Seremos 8.000 millones en noviembre

En un contexto de gran incertidumbre por la pandemia y la guerra en Ucrania, la población mundial alcanzará en noviembre esa cifra y, en 2023, India tendrá más habitantes que China




Sri Lanka: ¿antesala del nacimiento del ciudadano 8.000 millones?

La ONU le puso fecha: 15 de noviembre. Si acierta el informe Perspectivas de la Población Mundial, ese día nacerá el ciudadano número 8.000 millones. En 1950 éramos 2.600 millones. De 5.000 millones en 1987 pasamos a ser 6.000 millones en 1999 y 7.000 millones en 2011. ¿En qué contexto seremos 8.000 millones, con una peste en curso y una guerra en particular, la de Ucrania, que está provocando la peor crisis alimentaria en décadas mientras sube el precio de la energía, trepa la inflación y crece el desencanto con puntos cruciales como el colapso de Sri Lanka, el asesinato del ex primer ministro japonés Shinzo Abe y las implosiones de gobiernos europeos.

En 2023, India superará a China en la cantidad de habitantes. Estimada, en número redondos, en 1.400 millones. Lejos están Estados Unidos, con 337 millones; Indonesia, con 275 millones; Pakistán, con 234 millones, y Nigeria, con 216 millones. Más lejos aún, en perspectiva, se encuentran los 27 miembros de la Unión Europea, cuya tasa de muertes fue mayor que la de nacimientos en 2021. La población del bloque cayó de 447 millones, el 1 de enero de 2021, a 446,8 millones, el 1 de enero de 2022, dice Eurostat. El freno demográfico, constante en las últimas décadas, aumentó a raíz de la pandemia, bisagra de un cambio de vida previo en el cual primaba la postergación de la natalidad.

China e India, los mayores productores mundiales de trigo, tuvieron el peor año por las lluvias y las sequías, respectivamente

Curiosamente, según el subsecretario general de Asuntos Económicos y Sociales de la ONU, Liu Zhenmin, “el rápido crecimiento de la población hace más difícil la erradicación de la pobreza, la lucha contra el hambre y la desnutrición, y la expansión de la cobertura de los sistemas de salud y educación”. Por el COVID-19, la esperanza de vida al nacer bajó a 71 años en 2021. Un año después, Rusia y Ucrania discuten en Estambul, bajo el alero de la ONU, un acuerdo para liberar las exportaciones de cereales del país invadido por Vladimir Putin. Que sí, que no, millones de toneladas de granos están varadas en Ucrania, renuente a desminar sus puertos en el Mar Negro.

En 2022, 71 millones de personas cayeron en la pobreza debido a la inflación acelerada por la guerra, apunta el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). ¿Mejor cuantos menos seamos? El precio del trigo, materia prima básica en varios países, subió un 53 por ciento desde la invasión de Rusia a Ucrania. Ambos países suministran el 28 por ciento del trigo, el 29 por ciento de la cebada, el 15 por ciento del maíz y el 75 por ciento del aceite de girasol que consume el planeta. Circunstancia agravada por las sequías, las inundaciones y las olas de calor derivadas del cambio climático.

China e India, los mayores productores mundiales de trigo, tuvieron el peor año por las lluvias y las sequías, respectivamente. Las sequías también afectaron al Cuerno de África. Los hogares de los países emergentes gastan un cuarto de sus ingresos en alimentos. En África subsahariana, el gasto se eleva al 40 por ciento. El resultado del desmadre: 250 millones de personas están al borde de la hambruna mientras toneladas de trigo, maíz y cebada continúan en los silos de Ucrania, dañados por los embates rusos y atrapados por el bloqueo del Mar Negro.

El costo de la guerra se mide en vidas, ruinas y, en este caso, daños colaterales

El costo de la guerra se mide en vidas, ruinas y, en este caso, daños colaterales. En Estados Unidos, agobiado por una inflación inédita para esta generación y la ineficacia de las sanciones contra Putin ante la amenaza de un inminente corte del gas que suministra a Europa, la oposición republicana comienza a mostrar signos de fastidio: 11 senadores y 57 miembros de la Cámara de Representantes votaron en contra del paquete de ayuda a Ucrania de 40 mil millones de dólares impulsado en mayo por Joe Biden.

Todo presagia en otros países desenlaces rápidos y furiosos como el de Sri Lanka, la antigua Ceilán, con la invasión y el incendio de la residencia del presidente Gotabaya Rajapaksa, que se vio obligado a dimitir por correo electrónico. Ocupaba el cargo desde 2019. Su hermano, Mahinda, gobernó el país entre 2005 y 2019. Era un héroe por haberle puesto fin a los 37 años de guerrilla de los llamados Tigres tamiles, pero contrajo deudas con China a golpes de proyectos faraónicos de infraestructuras y sospechas de corrupción. Los atentados terroristas de 2019 perjudicaron al turismo, vital para la economía, al igual que las remesas.

La pandemia y la guerra en Ucrania agravaron aún más la situación. Los 22 millones de habitantes de la isla, lágrima de India por su ubicación geográfica en el Océano Índico, hacen frente desde hace meses a la escasez de alimentos, medicinas y combustible, así como a los cortes de electricidad, con una inflación mensual que rondó el 55 por ciento en junio. En julio se convirtió en el primer país del mundo en restringir la venta de combustible desde la crisis del petróleo de los años setenta. ¿Qué le espera al ciudadano número 8.000 millones? Un mundo hostil y fragmentado, merecedor del primer llanto. A mediados de noviembre, más o menos.

Jorge Elías

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