Política

La cruz de los cristianos

A mediados de la década del cincuenta, el líder independentista argelino Abane Ramdane se preguntó si era mejor matar a una decena de enemigos en un barranco remoto, «cuando nadie hablará de ello», o «a un solo hombre en Argel, del cual se harán eco al día siguiente». La cadena de explosiones del Domingo de Pascua en iglesias y hoteles de Colombo, Sri Lanka,respondió a ese patrón. No por una causa concreta, como la independencia de Argelia en el caso de Ramdane, “arquitecto de la revolución”, sino por la necesidad de transmitir un mensaje: el Daesh, ISIS o Estado Islámico sigue vivo tras ser derrotado en Siria y en Irak e insiste en perseguir a los cristianos. La masacre de Sri Lanka, con más de 350 muertos y un tendal de heridos, pretendió ser en respuesta a la escabechina en dos mezquitas de Christchurch, Nueva Zelanda, el 15 de marzo. Ese día, en nombre de la supremacía blanca, Brenton Tarrant, australiano de 28 años, mató a medio centenar de musulmanes con una cámara en el (leer más)

Política

El suicidio de Perú

Cuando terminó su labor como presidente de Perú en 1878, Manuel Justo Pardo y Lavalle viajó a Chile. Regresó al ser elegido senador. Mientras ingresaba en el recinto, Melchor Montoya, sargento de la guardia del Congreso, desenfundó y le disparó a quemarropa. El historiador italiano Tomás Caivano concluyó: “Fue algo más que el asesinato de un hombre: fue el asesinato de Perú”. ¿Fue el suicidio del expresidente Alan García el suicidio de Perú? El suicidio de un país del cual Mario Vargas Llosa no sabe, desde que escribió la novela Conversación en la Catedral a finales de los sesenta, en qué momento se jodió. No hubo un momento preciso. Desde la independencia en 1821, en medio de una guerra devastadora, la construcción de vías férreas y la explotación del guano de sus islas derivó en las primeras sospechas de corrupción. En casi dos siglos, el único presidente preso había sido Augusto Leguía, muerto en 1932 en el Panóptico, cárcel de Lima. La corrupción llevó a prisión al jefe de los servicios secretos de Alberto Fujimori, (leer más)

Política

Las dos victorias de Netanyahu

Con un empate victorioso, Benjamin Netanyahu logró dos éxitos. El primero contra su rival, Benny Gantz, uno de los tres exgenerales del movimiento centrista Azul y Blanco, aunque haya obtenido la misma cantidad de bancas en la Knesset (Parlamento). El otro contra sí mismo frente a las causas judiciales por supuesta corrupción que pesan en su contra. El eslogan “Bibi o no Bibi” resultó efectivo. Una vez más. Las elecciones de Israel fueron, en realidad, un plebiscito sobre la gestión del primer ministro, aupado hasta último momento por su socio y amigo Donald Trump. El artífice del traslado de la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén le hizo a Netanyahu el último favor en la víspera de las elecciones: declaró organización terrorista extranjera a la Guardia Revolucionaria de Irán, creada durante la Revolución Islámica de 1979 por el ayatollah Khomeini para actuar en forma independiente del ejército regular. Estados Unidos nunca había utilizado ese calificativo contra una fuerza militar foránea. Un gesto sin precedente. El de Trump después de haber reconocido la (leer más)

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El humor es cosa seria en Ucrania

En una palabra, desilusión. Cinco años y 12.000 muertos después de la anexión rusa de la península de Crimea, Ucrania dio un volantazo y amaneció frente a la posibilidad de que la ficción se haga realidad. La ficción de una serie televisiva, Sluga Narodu (Servidor del Pueblo), la más popular del país. En ella, un profesor de historia modesto y gracioso, Vasil Holoborodko, encarnado en el comediante Volodymyr Zelensky, se convierte en forma inesperada en presidente y emprende una cruzada contra un mal endémico, la corrupción, y otros abusos del poder. El poder encarnado, a su vez, en una minoría. La desilusión de la sociedad con esa minoría llevó a Zelensky a duplicar los votos del presidente Petro Poroshenko y los de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, líder de la Revolución Naranja de 2004, en las elecciones de Ucrania. Zelensky disputará la segunda vuelta con Poroshenko el domingo 21. El resultado fue otro síntoma de la epidemia global de desencanto con los partidos y los políticos tradicionales. En Ucrania, por las promesas incumplidas de (leer más)

Política

La insoportable levedad del poder

El poder ha dejado de ser imperecedero, como muchos creían y como algunos aún creen. Cada vez dura menos. Es más fácil de alcanzar que en otros tiempos, pero también es más difícil de ejercer y, sobre todo, de preservar. El mundo observa con asombro al movimiento de los chalecos amarillos que apareció el 17 de noviembre en Francia. No sólo por los destrozos y los saqueos cometidos por su ala radical, sino por la tozudez en los reclamos. De menor a mayor: desde las protestas contra el aumento del impuesto a los combustibles y la pérdida del poder adquisitivo hasta la dimisión del presidente Emmanuel Macron. Son tiempos de volatilidad. Macron tiene otro problema: Argelia. Las protestas que desde el 22 de febrero han movilizado a los argelinos contra la candidatura a un quinto mandato del presidente Abdelaziz Buteflika, enfermo y postrado en una silla de ruedas desde 2013, han sido las primeras de esa magnitud desde su independencia de Francia en 1962. La desestabilización de la antigua colonia, con la que Francia comparte (leer más)

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El rédito político del odio

De haber ocurrido en Europa o en Estados Unidos, la masacre provocada por Brenton Tarrant, ciudadano australiano de 28 años, pudo haber conmovido a la opinión pública primero y engrosado las estadísticas después. Ocurrió en Nueva Zelanda, donde los tiroteos masivos son tan raros como los crímenes de odio. Tarrant cargó las armas en su coche, condujo hasta dos mezquitas cercanas de Christchurch, se puso un casco con una cámara y, cual videojuego, disparó contra todo aquel que se cruzara en su camino. Mató a 50. En vivo y en directo por las redes sociales. Por la masacre, la primera ministra Jacinda Ardern planteó endurecer la ley sobre la venta de armas: la edad mínima para poseerlas es de 16 años y, de tratarse de semiautomáticas, de 18. Tarrant usó cinco armas. Tenía licencia para portarlas. Curiosamente, mientras Nueva Zelanda restringe las armas, otro país, en otro continente, Brasil, uno de los más violentos del planeta, en el cual hubo 10 muertos en un tiroteo masivo en un colegio público, el presidente Jair Bolsonaro quiere (leer más)

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Brexit: autopista al infierno

Bochorno tras bochorno, la primera ministra británica, Theresa May, habrá pensado como el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, su contraparte en las intrincadas negociaciones del Brexit en Bruselas: “Me he estado preguntando cómo será el lugar especial reservado en el infierno para aquellos que promovieron el Brexit sin tener un plan para llevarlo a cabo”. A tono con Jean-Paul Sartre, May pudo haberse respondido: “El infierno son los otros”. Los propios y los extraños. Esos otros, entre los cuales no faltan conservadores como ella, estuvieron a punto de aprobar en la Cámara de los Comunes un divorcio conflictivo de la Unión Europea. May salvó el pellejo por apenas cuatro votos. Era el camino al infierno. Moraleja: ni Brexit por las malas ni Brexit por las buenas. El acuerdo alcanzado con la Comisión Europea había sido tumbado en el mismo ámbito. Un Brexit por las malas, soñado por el excanciller Boris Johnson, implicaba retirar al Reino Unido no sólo de la Unión Europea, sino también del mercado común y de la unión aduanera. Uno blando, (leer más)

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La fatiga democrática

El agotamiento de un período económico exitoso para América latina, por el boom de los precios de las materias primas, ahondó un fenómeno conocido que no deja de ser sorprendente después del yugo de las dictaduras militares. El de la fatiga democrática, ligada a la escasa o mediocre oferta electoral y las demandas sociales no atendidas. El final del ciclo ventajoso coincidió con el influjo de Donald Trump, del Brexit y de movimientos de decepcionados que, a su vez, recreó otro fenómeno. El del populismo, nutrido de una demagogia que no distingue entre derecha o izquierda en su afán de decantar el resentimiento contra las élites. Pan y circo desde el imperio romano. Nueve de las 15 presidenciales que hubo en América latina desde 2017 depararon cambios. Cuatro de las seis en los cuales prevaleció el partido de gobierno se vieron empañadas por denuncias de fraude de la oposición o de veedores internacionales: Venezuela, Paraguay, Nicaragua y Honduras. En las otras dos, República Dominicana y Costa Rica, se impuso la continuidad. La buena noticia es (leer más)

Política

La maraña venezolana

En tiempos de guerra, decía Winston Churchill, la verdad es tan preciosa que debe ser protegida por un convoy de mentiras. Nicolás Maduro, rodeado de militares, quiso quitarle hierro a la crisis venezolana con eso, un convoy de mentiras: “¿Qué ayuda humanitaria? Cuatro gandolas de comida podrida, que le sobraba al ejército de Estados Unidos. Comida cancerígena, que ya ha provocado heridos, intoxicados y, me dicen, hasta fallecidos en Cúcuta, ha salido en prensa por ahí”. La afirmación de Maduro se basó en un fotomontaje atribuido al diario local La Opinión, desmentido de inmediato, que denunciaba la intoxicación de 14 personas que habían ingerido alimentos donados por la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (Usaid). ¿Era la excusa para bloquear las fronteras e impedir el intento de la oposición de introducir alimentos y medicinas en Venezuela? El régimen cometió un crimen de lesa humanidad de ser cierto el riesgo de muerte que corren 300.000 personas, calculado por organizaciones no gubernamentales. Ese riesgo, que tomó al pie de la letra el presidente encargado, Juan Guaidó, se (leer más)

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Lo que el Brexit se llevó

El Brexit empezó con un engaño. El primer ministro David Cameron creyó en febrero de 2016 que había logrado en Bruselas un estatus exclusivo para el Reino Unido en la Unión Europea. Algo así como un divorcio rentable. Lo sometió a un referéndum, en el cual ganó su posición, pero no pudo contener la erupción del volcán entre los suyos, los conservadores. Su sucesora, Theresa May, intentó activar el artículo 50 del Tratado de Lisboa. Quiso lograr la salida del bloque continental sin consultar al Parlamento. Una ciudadana británica nacida en Guyana, Gina Miller, recurrió al Tribunal Supremo. May debió rendir cuentas en la Cámara de los Comunes. Ese fue el comienzo del sinuoso camino que emprendió May, alias Maybe (tal vez), en enero de 2017. Dos años después, May zafó por escaso margen de una moción de censura después de ver cómo se hundía el acuerdo que ella misma había alcanzado en Bruselas. Un reguero de mentiras llevó a May a admitir que el Brexit, con acuerdo o sin él, sacrificará entre un dos (leer más)

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La crisis invisible de Haití

Jovenel Moïse ganó dos veces las presidenciales de Haití: en octubre de 2015 y en noviembre de 2016. Las primeras resultaron impugnadas y, finalmente, anuladas tras violentos disturbios. Las siguientes se vieron empañadas por denuncias de fraude. Demoraron más de un mes en ser validadas. El Hombre Banana, mote de Moïse por ser un empresario de ese sector, saltó a la política gracias al apoyo del cantante de carnaval Michel Martelly, presidente desde 2011 hasta 2016, y del partido de centroderecha Tèt Kale. De ambos y de uno de sus antecesores reclaman los haitianos en protestas multitudinarias una explicación sobre los recursos obtenidos de Petrocaribe. Las protestas, que coinciden con el segundo aniversario del gobierno y exigen su renuncia, se desataron por la decisión de Moïse de declarar una urgencia económica. Las acusaciones por la malversación de los fondos de Petrocaribe involucran a Moïse y a algunos de sus funcionarios, así como a los gobiernos de Martelly y del fallecido René Préval. Comenzaron en 2018 por la depreciación del gourde (la moneda haitiana) y por (leer más)

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Venezuela divide aguas entre Trump y Europa

Venezuela no sale de la encerrona. La permanencia en el poder de Nicolás Maduro, parteaguas entre la autocracia y la democracia, divide al mundo entre el apoyo de Rusia, la cautela de China y el rechazo de Estados Unidos, más allá de las opiniones encontradas en América latina y en otros confines. Detrás está el interés estratégico y económico en un país rico en petróleo, caldo de cultivo de las argucias. En las argucias, precisamente, residen la necesidad de una apertura y del ingreso de la ayuda humanitaria y las diferencias en el alineamiento con otro parteaguas. El parteaguas de la política global: Donald Trump. Trump resultó ser el primero en reconocer al presidente encargado o interino de Venezuela, Juan Guaidó, presidente de la opositora Asamblea Nacional. Le siguió la mayoría de los países de la región enrolada en el Grupo de Lima. Entre ellos, Argentina. Discreparon México, atado a la Doctrina Estrada de no injerencia en asuntos internos de otros países, y Uruguay, atado a los vaivenes del gobernante Frente Amplio. Trump también resultó (leer más)

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El manual del autócrata

En el manual del autócrata, Nicolás Maduro descubrió que debía irritarse frente a las limitaciones del orden constitucional y que, haciendo caso omiso de la oposición, debía saltearse compromisos, como las elecciones regionales y el referéndum revocatorio de 2016. La Asamblea Nacional, presidida ahora por el autoproclamado presidente encargado o interino, Juan Guaidó, quedó pedaleando en el aire. En 2017, el año de las guarimbas (protestas) y su largo centenar de muertos en ejecuciones extrajudiciales, iba a recibir otra bofetada: Maduro no consultó al pueblo para convocar a la Asamblea Nacional Constituyente. Un órgano afín, supuestamente encargado de reformar la Constitución Bolivariana, con el cual quiso anular a la Asamblea Nacional, dominada por la oposición desde 2015. En ese manual del autócrata, al cual contribuyeron últimamente líderes alfa como Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan, no por nada sostenes del régimen de Venezuela, Maduro también descubrió que la fachada de víctima de un gobierno poderoso, como el de Estados Unidos, sea su presidente Donald Trump o Barack Obama, le sienta mejor que cualquier otro adversario (leer más)

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El otro enero de Venezuela

La oposición de Venezuela salió de su letargo. Eligió una fecha emblemática, el 23 de enero, 61 años después del final de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y salió a las calles. Lo hizo despojada de una dirigencia dividida que, desde los tiempos de Hugo Chávez, no hizo más que cometer errores. Eligió también a un líder joven, Juan Guaidó, de 35 años, súbito alfil de una sociedad harta de quebrantos, frustraciones, desabastecimientos, represión y exilios. Una forma de espabilarse frente a un régimen, el de Nicolás Maduro, considerado ilegítimo tanto dentro del país como en el exterior. Pocos validan las elecciones amañadas del 20 de mayo de 2018. Era parte de una hoja de ruta. Guaidó asumió el 5 de enero la presidencia de la Asamblea Nacional, la única institución reconocida fuera de Venezuela. Ese día insinuó aquello que iba a concretar: “Nosotros asumiremos el mandato del pueblo, cueste lo que nos cueste». Dieciocho días después, en medio de un baño de masas, se hizo cargo “formalmente” de “las competencias del Ejecutivo nacional (leer más)

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Las otras arenas del Sahara

SMARA, Sahara Occidenal – En los últimos días de 2018, representantes del Frente Polisario y de Marruecos compartieron en Ginebra una mesa redonda auspiciada por la ONU. Participaron como observadores Argelia y Mauritania. No negociaron. Cada uno fijó su posición sobre el Sahara Occidental, el único territorio no autónomo de África. Quedaron en retomar el diálogo en 2019. La reunión anterior había sido en 2012 en Manhaset, Estados Unidos. El conflicto lleva más de cuatro décadas. No tiene visos de solución, me dice Bachir Edkhil, decepcionado con el Frente Polisario después de haber sido uno de sus fundadores y de haberle puesto el acrónimo, Polisario. Era originalmente el Frente Popular de Liberación de Saguia al-Hamra (Sahara Occidental) y Río de Oro. Edkhil, fundador y presidente de la asociación Alter Forum, presentó su primer libro de poemas, Duna desnuda, durante un coloquio organizado con la Universidad Mohamed V de Rabat. “Un anticipo del infierno / bíblico de por seguro / de un día de agosto / no como los otros / peores días / por Dante (leer más)