Política

Bovinos, balas, Biblia, Bolsonaro

Lo políticamente incorrecto dejó de serlo. La fórmula del centro, habitualmente conciliadora, no sirve más, parece. El rechazo a la corrupción, así como el hartazgo de la violencia y de la caída de la economía, fraguaron la candidatura de un nostálgico de la dictadura militar, Jair Messias Bolsonaro, frente a la vanidad del antes favorito para las presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pendiente hasta último momento de ser habilitado para competir a pesar de su condena de prisión por corrupción pasiva y lavado de dinero. Su delfín, Fernando Haddad, no es el expresidente, como quiso transmitirlo durante la atolondrada campaña del PT. Un partido deshilachado por su impericia. Más allá del resultado de la segunda vuelta del domingo 28, el frente Bovinos (agropecuario), Balas (seguridad) y Biblia (evangélico), resumido en las siglas BBB, avanzará en forma notable en el Congreso, donde los sucesivos gobiernos del PT compraban votos a diestra y siniestra. Casi la mitad de los nuevos diputados (243 sobre 513) nunca ha ejercido el cargo. El Partido Social Liberal (PSL) (leer más)

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Bolsonaro casi da el batacazo

De cotizarse más alto el rechazo que la adhesión, el candidato ultraderechista Jair Messias Bolsonaro hubiera estado cerca de ganar en la primera vuelta las presidenciales de Brasil. Tanto Bolsonaro como Fernando Haddad, designado por Lula desde la prisión como candidato por el desflecado Partido dos Trabalhadores (PT), rivales en la segunda vuelta del domingo 28, cosechan más espanto que esperanza en un país corroído por la violencia, la recesión y la corrupción. El odio radicalizó a Brasil, relegando a los candidatos moderados al papel de acompañantes o sostenes de la democracia. Bolsonaro arrasó en la primera vuelta, acaso como Jean-Marie Le Pen en las presidenciales de Francia de 2002, recuerda Marcelo Cantelmi en Clarín. Entonces, la democracia creó anticuerpos. Terminó siendo reelegido Jacques Chirac. El presidente conservador había ganado la primera vuelta a diferencia de Haddad, casi 20 puntos por debajo de Bolsonaro. En Brasil, la fisura social, resumida en “nosotros contra ellos”, no fue inventada por Bolsonaro, sino por Lula desde el primer escándalo de corrupción que sacudió a su gobierno: el mensalão (leer más)

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Trump hace campaña en la ONU

En un año electoral, todo vale. Hasta jactarse de haber conseguido, desde enero de 2017, “más que casi cualquier otro gobierno en la historia de Estados Unidos“. Un exceso de egolatría propio de un mitin de campaña o del discurso anual del Estado de la Unión frente a ambas cámaras del Congreso, no de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) frente a jefes de Estado y de gobierno de 193 países. Donald Trump se permitió elogiarse a sí mismo mientras embestía contra la globalización y el multilateralismo, acentuando su discurso nacionalista y proteccionista, y descargaba munición pesada contra Irán, por patrocinar el terrorismo, y contra China, por distorsionar el mercado. De tildar en 2017 a Kim Jong-un de “hombre cohete” pasó a calificar de “dictadura corrupta” al régimen teocrático iraní después de haber roto el acuerdo de desnuclearización que firmó el gobierno de Barack Obama con Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania. Licencias potéticas. La comparecencia de Trump coincidió, a su vez, con otra guerra. La de los aranceles (leer más)

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Democracia al mejor postor

¿Qué pasaría si el magnate Michael Bloomberg peleara las primarias demócratas para ser candidato a presidente de Estados Unidos en 2020 en lugar de invertir 80 millones de dólares en los suyos para ganar las legislativas de 2018 y alcanzar la mayoría de número en la Cámara de Representantes? Quizá una cosa tenga que ver con la otra. En la democracia, todo vale. O casi todo. La idea de ser candidato a presidente rondó en la cabeza de Bloomberg, exalcalde de Nueva York, en las elecciones de 2008 y de 2012. Creyó entonces que era inviable, sobre todo frente a la figura carismática y emergente de Barack Obama, elegido y reelegido en forma sucesiva. ¿Qué pasaría si otro magnate de filiación demócrata, Tom Steyer, hiciera lo mismo en lugar de donar 30 millones de dólares para el mismo fin y subir la apuesta con otros 40 millones para lograr en ese ámbito el apoyo al virtual impeachment (juicio político) de Donald Trump? En 2017 había desembolsado 20 millones de dólares a favor de la causa (leer más)

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La ultraderecha galopa en Suecia

Después de haber creado el Estado de bienestar y de haber sido el país europeo más generoso con los migrantes, Suecia se ha sumado a tropa de la intolerancia. Demócratas Suecos, nombre paradójico de un partido de ultraderecha, obtuvo en las legislativas casi cinco puntos más que en 2014 y 10 más que en 2010. Los socialdemócratas del primer ministro Stefan Löfven se consolidaron como primera fuerza en el Riksdag (Parlamento), pero, a tono con sus pares de otras latitudes, cosecharon el peor resultado de su historia y difícilmente puedan formar gobierno. El pronóstico: inestabilidad en un momento delicado de la Unión Europea (UE). Los síntomas son parecidos en otros confines, como Italia con el rechazo a los migrantes y los gitanos del vicepresidente Matteo Salvini, también ministro del Interior; Alemania con el arribo al Bundestag (Parlamento) del partido neonazi Alternativa para Alemania (AfD) y “la caza del extranjero” iniciada en la ciudad de Chemnitz, cerca de la República Checa, también impiadosa con los forasteros, así como Austria, Malta, Polonia, Eslovaquia y Hungría. La cuña (leer más)

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Evo Morales va por todo

El 21 de cada mes figura en rojo en el calendario de Bolivia. No porque sea feriado, sino por el recuerdo del 21 de febrero de 2016. Ese día, el 21F, se celebró un referéndum en el cual la mayoría le bajó el pulgar a la virtual candidatura presidencial de Evo Morales en 2019. La cuarta consecutiva desde que asumió el gobierno, en 2006. El resultado dijo una cosa, pero el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) dijo otra. Suspendió después de la consulta los artículos de la Constitución que prohibían dos reelecciones continuas consecutivas. Le aceitó el camino a Morales para batir su propio récord, de 4.587 días en el gobierno. Los cumplió el 14 de agosto. Superó en esa fecha al extinto Víctor Paz Estenssoro, presidente entre 1952 y 1989 durante cuatro gestiones discontinuas. Diez días después, Morales recibió otro empujón para retener el poder hasta 2025 en caso de ser reelegido en 2019. Entre gallos y medianoche, la mayoría de su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS), aprobó la Ley de Organizaciones Políticas en (leer más)

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La ultraderecha caldea la calle en Alemania

La ultraderecha alemana halló una excusa para lanzarse a “la caza del extranjero” en la ciudad de Chemnitz, en el este del país, a unos 30 kilómetros de la frontera con la República Checa. El asesinato en circunstancias extrañas de un alemán de origen cubano, de 35 años, avivó la llama de la xenofobia. En el altercado, ocurrido durante un festival popular, participaron no menos de diez personas de diversas nacionalidades. La violencia generalizada no se hizo esperar. La canciller Angela Merkel quiso echar paño fríos, pero no pudo calmar la tensión que cunde en su país y en otros de Europa por el arribo de migrantes, en su mayoría ilegales. Las protestas tienen un aliado incondicional: el partido neonazi Alternativa para Alemania (AfD), primera fuerza opositora, con casi un 13 por ciento de los votos para arribar al Bundestag (Parlamento). En Chemnitz, la tercera ciudad en importancia del estado federado de Sajonia, ese partido obtuvo el 27 por ciento de adhesión en las elecciones de septiembre de 2017. Lo acompaña con su silencio prolongado (leer más)

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Las limitaciones de Trump

De ser por Donald Trump, el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, “debería frenar ahora mismo esta caza de brujas amañada”. Lo exigió vía Twitter el día que comenzó el primer juicio vinculado con la investigación sobre la intromisión de Rusia en las presidenciales de 2016. Estaba en el banquillo Paul Manafort, su exjefe de campaña. Lo declararon culpable de ocho de los 18 delitos por fraude fiscal y bancario que le imputaba el fiscal especial Robert Mueller, encargado del caso. La sentencia coincidió con la confesión de Michael Cohen, exabogado personal de Trump, sobre el pago a dos mujeres por callar sus relaciones sexuales con el ahora presidente cuando era candidato. La intromisión de Trump en las investigaciones choca con su impotencia. Le encantaría ordenarle a Sessions que despida a Mueller, pero el fiscal general no puede hacerlo. ¿Por qué? Porque Mueller fue designado por su segundo, el fiscal general adjunto Rod Rosenstein, y Sessions no tiene intención de deshacerse de él. ¿Qué ocurre si Trump expulsa a Sessions y a Rosenstein para (leer más)

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Trump tiene quien le escriba

Un colapso financiero de escala planetaria. Lo armó Donald Trump con un tuit. Un simple tuit: “Acabo de autorizar una duplicación de aranceles sobre acero y aluminio con respecto a Turquía, ya que su moneda, la lira turca, se desliza rápidamente contra nuestro fuerte dólar. El aluminio ahora estará en el 20% y el acero en el 50%. ¡Nuestras relaciones con Turquía no son buenas en este momento!”. No son buenas. Cierto. Son peores, así como las relaciones con Irán, en tándem con Israel, y con supuetos aliados, como la Unión Europea. El tuit de Trump contra su par turco, Recep Tayyip Erdogan, despedazó la moneda local, la lira, y provocó una crisis cambiaria en Asia, Europa y América latina. Todo por un tuit, resumen improcedente de una decisión política. La guerra comercial no pasó esta vez por China, sino por los arrabales de Europa y de Asia, sembrando desconfianza en los inversores. ¿La excusa? Un pastor evangélico norteamericano, Andrew Brunson, se encuentra detenido en Turquía bajo cargos de terrorismo y de espionaje. Trump pidió (leer más)

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Refugios nucleares para pocos

En películas como War Games (Juegos de Guerra), el mundo se salva en el último minuto. Justo antes de que se desintegre por un cataclismo. La realidad es diferente, por más que Donald Trump y Kim Jong-un se jacten de sus arsenales nucleares. La realidad, auscultada por la Universidad Michigan Tech, dicta que, de estallar una guerra nuclear, el principal perjudicado sería el país agresor. “Una nación dispuesta a usar su armamento nuclear contra otra debe determinar si tiene la capacidad de sobrevivir a los problemas que ella misma está provocando”, concluyen los profesores Joshua Pearce y David Denkenberger. Los avances en la inteligencia artificial (AI, sus siglas en inglés) permiten inferir que las computadoras podrían declarar una guerra nuclear en 2040, según la corporación Rand. Un equipo de investigadores que analiza el papel de las fuerzas armadas de Estados Unidos estima que las máquinas “podrían tomar el control y decidir sobre conflictos militares”. ¿Cómo? “Mediante la eliminación de barreras para mantener al armamento nuclear como método disuasivo”. La incertidumbre llevaría “a los bandos a (leer más)

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Maduro sale ileso de su fracaso

Dos estruendos y un silencio. Un silencio cargado de tensión. El de Nicolás Maduro, impávido como su mujer, Cilia Flores, poco antes de ser evacuados del escenario. Maduro instó a los venezolanos por enésima vez a acompañar a su gobierno. “Ha llegado la hora de la recuperación económica”, clamó, también por enésima vez. Y se calló, mirando al cielo. Dos drones, “que contenían una carga explosiva que detonó en las cercanías de la tarima presidencial y en algunas zonas del desfile”, habían sido derribados por francotiradores, según Jorge Rodríguez, vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo de Venezuela. Fue un “atentado en contra de la figura del presidente Nicolás Maduro”, se apresuró a afirmar y a despejar dudas. En tiempo récord. El desfile y el acto en Caracas eran por los 81 años de la Guardia Nacional Bolivariana. Maduro cerraba con su discurso por cadena nacional una semana en la cual había dado un giro en la economía. Suprimió una de las herramientas de control social de su mentor, Hugo Chávez: la Ley de Ilícitos (leer más)

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Macron descuida la retaguardia

Cuando Emmanuel Macron arribó al Elíseo, en mayo de 2017, su promesa de limpiar la política y de moralizar la vida pública de Francia no necesitaba más custodio que su palabra. La palabra empeñada se ahora empañada por la salvajada de un custodio suyo, Alexandre Benalla. El principal, en realidad. En un video, Benalla aporrea en forma despiadada a dos personas durante el operativo que montó la policía por las protestas del 1 de mayo en París. Participaba como observador, con casco antidisturbios y un brazalete de policía, pero aprovechó para la ocasión para descargar su ira a diestra y siniestra. Macron quiso bajarle decibeles al escándalo, tildándolo de “tormenta en un vaso de agua”. La tardanza en admitirlo influyó en su imagen y puso en riesgo sus planes de gobierno. Benalla, encargado de su seguridad, se había pasado de la raya. Tenía una hoja de ruta impecable. Veintiséis años, diplomado en derecho, pasión por el rugby. La suya era un carrera meteórica y ascendente después de haber empezado a los 19 en el servicio de (leer más)

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Bolsillos vacíos y manos blancas

El nuevo presidente del Partido Popular (PP) de España, Pablo Casado, se impuso dos premisas: “Manos blancas y bolsillos vacíos”. O viceversa. Nada nuevo bajo el sol, más allá de haber derrotado en el XIX Congreso Extraordinario del PP a la exvicepresidenta del último gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Fue el desenlace de la bofetada que les propinó la moción de censura que tumbó a Mariano Rajoy. El presidente depuesto se aferró a su libreto. La trama de corrupción Gürtel no contaminó a su gobierno. El PP sólo resultó sancionado civilmente por obtener beneficios ilícitos de la actividad punible de otros. En resumen, manos blancas y bolsillos vacíos, como si nada hubiera pasado. En cierta ocasión, Adolfo López Mateos, presidente de México entre 1958 y 1964, recibió un aviso inquietante de un colaborador: “No son pocos, señor, quienes se aprovechan de la generosidad de usted y están hincándole el diente al presupuesto”. Lejos de perder la calma, López Mateos meditó un instante, hurgó en sus bolsillos y extrajo un atado de cigarrillos Delicados. Encendió uno, (leer más)

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Trump aclara y oscurece

Que sí, que no, que Donald Trump, abochornado por republicanos y demócratas después de haberle dado más crédito a su par de Rusia, Vladimir Putin, que a su gobierno durante la cumbre realizada en el Palacio Presidencial de Helsinki se vio obligado a atemperar las críticas con una suerte de autocrítica. Dejó dicho que el malentendido se debió a un lapsus cuando descreyó de las investigaciones de los servicios de inteligencia de Estados Unidos sobre la injerencia de espías rusos en las elecciones de 2016. Lo hizo con tan poco énfasis que no pareció creer ni en sus propias palabras. La cordialidad de Trump con Putin, encaramado en la gloria tras haber organizado la Copa Mundial de Fútbol, fue el reverso de sus ataques a Alemania, de sus presiones a los gobiernos europeos para que aumenten sus aportes a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y de sus elogios al renunciante canciller británico Boris Johnson durante la visita a la primera ministra Theresa May. Un desatino tras otro, coronado con loas al responsable (leer más)

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El aprendiz de Putin

La tropa republicana se tomó la cabeza con las manos. No podía creerlo. No era la primera vez que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguraba que confía más en su par de Rusia, Vladimir Putin, que en los servicios de inteligencia de su país. Esta vez cobró otra dimensión. En el mano a mano en el Palacio Presidencial de Helsinki, Trump se defendió de las investigaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones de 2016, pero quedó a merced de Putin como si fuera apenas un aprendiz. Su aprendiz. Una vergüenza para muchos, incluido el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, siempre conciliador. Esa debilidad de Trump por los autócratas, como Kim Jong-un, Abdel Fatah al Sisi y Rodrigo Duterte, pudo llevarlo a contradecir a su propio gobierno. El director de la CIA, Daniel Coats, no salía de su asombro: “Hemos sido claros en nuestras valoraciones de la injerencia rusa en las elecciones de 2016 y en sus intentos generalizados de socavar nuestra democracia”. Poco pareció importarle a Trump, así como (leer más)