Capitalismo sin valores

De Clinton en 1998 a Trump en 2026: los derechos humanos y la defensa de la democracia en China cedieron el paso a una cumbre corporativa




Xi: "No hay ganadores en una guerra comercial"
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En 1998, como periodista, me tocó ir a China con la comitiva de la Casa Blanca. La visita de Bill Clinton era la primera de un presidente de Estados Unidos desde la ruptura de las relaciones bilaterales, en 1989, a raíz de la represión por la que murieron varios de los que reclamaban por la democracia en la plaza Tiananmen, de Pekín. El régimen de Jiang Zemin, entonces presidente, desplegó miles de efectivos para perseguir y arrestar a disidentes que pretendían acercarse a la delegación norteamericana y retirar de la vista pública todas las publicaciones que aludieran al escándalo Monica Lewinsky.

Si bien Clinton había optado por la prudencia, en una villa cercana a Xian, la antigua capital del imperio, exaltó el valor de las elecciones: «Yo gané algunas y también perdí dos. Me gusta más ganar que perder, pero, dondequiera que haya una elección y la gente decide, todos ganan». Algo que, a Donald Trump, 18 años después, no se le cruzó por la cabeza durante sus reuniones con Xi Jinping. El silencio sepulcral sobre la democracia, así como sobre los derechos humanos, refleja su interés en asuntos menos ásperos, como la venta de 200 aviones Boeing y de toneladas de soja.

En su segunda visita tras la de 2017, Trump arribó a China con una agenda de supervivencia política por las elecciones de medio término y el descalabro global ocasionado en Irán. Xi, como Jiang en sus días, sacó miles de soldados a la calle para que sintiera que le calzaba bien el traje de estadista. El pragmatismo transaccional se codeó con la coincidencia en el autoritarismo y la eficacia como bases del poder, más allá de los diferentes sistemas de gobierno. El comunicado de la Casa Blanca, inusualmente breve, se centró en la crisis del estrecho de Ormuz. Ni una sola mención de la democracia o los derechos civiles.

Trump se vio obligado a retroceder en su escalada arancelaria del 145% en 2025 por la dependencia tecnológica de China

Temas que hubieran remitido a Taiwán, la línea roja que trazó Xi cuando habló de la soberanía territorial mientras instaba a su huésped a contribuir a la estabilidad económica global. El huésped estaba atado de pies y manos. Desde febrero, la Corte Suprema le impide revolear aranceles a diestra y siniestra, como acostumbraba anunciar un viernes para aplicar un lunes, por haber declarado ilegal el uso unilateral de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA).

Lo explica Desmond Lachman, experto en macroeconomía doctorado por la Universidad de Cambridge: “Trump ahora solo puede imponer aranceles a China bajo la Sección 232 (motivos de seguridad nacional), la Sección 301 (prácticas comerciales desleales) y otras leyes comerciales en vigor, pero eso requiere completar procesos de investigación formales y enfrentar posibles desafíos legales. Esto significa que todavía es posible imponer aranceles elevados a China, pero llevará más tiempo y será más difícil imponerlos unilateralmente”.

Coro para la melodía favorita de Xi: «No hay ganadores en una guerra comercial». Y coro, también, para amenazar el suministro de componentes vitales para la industria militar y la transición energética de Estados Unidos. Trump se vio obligado a retroceder en su escalada arancelaria del 145% en 2025 por la dependencia tecnológica de China. La presencia de Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple), Jensen Huang (Nvidia) y directivos de Boeing, BlackRock, Meta y Goldman Sachs en el séquito de Trump dejó en claro que no se trató de una misión diplomática para promover valores occidentales, sino de una cumbre corporativa de alto vuelo.

No había margen para otra cosa. Xi lidera una dictadura que le permite digerir el costo económico sin el ruido de la disidencia pública. Trump marcha hacia elecciones legislativas con el lastre de una inflación persistente y de un clamor popular que mira con creciente recelo el costo de la guerra contra Irán. Diferencias notorias, al margen de la química entre ambos traducida en elogios mutuos.

Jorge Elías



Acerca de Jorge Elias 1908 Articles
Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.

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