de gastos del colaborador del primer ministro David Cameron, sino los acordes de un reproductor de audio que tronaba, estridente, en los oídos del parlamentario europeo Graham Evans. La debilidad por la música terminó saliéndole cara. Lo reprendieron con severidad por su pésima conducta en la Cámara de los Comunes. Todo gobierno es como una guitarra: se toma con la izquierda y se ejecuta con la derecha. La suerte ha sido esquiva para unos y cercana para otros. En Argentina, Ramón “Palito” Ortega incursionó con escasa fortuna en la política. En Panamá, Rubén Blades quiso ser presidente en 1994. Quedó tercero. En 2004 apoyó la candidatura presidencial de Martín Torrijos, hijo de Omar Torrijos, y ejerció el cargo de ministro de Turismo entre 2004 y 2009. (leer más)

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El misterio de Billy the Kid

Por el asesinato en 1778 del ranchero John Tunstall, su amigo y padre adoptivo, Billy the Kid liquidó a entre nueve y 21 personas. Una de ellas fue el sheriff William Brady y su ayudante, asesinos de Tunstall y miembros de una banda dedicada al contrabando y el abigeato que tenía licencia para matar. Les asestó una emboscada en la polvorienta calle mayor del condado de Lincoln y huyó a Texas. El nuevo gobernador de Nuevo México, Lew Wallace, futuro autor de Ben Hur, arribó a esa tierra hostil con el deseo de proclamar una amnistía para cualquier hombre que hubiera tomado parte en la llamada Guerra de Lincoln. Le puso como condición a Billy the Kid que regresara a Nuevo México y testificara en un juicio por otros asesinatos. Era una trampa. Lo hizo arrestar. Billy the Kid, cuyo nombre real era William Henry McCarthy, se escapó nuevamente. Halló refugio en el desierto. Pat Garrett, el nuevo sheriff de Lincoln, logró detenerlo en Stinking Springs. Lo hizo juzgar por el asesinato de su antecesor, (leer más)

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De primer ministro a camarero

Estaba repleta la terraza del café Dolce Amaro, en Montevarchi, corazón de la Toscana. Desde las mesas, Francesca Ariani recibía pedidos y más pedidos. No daba abasto. Ni un pulpo habría sido capaz de satisfacer tanta demanda. Uno de los clientes alzó la mano: ordenó dos capuchinos y un café. «Lo siento, pero estoy sola –replicó ella, más agobiada que de costumbre–. Sírvase usted mismo». El cliente era David Cameron, el primer ministro británico. Cameron miró a su mujer, Samantha, y a sus hijos, así como a unos amigos con los cuales se proponía disfrutar un par de semanas de vacaciones en esa bellísima región de Italia durante el caluroso agosto de 2011. La camarera, de 27 años, no tenía la menor idea de la identidad del cliente. Sólo intuía que, como la mayoría de los turistas de Villa Petrolo, residencia con piscina y cancha de tenis rodeada de viñedos, olivares y bosques, iba a gastar unos 5.800 euros por semana. De no ser por los disturbios en Londres y en otras ciudades a raíz (leer más)

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La última siesta que pasé conmigo

Por ser un dudoso invento español, Camilo José Cela se atrevió a llamarla “yoga ibérico”. La siesta tiene mala fama en algunas latitudes por su presunta exaltación de la pereza o de la vida pueblerina en contraposición con el ritmo frenético de las ciudades. Es mentira. Los deportistas que se echan un rato antes de la competencia reaccionan con más rapidez y recuerdan mejor las jugadas. Los ejecutivos que disponen de esa posibilidad revierten la habitual somnolencia del mediodía y mejoran la atención, la productividad, la memoria y el estado de ánimo. En el mundo cunde una epidemia. La epidemia del insomnio, corregida y aumentada por hábitos antes inusuales, como quedarse despierto hasta la madrugada viendo series de Netflix. En Japón, donde la contracción al trabajo representa una tradición y forma parte de la cultura, la epidemia de insomnio tiene un costo para la actividad privada: millones de dólares por año. Las compañías procuran atenuar las pérdidas permitiendo breves siestas en horarios de trabajo, llamadas cabezadas, y alentando a los trabajadores a retirarse antes de (leer más)

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El billete de la suerte

Presidentes, primeros ministros y otros gobernantes son los únicos seres que, como reyes y mendigos, pueden ir por la vida con los bolsillos vacíos. O casi. Pocas veces pagan una cuenta. Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, quiso ser una excepción: mostró su cartera, primero, y después el contenido mientras hacía pública su declaración patrimonial. ¿Qué llevaba? Un billete de dos dólares “dobladito”, regalo de un “paisano” que vive en Estados Unidos y que considera un amuleto de la suerte, y otro de 200 pesos mexicanos, equivalente a 10 dólares. «No tengo tarjeta de crédito, no tengo cuenta de cheques desde hace muchos años», rubricó López Obrador, apodado AMLO por sus iniciales. El billete de dos dólares, en circulación desde 1929, es el más antiguo de los de curso legal en Estados Unidos, pero resulta ser una rareza para los mismos norteamericanos. Sólo el uno por ciento de los dólares que se imprimen corresponde a esa denominación, con el presidente Thomas Jefferson en el anverso y con la reproducción de la obra La Declaración (leer más)

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Los enroques políticos

En su momento, la cúpula del poder ruso decidió enrocarse. Enrocarse no es enroscarse. ¿Qué significó en ese caso enrocarse? El congreso del partido gubernamental Rusia Unida aceptó la propuesta del presidente de Rusia, Dmitri Medvedev, de permitir que él mismo encabezara la lista de candidatos parlamentarios para las elecciones de diciembre de 2010 y fuera el primer ministro, y que quien ocupaba el cargo, Vladimir Putin, su antecesor y mentor, fuera el candidato presidencial en marzo de 2012. Un acuerdo entre bambalinas, de modo de apuntalar a Putin. Un enroque en toda regla. En el ajedrez, el enroque es la única jugada en la cual se mueven dos piezas a la vez: consiste en llevar el rey dos escaques en dirección al rincón y hacer saltar la torre por encima del rey y situarla a su lado contrario. Putin, ocho años presidente antes de ser primer ministro y cederle por los siguientes cuatro años el poder nominal a Medvedev, aceptó el enroque con otra referencia ajedrecística: «Nadie nos puede tumbar del caballo».  Esa es (leer más)

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La vida es una moneda

Después de las reñidas elecciones de 2010, los alcaldes de los pequeños municipios españoles de Lújar (Granada), Os Blancos (Ourense) y Navaridas (Álava) debieron ser decididos con un procedimiento poco habitual en otras latitudes: una moneda de un euro lanzada a aire, como si se hubiera tratado de pedir un deseo de espaldas a una fuente encantada, de resolver qué equipo mueve la pelota en el comienzo de un partido de fútbol o, en un arranque de ira por un gol no cobrado, de acertarle en el entrecejo al árbitro. En los tres casos, a cara o cruz, ganó el opositor Partido Popular (PP). No sólo ocurre en España. En las primarias demócratas de 2016 en Estados Unidos, la precandidata presidencial Hillary Clinton ganó en seis condados de Iowa frente a su rival, Bernie Sanders, gracias al lanzamiento de monedas. No hubo segunda vuelta, sino puro azar. El desenlace de elecciones por medio del lanzamiento de monedas es más frecuente de lo que parece, sobre todo en condados. Nunca debió recurrirse a ese método en (leer más)

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Mario López, de la Patagonia al mundo a través de las mesas de póker

Mario López Rita, original de San Carlos de Bariloche, Argentina, es un médico de profesión que decidió aparcar su carrera en la sanidad para entregarse a un talento para las cartas que ni siquiera sabía que tenía. Eso fue hace más de 10 años, y la jugada ha resultado salirle bien. El barilochense puede considerarse un veterano dentro del circuito argentino de póker. Hace unos años apenas eran dos o tres los nombres que destacaban en una disciplina que cuenta con una amplia tradición en Norteamérica y otros países de habla inglesa, pero que recién acaba de despegar en el continente latinoamericana. En un principio, los primeros en lograr éxitos sobre el tapete verde fueron los brasileños, pero poco a poco la Argentina ha ido ganando terreno gracias a los buenos resultados de jugadores como López. La mayor dificultad para los profesionales de póker, como sucede en otras competiciones, es mantenerse en un nivel alto. Eso es algo que Mario López ha conseguido y por eso podemos hablar de él como un talento consolidado. Acaba (leer más)

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La historia y el misterio sobre el origen del martes 13

History Hoy no es un día cualquiera: todos conocemos la reputación de los días martes 13, y muchísimas personas alrededor del mundo sufren ante esta fecha un temor ingobernable, una fobia cuyo nombre técnico es Trezidavomartiofobia. Ahora bien, ¿de dónde proviene este tradicional miedo? ¿Cuáles son sus fuentes, las causas que lo hacen efectivo? Queda claro que no es un asunto nuevo, ni de un lugar del mundo en particular: el martes 13 tiene mala fama en las culturas más diversas, y desde tiempos inmemoriales. En realidad, se tiende a creer que se trata de dos supersticiones conectadas: la que recae sobre el día martes, y la que pesa sobre el número trece. Ambas se combinaron, tal vez por primera vez, o por vez definitiva, el martes 13 de abril de 1204, cuando cayó Constantinopla en la Cuarta Cruzada. Desde muchos siglos atrás, el día martes implicaba mala fortuna tanto para griegos como para romanos, ya que se lo vinculaba con Ares y con Marte, dioses de la guerra. Algunas leyendas indican que también un (leer más)

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La verdadera historia de San Valentín

Onda Cero La historia data del año 270 en la Antigua Roma, cuando el emperador Claudio II, conocido como El Gótico, prohibió que los jóvenes soldados se casasen porque consideraba que así eran mejores soldados. Se dice que San Valentín era un médico convertido en sacerdote que creía en el amor y casaba a los jóvenes soldados en secreto. Cuando el emperador Claudio II se enteró de sus acciones, ordenó decapitarlo un 14 de febrero. No fue hasta el año 494 cuando el Papa Gelasio I decidió transformar esta fecha en una festividad católica y se celebró el primer San Valentín de la Historia. Actualmente es una de las festividades más deseadas del año por las parejas de enamorados, donde se agasajan con regalos, corazones, tarjetas, cenas y viajes para conseguir que este día sea el más especial del año. Es tal éxito el que rodea a esta fecha que todos los comercios se vuelcan en el Día de San Valentín e incluso existen aplicaciones que te ofrecen los mejores planes. Nota completa: La verdadera historia de San Valentín y por qué se le considera el patrón (leer más)

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El fin del mundo y de la Coca-Cola

Menudo escándalo armó David Choquehuanca cuando era canciller de Bolivia. Presagió el inminente “fin” de la Coca-Cola. A plazo fijo: el 21 de diciembre de 2012. Ese día, el último del decimotercer baktún (ciclo de 144.000 días en la cuenta larga del calendario maya), no sólo se iba a terminar el mundo, sino también “el “egoísmo” y “la división”, así como el capitalismo y la Coca-Cola, reemplazada por el mocochinche (refresco de durazno). De haberse cumplido la profecía, difícilmente iba a haber quien pudiera disfrutar del tiempo “de amor” y de “la cultura de la vida” que vaticinó el ministro de Evo Morales, apremiado por aclarar de inmediato que no quiso decir aquello que había dicho. El 21 de junio de 2017, como si nada, Bolivia recibió el año nuevo aymara 5.525 en coincidencia con el solsticio de invierno. Hubo ofrendas de fuego en homenaje al Tata Inti (dios Sol), sobre todo en la urbe prehispánica sagrada de Tiwanaku, a 3.800 metros de altitud. Un rito ancestral que cobró envión con Morales, el primer presidente (leer más)

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Bigotes en remojo

En Isesaki, al norte de Tokio, un muchacho de hirsuta perilla asustó con su aspecto desprolijo a una venerable anciana. Armó un gran revuelo. Las autoridades municipales obligaron a los empleados a afeitarse bigotes y barbas para “mantener una imagen decente”. La cara limpia, cual rasgo de nobleza, es parte de la cultura japonesa. El seleccionado de béisbol se caracteriza por las barbillas rigurosamente lampiñas de los jugadores. Desentonaba, quizá para ir contra la corriente, el príncipe Tomohito de Mikasa, primo alcohólico del emperador Akihito. Se hacía llamar Su Barbuda Majestad. Falleció en 2012. Eso del bigote y la barba es un signo de identidad. En Argentina, el bigote de Raúl Alfonsín pasó a ser un símbolo de la recuperación de la democracia en 1983. Después de la vuelta olímpica del seleccionado español de fútbol en el Mundial de Sudáfrica, en 2010, el bigote se cotizó en alza gracias a su entrenador, Vicente del Bosque, “El Bigotón”. En Turkmenistán, por orden del excéntrico líder Saparmurat Niyazov, están prohibidos el bigote y la barba. Otro tanto (leer más)