Bodas de sangre
ETA y las FARC están aisladas y debilitadas, pero comparten complejos intereses En 1988, Venezuela compra cohetes antitanque a Suecia. Suecia no entiende cómo van a engrosar el arsenal de las FARC. Las FARC, diezmadas por la muerte de sus cabecillas, están tan aisladas y debilitadas como ETA. ETA acusa el impacto del desmantelamiento de su cúpula política y su estructura militar, pero recuerda su medio siglo de repulsiva existencia con dos atentados consecutivos en España. España, a pesar del veto de los Estados Unidos para comercializar armas con copyright norteamericano, aumenta en 2007 las ventas a Hugo Chávez, cercano a las FARC. El gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, sorprendido con el festival caribeño de expropiaciones de compañías extranjeras y mordazas a la prensa, envía a la capital del socialismo del siglo XXI al canciller Miguel Ángel Moratinos para “crear una relación sólida y estratégica” con Chávez. Chávez, inmerso en su burbuja bolivariana, se ufana del control estatal de los medios de producción: “El que no tenga un Vergatario (teléfono móvil) es un cero (leer más)
