Política

Víctima de sí mismo

Desafiante en su papel de víctima, Donald Trump se rehusó a declarar sobre las prácticas empresariales de su compañía en Nueva York poco después de que el FBI emprendiera una redada sin precedente en su mansión con refugio nuclear y club de golf privado de Mar-a-Lago, Palm Beach, Estado de Florida. Lo usual en otras latitudes resulta una rareza en Estados Unidos, no habituado al allanamiento de la propiedad de un expresidente, su domicilio fiscal desde 2019. Trump y los suyos compararon al gobierno de Joe Biden, desmarcado de los procesos judiciales, con el de países rotos del Tercer Mundo. Más precisamente con Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega. La Ley de Registros Presidenciales de 1934 obliga a los expresidentes de Estados Unidos a entregar todo el material relacionado con su gestión. Trump, acusado dos veces de haberse quedado con registros confidenciales, está involucrado en una extensa serie de pesquisas por su conducta personal y política, así como por su desprecio del Estado de Derecho. Lo pinta de cuerpo entero el asalto del Capitolio (leer más)

Política

La desilusión con Biden

Joe Biden cumplirá 80 años el 20 de noviembre. Contrajo coronavirus. Nada alarmante, en principio. En 2024, como suele suceder en Estados Unidos después del primer período, tiene el derecho de ser candidato a la reelección. ¿Podrá? La oposición republicana objeta su avanzada edad: si gana a los 82 años, tendrá 86 cuando concluya el mandato. Lo saben los dirigentes demócratas, pero prefieren mantener silencio por respeto a la investidura. No así las bases. El desencanto con la gestión, empañada como otras por la pandemia y la economía, crece día tras día en varias franjas de la sociedad. Especialmente, en sus propias filas y, dentro de ellas, entre los jóvenes Un 64 por ciento de los votantes demócratas preferiría otro candidato en las presidenciales de 2024, según un sondeo de The New York Times. Lo resume la periodista Michelle Goldberg en esas páginas: “Joe Biden es muy viejo para ser presidente de nuevo”. Un latigazo en medio de la incertidumbre provocada por una inflación anual del 9,1 por ciento, la más alta en 40 años (leer más)

Política

Colombia gira a la izquierda

Eran las cinco y media de la tarde del domingo. El presidente de Colombia, Iván Duque, llamó por teléfono a Gustavo Petro para felicitarlo por la victoria frente al histriónico Rodolfo Hernández y ponerse a disposición para una transición armónica. Final de juego o cambio de época. La izquierda arribará a la Casa de Nariño el 7 de agosto por primera vez en la historia después de derrotar, en la primera vuelta, al candidato del establishment, Federico Gutiérrez, alias Fico, con la primera vicepresidenta negra en los 136 años de la república, Francia Márquez. Fue el tercer intento de Petro, derrotado por Duque en 2018 y por Juan Manuel Santos en 2010. El Pacto Histórico, afín al Foro de San Pablo, liquida dos décadas de dominio del expresidente Álvaro Uribe, por primera vez ausente con aviso en la política colombiana. El ajustado resultado de la segunda vuelta, con una participación del 58 por ciento, tres puntos más que el 29 de mayo, deja al país en la misma polarización que rige desde las protestas de (leer más)

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El colapso de los delfines

Era previsible que Gustavo Petro ganara el primer turno de las presidenciales de Colombia. No le alcanzó para sortear la segunda vuelta, prevista para el 19 de junio. El resultado confirma la amplia ventaja en los sondeos previos. La novedad: la izquierda nunca estuvo tan cerca de la Casa de Nariño. La sorpresa: enfrente no estará un candidato de los delfines, como llaman los colombianos a los representantes del establishment, sino, contra todos los pronósticos, Rodolfo Hernández, exalcalde de Bucaramanga, capital del departamento de Santander. Un millonario populista que no se ruboriza con el mote de “Trump tropical”. El senador Petro, economista, exguerrillero del Movimiento 19 de Abril (M-19) y candidato presidencial en 2010 y 2018, carga con un estigma. El de crear una sucursal del chavismo en un país atribulado. Las guerras civiles en el siglo XIX, una breve dictadura militar en el XX (la de Gustavo Rojas Pinilla entre 1953 y 1957), el conflicto cerrado con el controvertido acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016 y una (leer más)

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Macron, segunda temporada

La victoria de Emmanuel Macron sobre Marine Le Pen tiene varias aristas y un solo significado: la preservación de la democracia y del europeísmo. Francia es el único país nuclear de la Unión Europea, ocupa una banca permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y, a diferencia de Alemania, dispone de independencia energética. Esas tres características le permiten a Macron plantarse de igual a igual frente a Vladimir Putin, más allá del fracaso en impedir la invasión rusa a Ucrania. Desde la Revolución Francesa de 1789, el país de Macron marca tendencias que no siempre impactan en sus vecinos, pero, en caso de haber ganado Le Pen, podrían haber paralizado el proceso de integración de la Unión Europea. En un quinquenio signado por las revueltas de los chalecos amarillos, cual síntoma de disconformidad con su gestión, Macron recibió un testigo. El de la excanciller alemana Angela Merkel para tomar las riendas de la Unión Europea. El resultado de la segunda vuelta de las presidenciales contra Le Pen pudo ser más exiguo que en (leer más)

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La guerra santa

¿Qué puede hacer el papa Francisco como jefe de la Iglesia Católica y, sobre todo, como jefe de Estado en una guerra de matices políticos, económicos y, en palabras de Vladimir Putin, religiosos? Tres días antes de la invasión, el 21 de febrero, Putin procuró convencer a los suyos: “Ucrania no es sólo un país vecino para nosotros. Es una parte inalienable de nuestra historia, cultura y espacio espiritual”. En ese espacio, el espiritual, llamó “rusos y cristianos ortodoxos” a quienes viven la región del Donbass, independizada de prepo por la Duma (Parlamento ruso). Quiso liberarlos del yugo ucraniano. Por una súplica de obispos ucranianos, Francisco bendijo y confió a la humanidad, en especial a Ucrania y a Rusia, el corazón inmaculado de la Virgen María. Rogó por la paz en compañía de todos los obispos del mundo. Invocó las profecías que, según la Iglesia Católica, les fueron reveladas a tres niños en el pueblo portugués de Fátima cuando apareció la Virgen María. Ocurrió en 1917, el año de la Revolución Rusa. Uno de los (leer más)

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La versión rusa del TEG

Primero se mezclan las cartas. Luego, los jugadores ponen fichas de colores, que representan ejércitos, en un mapamundi alternativo. No puede haber dos ejércitos en el mismo país. Cada jugador debe cumplir dos objetivos. Gana el primero en alcanzarlos. Las reglas del Plan Técnico y Estratégico de la Guerra, juego de mesa más conocido como TEG, cuadran con la estrategia de Vladimir Putin: fijar el límite de facto de Rusia al depositar buena parte de sus fichas en las provincias ucranianas de Donetsk y Lugansk mientras acumula otras en la península de Crimea y Bielorrusia. ¿China ataca a Kamchatka?, como en el juego de mesa. Peor aún: Europa asiste a uno de sus mayores conflictos bélicos desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Putin tiró los dados y ordenó la embestida contra bases militares y defensas antiaéreas en toda Ucrania, así como el desplazamiento de tropas en Mariupol, a la vera del mar de Azov, y el puerto sureño de Odessa. Pese a estar en las hipótesis de las agencias de inteligencia ucranianas y (leer más)

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El convoy de la libertad

Así como la ultraizquierda y sus versiones descafeinadas se apropiaron de la expresión derechos humanos como si las revoluciones de ese signo los hubieran respetado, la ultraderecha se florea con una palabra clave: libertad. En los Países Bajos, el Partido por la Libertad tiene un fuerte sesgo xenófobo, al igual que en Estados Unidos el minoritario Partido Estadounidense de la Libertad, sucursal de la supremacía blanca emparentada con Donald Trump y los muchachos trumpistas. El nuevo hit, Freedom Convoy 2022, no sólo representa un movimiento de camioneros que se resisten a vacunarse contra el coronavirus. El convoy de la libertad, replicado en Francia, Alemania, Finlandia, Bélgica, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, enarbola una protesta mancomunada contra la llamada dictadura sanitaria. ¿El precio en Canadá? La cabeza del primer ministro, Justin Trudeau, tildado por Trump de “lunático de la extrema izquierda”. ¿El costo? Las demoras de varias horas ponen en riesgo el suministro de productos frescos, ganado, repuestos de vehículos y otros bienes en Estados Unidos. ¿La ganancia? Los organizadores recaudan fortunas en plataformas (leer más)

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La madre de todas las ciudades rusas

Pocas veces Ucrania estuvo en el foco de los conflictos internacionales, excepto cuando Rusia decidió arrebatarle la península de Crimea, en 2014, y comenzó a incitar y armar a los separatistas de la región sudeste de Donbas. Por primera vez desde el final de la Segunda Guerra Mundial un Estado se apropió del territorio de otro en Europa o, en ese caso, en el límite difuso entre los dominios de la Unión Europea y los retazos de la antigua Unión Soviética. Fue la guerra más sangrienta desde las balcánicas de los noventa: murieron más de 14.000 personas. Rusia amenazó varias veces a Europa con cortarle el gas en respuesta a las sanciones mientras esgrimía la defensa de los suyos en la región ucraniana llamada Novorossiya (Nueva Rusia), partidaria de la secesión. En papel mojado se convirtieron los acuerdos de Minsk, negociados por Francia y Alemania en 2015 para exigir el cese el fuego, el retiro de las armas pesadas y el control de Ucrania sobre su frontera con Rusia, así como elecciones locales y un (leer más)

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Amor sin fronteras

Rusia despliega tropas en su frontera con Ucrania. Aviones militares de China sobrevuelan el espacio aéreo de Taiwán con el fin de anexarla a la fuerza y mostrar músculo en el mar de China Meridional. Turquía regatea sin pudor el precio de tecnología militar rusa en abierta contradicción con su membresía en la OTAN y con la caída de su moneda, la lira. Irán, liberado del acuerdo nuclear debido a los pataleos del gobierno de Donald Trump, negocia con ventaja su eventual retorno a los carriles de 2015. ¿Hechos aislados o pulseada entre la supuesta debilidad de unos y la no menos supuesta pujanza de los otros? El tono de la confrontación de potencias “no occidentales” con Occidente, observa Josep Piqué, exministro de Asuntos Exteriores de España, en el portal Política Exterior, refleja el desafío a la hegemonía adquirida por Estados Unidos tras su victoria en la Guerra Fría. No se trata de una nueva versión de la disputa que dividió en dos al mundo durante décadas, sino de una proxy war (guerra por delegación) (leer más)

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Moneda en el aire en Alemania

Misión cumplida. Angela Merkel vuelve a casa, tiempo completo, después de 16 años como canciller de Alemania. ¿Cuándo? Esa es la cuestión. El ajustado resultado de las elecciones de su país deja la moneda en el aire. La ciudadanía les hizo saber a los partidos políticos que no quieren el gobierno de uno de ellos, sino el de una de coalición. La deberá definir el Bundestag (Parlamento federal), ahora con 735 miembros, antes con 709, entre el socialdemócrata Olaf Scholz, vicecanciller desde 2018 y ministro de Finanzas, y el conservador Armin Laschet, gobernador de Renania del Norte-Westfalia. El cargo de canciller no se elige en forma directa, más allá de que Scholz haya obtenido una ventaja ínfima. Tanto uno como el otro se proponen formar gobierno. El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, no puede otorgarle mandato a ninguna de las fuerzas en pugna, el Partido Socialdemócrata (SPD) o la Unión Demócrata Cristiana (CDU), hasta que terminen las negociaciones en el Bundestag. Final abierto, entonces, con una única evidencia: la incertidumbre para Alemania y para Europa. (leer más)

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Candidato ruso por triplicado

Cuando los ciudadanos de San Petersburgo acudan a las urnas el domingo 19 de septiembre para renovar el parlamento regional deberán estar muy atentos. Tres boletas tendrán el mismo nombre y fotos de una persona con el mismo aspecto. El problema es que no corresponden al mismo candidato por el Partido Liberal Yabloko, el diputado Boris Vishnevsky, opositor al presidente de Rusia, Vladimir Putin. Corresponden a Vishnevsky, el original, y a dos dobles que se pusieron su nombre, se raparon para parecer calvos y se dejaron crecer la barba encanecida, de modo de confundir a los electores. Insólito. Vishnevsky, de 65 años, compite consigo mismo por triplicado. Los dos fantasmas aparecieron en las boletas. Uno que antes se llamaba Viktor Bykov, tenía bastante pelo, no usaba bigote y barba ni exhibía credenciales políticas, excepto su adhesión al partido de Putin, pasó a ser Boris Vishnevsky. El otro, antes Alexei Shmelev, también ajeno a la política, era el  director de ventas en una empresa de San Petersburgo. ¿Es legal? Sí, según la Comisión Electoral, pero no (leer más)

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La versión edulcorada de los talibanes

Contada en primera persona por Malala Yousafzai, la chica que sobrevivió al intento de asesinato de los talibanes en Pakistán y resultó ser la ganadora más joven de la historia del Premio Nobel de la Paz, la versión edulcorada de los nuevos patrones de Afganistán se diluye de inmediato. Malala recuerda su infancia: “Cuando los talibanes tomaron mi ciudad natal en el valle de Swat en 2007 y poco después prohibieron que las niñas recibieran educación, escondí mis libros bajo mi largo y grueso chaúl y caminé a la escuela con miedo. Cinco años después, cuando tenía 15 años, los talibanes intentaron matarme por alzar la voz sobre mi derecho a ir a la escuela”. Un derecho vedado a las mujeres por la sharía (ley islámica), así como trabajar fuera de casa y salir a la calle sin el burka y en compañía de un hombre de la familia. Malala, de 24 años, víctima del régimen talibán, recibió tres balazos en 2012. Iba en un autobús escolar. Rumbo al hospital militar en Peshawar, su padre, (leer más)

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El cortocircuito de Cuba

El señor que llamó a la resistencia de los leales al régimen no había nacido cuando Fidel y Raúl Castro se apoderaron de Cuba. Ese señor, Miguel Díaz-Canel, tercer apéndice de una dictadura tan añeja como la contradicción, convocó a los suyos, “los revolucionarios”, a recuperar algo que creen que les pertenece: la calle. Nada peor para la izquierda que perder ese bastión. La calle, precisamente, estalló en San Antonio de los Baños, cerca de La Habana, por la falta de luz y, cual cortocircuito, hizo detonar la ira que electrizó a toda la isla por la crisis económica y sanitaria y la ausencia de un bien aún más preciado: la libertad. Patria y vida, en desmedro del eslogan oficial Patria o muerte, pasó a ser la consigna de miles de cubanos sometidos no sólo a la oscuridad a raíz de los cortes anunciados desde el 21 de junio por la Unión Eléctrica de La Habana debido el deterioro de las centrales termoeléctricas, sino también a la desprotección frente a la pandemia. La suspensión del (leer más)

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Manual del mal perdedor

La demora en el reconocimiento del resultado electoral en el Perú, más allá de lo ajustado que sea, deslegitima el proceso en sí, con más de mil denuncias cruzadas de irregularidades presentadas en su mayoría por Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, y en menor medida por Perú Libre, el de Pedro Castillo, virtual ganador del balotaje. En el manual del mal perdedor figura una palabra clave: fraude. Esa acusación aplica si el eventual infortunado araña el empate o si la derrota implica vérselas con cargos de corrupción como Fujimori. Peor aún si alienta disturbios como Donald Trump. Los del Congreso de Estados Unidos dejaron el 6 de enero cinco muertos, un suicidio posterior y varios destrozos. Hubo un impeachment (juicio político) al filo del final de su mandato, el segundo en su caso, del cual resultó absuelto. Un trámite, en realidad. El Perú arrastra una racha negativa de cuatro presidentes en un quinquenio, con un suicidio en ese período, el del expresidente Alan García, cercado por el virus que contagió a buena parte (leer más)