El ocaso del patriarca

La imputación de Estados Unidos contra Raúl Castro por el caso Hermanos al Rescate busca desmantelar los pilares narrativos de la dictadura cubana mientras Díaz-Canel intenta negociar




La acusación contra Castro trasciende el expediente judicial
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Fiel a la Doctrina Donroe, estrenada con la detención de Nicolás Maduro, la imputación del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 suma otra pieza de relojería en el virtual desarme de la dictadura cubana. Algo que no ocurrió en Venezuela y que, quizá, tampoco ocurra en la isla mientras el régimen de Miguel Díaz-Canel patalea, por un lado, en medio de la peor crisis humanitaria y energética en décadas, y negocia, por el otro, un eventual acuerdo con Trump, como admitió su embajador en la ONU, Ernesto Soberón Guzmán.

El desplazamiento al Caribe del portaaviones USS Nimitz, como el USS Gerald Ford antes de la caída de Maduro, coincide con la campaña de endurecimiento de la presión norteamericana. Abonada, a su vez, con el arresto de Adys Lastres Morera. A tiro de ser deportada, la hermana de la presidenta de GAESA, el mayor conglomerado económico y militar de Cuba, reside legalmente en Florida, cuna del secretario de Estado, Marco Rubio, obsesionado con el final de la dictadura en la tierra de sus padres. Desde allí, el fiscal general interino Todd Blanche lanzó la acusación contra Castro para que comparezca “por voluntad propia o por otros medios”.

¿Dejó abierta la posibilidad de una detención in situ como la de Maduro? Con el cambio de piezas en Venezuela, no de régimen, Cuba perdió el suministro energético de ese origen que, en realidad, había disminuido desde antes del 3 de enero. La presión se acentuó con nuevas restricciones contra la dictadura, incluyendo operaciones navales destinadas a bloquear el flujo de combustible hacia la isla mientras la población se ve cada vez más golpeada por apagones permanentes, escasez de alimentos, deterioro sanitario y agotamiento psicológico. Una mecha que no alcanza para detonar una implosión frente al temible aparato de seguridad montado por el régimen.

La estrategia de desgaste gradual antes que una acción directa toca la fibra más sensible del sistema con la imputación contra Castro

Explica Samuel Farber, doctor en sociología por la Universidad de California en Berkeley, en el artículo Cuba: ni autoritarismo ni protectorado, democracia: “La situación política sigue empeorando, con la sistemática represión de todas las protestas colectivas, sean estas espontáneas como las del 11 de julio de 2021 u otras movilizaciones locales que han ocurrido desde entonces, o un poco más organizadas, pero menos masivas, como la liderada por la académica Alina Bárbara López Hernández. Incluso su iniciativa de portar un letrero en blanco en un parque de Matanzas ha sido motivo de represión estatal”.

La estrategia de desgaste gradual antes que una acción directa toca la fibra más sensible del sistema con la imputación contra Castro, de 94 años, el único sobreviviente de la generación que impulsó la revolución de 1959. Algo que trasciende el expediente judicial por el derribo de las dos avionetas de la organización humanitaria y la muerte de sus cuatro tripulantes, ciudadanos norteamericanos, cuando era ministro de Defensa. Aquello, durante el gobierno de Bill Clinton, derivó en un endurecimiento del embargo por medio de la ley Helms-Burton. Se trata ahora de rebatir la legitimidad de la dictadura y de erosionar sus pilares narrativos.

Desde China, poco después de la reciente visita de Trump, poco redituable en términos políticos, Xi Jinping y Vladimir Putin estrecharon lazos «sin límites» y compartieron el espectro de la «ley de la jungla» para describir la política exterior de Estados Unidos por utilizar «el garrote de las sanciones y el garrote judicial» contra la dictadura cubana. Sobre todo, contra el patriarca de la revolución, cuyo nieto y guardaespaldas, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, coronel en el Ministerio del Interior, sería, paradójicamente, el principal interlocutor con el gobierno norteamericano. Lo llaman Cangrejo; nació con un sexto dedo en una mano.

Jorge Elías



Acerca de Jorge Elias 1911 Articles
Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.

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