Sociedad

Abierto por coronavirus

Mientras el mundo entraba en pánico por la declaración de pandemia del coronavirus, el vuelo UX041, de Air Europa, despegaba en la medianoche de Madrid rumbo a Buenos Aires. El avión estaba repleto. Los pasajeros debían firmar una declaración jurada del Ministerio de Salud de Argentina en la cual, además de los datos personales, respondían si en los últimos 10 días habían tenido fiebre, diarrea, dolor de cabeza, tos, vómitos, dolor muscular, dificultad para respirar, erupciones de piel o sangrado anormal. El formulario debía ser entregado en el aeropuerto Ministro Pistarini, de Ezeiza, la principal puerta de entrada en el país. En coincidencia con el arribo de ese vuelo, el 11 de marzo por la mañana, el presidente Alberto Fernández anunciaba severas sanciones contra aquellos que no cumplieran con la cuarentena obligatoria de 14 días en caso de provenir de alguno de los países más afectados por el COVID-19. Entre ellos, España. Sólo en Madrid, la barrera de los contagiados superaba el millar y el listón de muertos ascendía a 31. Uno de los pasajeros (leer más)

Sociedad

La máscara del coronavirus

Cuando un comité de 15 expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del Banco Mundial vaticinó en septiembre de 2019 “una amenaza muy real” si estallaba “el brote de un nuevo y agresivo tipo de gripe”, nadie suponía que apenas tres meses después iba a aparecer el coronavirus o COVID-19 en la ciudad china de Wuhan. El informe anual de The Global Preparedness Monitoring Board, encargado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), vaticinaba la muerte de 50 a 80 millones de personas y un cinco por ciento de retracción de la economía global de declararse la epidemia. Se trató de una evaluación prospectiva, titulada Un mundo en riesgo, a la luz de los estragos provocados por las epidemias del ébola entre 2014 y 2016 y de la gripe aviar o H1N1 en 2009. ¿Su conclusión? Lapidaria: “El mundo está en grave riesgo de ser devastado por epidemias de enfermedades regionales o mundiales o pandemias que no sólo causan pérdidas de vidas, sino también desequilibrios económicos y caos social”. Una pandemia (leer más)

Sociedad

Yemen antes que Europa

SEVILLA, España – En marzo de 2015 estalló la guerra. La de Yemen, causa de la mayor tragedia humanitaria del mundo. Un destino poco favorable. En apariencia. Curiosamente, en 2019, 138.000 personas de regiones rurales de Etiopía, como Oromia, Amhara y Tigray, cruzaron el Golfo de Adén rumbo a Yemen y menos, 110.000, el Mediterráneo rumbo a Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones. No para establecerse en ese país, devastado por el enfrentamiento entre los rebeldes huthis, chiitas apoyados por Irán, y la coalición árabe, sino para trasladarse a Arabia Saudita. ¿Por qué la Ruta del Este u Oriental prevalece sobre la Mediterránea como en 2018, cuando el número de migrantes llegó a ser de 150.000, según ese apéndice de la ONU, a pesar de “los abusos que sufren en ese riesgoso derrotero a manos de contrabandistas y traficantes que explotan sus esperanzas de una vida mejor”? Cinco años de conflicto y sus devastadoras consecuencias no intimidan a los migrantes frente a un viaje azaroso, no exento de tortura, explotación y trata. Los (leer más)

Sociedad

Primavera Árabe 2.0

GRANADA, España – En 2007 y 2008, el faraón egipcio Hosni Mubarak percibía 808 dólares al mes. Con un salario tan flaco, ¿cuántas vidas invirtió para amasar en tres décadas algo así como 70.000 millones de dólares? Tenía propiedades en Londres y otras ciudades y robustas cuentas bancarias en el exterior. Suiza congeló sus fondos tras ser derrocado poco después de otro vecino codicioso, el dictador tunecino Zine El Abidine Ben Alí, fallecido en 2019. Cuando estalló la rebelión, la esposa de Ben Alí, Leila Trabelsi, huyó con todos los billetes y los lingotes que cupieron en su jet privado, llamado “avión de compras” por su inquebrantable lealtad al duty free. Esas postales de la Primavera Árabe, iniciada a finales de 2010 en Túnez, recobraron vigor con la corrupción como excusa de renovadas revueltas populares. Así como en Sudán cayó otra dictadura de tres décadas, la de Omar al Bashir, a manos de los militares, y en Argelia la de Abdelaziz Buteflika, en el Egipto de Mubarak, bajo arresto domiciliario con una plácida jubilación, estallaron (leer más)

Sociedad

Pocos confían en Trump

Puestos a elegir, los argentinos prefieren a Xi Jinping, Vladimir Putin, Angela Merkel y Emmanuel Macron antes que a Donald Trump. En ese orden, del 35 por ciento de popularidad del presidente de China al escaso 22 de su par de Estados Unidos, el sondeo realizado en 33 países por el Pew Research Center arroja un dato revelador: la predilección de los argentinos por un líder poco carismático de un país comunista con maquillaje capitalista y de otro que lleva dos décadas en el poder sobre la veterana canciller de Alemania, pronta a retirarse, y el presidente de Francia, en apuros con los chalecos amarillos y los sindicatos. Los cuatro mantienen diferencias con Trump. La mala imagen de Trump por sus “decisiones incorrectas” en la política exterior ronda el 69 por ciento en Argentina y el 60 por ciento en Brasil. Bastante más en México, 89 por ciento, a raíz de su empeño en el muro fronterizo. Por esa razón, el aumento de los aranceles a las importaciones y el retiro del acuerdo sobre el (leer más)

Sociedad

Cuando pase el temblor

Un fuerte temblor sacudió el 19 de enero la costa central de Chile. Estuvo a punto de convertirse en un tsunami. Otro, en Perú, el 26 de mayo, resultó ser tan intenso que se hizo sentir en Ecuador y Colombia. En los países andinos, maltratados por los incendios y la deforestación de la Amazonía en Brasil y Bolivia, no sólo ruge la tierra últimamente. También rugen las calles y tambalean los gobiernos y los congresos, asediados por un denominador común: la insatisfacción popular. Los terremotos deparan réplicas, pero ninguno es igual al otro. La convulsión, como los sismos, no perdona ni respeta límites. La sacudida acecha desde el 18 de octubre al presidente de Chile, Sebastián Piñera, así como al de Colombia, Iván Duque, desde la huelga nacional del 21 de noviembre. Uno, Piñera, vive en vilo por un temblor con alerta de tsunami. No logró atenuarlo con mejoras económicas ni con la promesa de modificar la letra constitucional. El otro, Duque, subestimó el reclamo contra la reforma tributaria, la laboral y la de pensiones, (leer más)

Sociedad

Convulsión global

El divorcio no es sólo entre el Reino Unido y la Unión Europea. El divorcio global es más traumático que el Brexit. Coincide en tiempo y forma, pero, más allá de eso, el único hilo conductor es la protesta de las sociedades contra los gobiernos y, cual mar de fondo, contra el sistema. El oasis en el cual vivía Chile, versión Sebastián Piñera, se convirtió de pronto en un polvorín por el aumento de la tarifa de un servicio público, el metro, como ocurrió con el combustible en Ecuador y en Francia o, el colmo, con la pretensión de gravar un impuesto sobre las llamadas de voz de WhatsApp en el Líbano. Nadie previó los estallidos. La ira popular aguijonea la víscera más sensible, el bolsillo, pero también brota por otros motivos, como el acuerdo alcanzado por Boris Johnson en Bruselas para rubricar el Brexit, la caprichosa intención de declarar la independencia de Cataluña, el rechazo de los ciudadanos de Hong Kong al avasallamiento de China, el clamor de los haitianos contra el presidente Jovenel (leer más)

Sociedad

Amazonía: ¿catástrofe brasileña o mundial?

Cuando Jair Bolsonaro se trenzó con Emmanuel Macron por la ayuda económica del G7 para aplacar los incendios y la deforestación de la Amazonía invocó la soberanía. La soberanía sobre una fuente imprescindible de oxígeno, colosal sumidero de dióxido de carbono, que impacta en las corrientes oceánicas y en el clima mundial. La selva amazónica, compartida por Brasil y otros ocho países, perdió más de un 20 por ciento de su terreno en las últimas seis décadas. Sólo en agosto hubo unos 31.000 focos de incendio, casi el triple que en el mismo mes de 2018. Arrasaron una superficie equivalente a 4,2 millones canchas de fútbol. Bolsonaro apeló al orgullo nacional frente a la alarma mundial. Culpó de los incendios a las organizaciones no gubernamentales, amonestó a su par de Francia por haber tratado a Brasil como “una colonia o una tierra de nadie” y, tras meses de humo, prohibió temporalmente las quemas a agricultores, ganaderos, madereros, mineros y petroleros. Nada nuevo, pues cada año arrasan miles de hectáreas. Las de 2019 superaron las previsiones (leer más)

Sociedad

¿Por qué estamos más tristes que nunca?

En tiempos revueltos, la felicidad choca con su peor enemiga: la incertidumbre. Más de 150.000 personas de 140 países, entre ellos Argentina, respondieron preguntas simples: ¿te sentiste descansado ayer?, ¿te reíste?, ¿aprendiste o hiciste algo interesante?, ¿te sentiste estresado?, ¿te sentiste maltratado?, etcétera. Nada vinculado con la coyuntura política ni con la económica. Inquietudes sobre la vida cotidiana. ¿El resultado? Los habitantes de la mayoría de los confines del planeta están más tristes, enojados y asustados que nunca, concluye el Informe de Emociones Globales de Gallup. El índice negativo de 2018 empató con el del año anterior y superó todas las marcas desde que comenzaron a realizarse estas mediciones en 2006. Otros estudios señalan que, por el aumento de la expectativa de vida y algunos indicadores positivos, deberíamos ser más felices que nunca. Pues, no. Estamos más tristes, enojados y asustados. Entre los diez países más positivos figuran Paraguay, Panamá, Guatemala, México y El Salvador. Les siguen Indonesia, Honduras, Ecuador, Costa Rica y Colombia. Nueve de los diez son latinoamericanos. Sorprendente. El grado de satisfacción (leer más)

Sociedad

Tensión racial en Estados Unidos

Mary Anne MacLeod desembarcó el 11 de mayo de 1930 en Nueva York. Tenía 18 años. Llevaba 50 dólares en el bolso. El equivalente a 700 dólares en la actualidad. Era el mínimo requerido para permanecer en Estados Unidos, donde vivían sus hermanas Christina, Mary Joan y Catherine. Provenían de Glasgow, Escocia. Seis años después, Mary Anne se casó con Frederick Christ. Fred, a secas, era hijo de alemanes. Había nacido en Nueva York. Amasó su fortuna desde la Segunda Guerra Mundial construyendo viviendas para familias de ingresos medios en la costa este del país. Cumplió el sueño americano. El matrimonio tuvo cinco hijos. Al del medio le pusieron Donald. Ese, el del medio, se casó en segundas nupcias con una modelo nacida en Novo Mesto, Eslovenia. Melania Trump se convirtió en 2017 en la primera dama de Estados Unidos cuya lengua nativa no es el inglés y la primera de origen extranjero desde Louisa Adams, británica, esposa del sexto presidente, John Quincy Adams (1825-1829). El marido de Melania, Donald Trump, no repara en el (leer más)

Sociedad

Nuevo récord de desplazados

Entre refugiados que buscan cobijo en otros países y desplazados que deben alejarse de sus hogares por diversas razones sin trasponer las fronteras, el mundo se reconfigura a sí mismo. La cantidad de desplazados, precisamente, ha batido su propio récord en 2018: 41,3 millones, según un nuevo informe del Centro de Vigilancia de los Desplazados Internos del Consejo Noruego para los Refugiados (IDMC) en cual colaboró la Organización Internacional para las Migraciones. Se trata de un millón de personas más que en 2017, que representan dos tercios más que la legión global de refugiados. Los desplazamientos de 2018 se debieron a los conflictos, como los de la República Democrática del Congo y Siria; las tensiones intercomunitarias, como en Etiopía, Camerún y partes de Nigeria, y los desastres naturales, como las lluvias torrenciales, los huracanes, los ciclones y las inundaciones en Filipinas, China, India, Nigeria, Colombia y México; la sequía en Afganistán, y los incendios forestales más destructivos de la historia de California. En Colombia, a pesar del acuerdo de paz alcanzado en 2016 con las (leer más)

Sociedad

El avión es más seguro que el hospital

En 2018 murieron 556 personas en el mundo como consecuencia de 15 accidentes aéreos, según la Aviation Safety Network (ASN), especializada en el monitoreo de catástrofes. Las cifras sorprenden en virtud del récord de 2017, considerado el año más seguro de la historia de la aviación. Indican, en contraste, que hubo un accidente aéreo mortal cada 2,54 millones de los 37,8 millones de vuelos realizados en 2018. Se trató, así y todo, del tercer año más seguro desde 1946 y del noveno en cantidad de víctimas. En realidad, cada año mueren más personas por errores médicos e infecciones en el hospital. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha concluido que es más arriesgado y peligroso estar internado que viajar en un avión. El ingresado en un hospital, abunda en detalles, tiene un 10 por ciento de probabilidades de contraer alguna enfermedad por fallas en su cuidado. Uno de cada 300 contagios puede llevarlo a la muerte. La perspectiva de perecer en un accidente aéreo es infinitamente menor: apenas una en 10 millones. Más gente (leer más)

Sociedad

Los fundamentalistas del aire acondicionado

¿Quién no ha sentido alguna vez la necesidad de entrar en un centro comercial para recibir un soplo fresco en un día tórrido de verano? Esa brisa reconfortante, creada a comienzos del siglo XX para conservar mercaderías, pasó primero a unos pocos sitios de esparcimiento y después a algunas casas de personas pudientes para convertirse ahora en un estandarte de la clase media. El aire acondicionado revolucionó la vida de la mayoría de los países, pero tiene una cara oculta. La negativa, vinculada con la sobrecarga de la red eléctrica y con las emisiones que calientan, o sobrecalientan, el planeta. La cantidad de aires acondicionados se disparará de 1.600 millones en la actualidad a 5.600 millones a mediados de siglo, lo cual equivaldrá al uso de la electricidad que insume en todas sus actividades el país más poblado del planeta, China. La estimación de la Agencia Internacional de la Energía, que depende de Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), entraña un riesgo: las emisiones de gases de efecto invernadero que liberan las (leer más)

Sociedad

El cambio climático golpea el bolsillo

Detrás de los destrozos provocados por el movimiento de los chalecos amarillos en Francia, a raíz del incremento de los impuestos sobre los combustibles y de su consecuencia inmediata, la pérdida del poder adquisitivo, subyacía una estrategia de Emmanuel Macron vinculada con el cambio climático. Pretendía potenciar alternativas para rebajar las emisiones de dióxido de carbono (CO2), el principal gas de efecto invernadero, en paulatino y preocupante aumento. En 2018, las emisiones crecieron alrededor del 2,7 por ciento. Un récord en la historia de la humanidad que, más allá del resultado económico, hipoteca tanto el presente como el futuro. Macron gastó la bala de plata con el intento de desalentar el consumo de combustibles fósiles por medio del aumento de los impuestos. La ira de la calle contra la llamada tasa al carbono llevó todo a foja cero mientras la COP24 (la cumbre del clima para aplicar las reglas del Acuerdo de París de 2015) debatía en la ciudad polaca de Katowice cómo instrumentar políticas ambientales viables. Sólo en ese país, Polonia, mueren 50.000 personas (leer más)

Sociedad

Alarma en Marruecos

FEZ, Marruecos – Los supuestos derrapan cuando aparecen cadáveres. En este caso, los de las turistas Louisa Vesterager Jespersen, danesa de 24 años, y Maren Ueland, noruega de 28. Las degollaron en el monte Tubqual, a 70 kilómetros de Marrakech. Los detenidos pertenecen al Daesh, ISIS o Estado Islámico, en caída libre luego de las derrotas en Siria y en Irak. Las apariencias engañan y, a pesar de la rápida respuesta de las autoridades marroquíes, ponen de nuevo al reino frente al peor espejo. El espejo de la radicalización religiosa, trampolín para el éxodo de cientos hacia filas terroristas en el exterior. Marruecos no es un mundo aparte. La modernidad puede chocar con las tradiciones a los ojos de un extranjero no avisado, como ocurre en cualquier país árabe o gueto europeo, pero eso no se refleja en la vida cotidiana. El problema reside en aquellos que desde 2011, inspirados en la expansión de Al-Qaeda, hidra de la cual decantó el Daesh, comenzaron a emigrar desde Tánger, Tetuán, Martil y otras ciudades hacia los sitios (leer más)