Crónica de dos terremotos
Por León Hernández CARACAS.- 2026 queda grabado en la geografía del dolor latinoamericano como el año en que las placas tectónicas no solo devoraron vidas al sacudir concreto, cabillas y columnas, sino que desnudaron las entrañas de dos modelos de gobernanza distintos.El 24 de junio de 2026, un destructivo doblete sísmico de magnitudes 7.2 y 7.5 fracturó el norte de Venezuela. Apenas un mes y medio después, el 10 de agosto, un violento sismo de magnitud 7.4, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, estremeció el occidente y centro de Colombia. El 20 de agosto, ocurre un tercer terremoto, pero en Ayacucho, Perú, con menos potencia por haber tenido mayor profundidad y sin daños que lamentar.Son las dos primeras las catástrofes de magnitudes descomunales, mucho mayor la de Venezuela, hechos que sirvieron como brutales exámenes de resistencia para las autoridades. Por un lado, la administración de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, en Caracas, toma el sismo en un año de expectativas de transición; por otro, el naciente gobierno de Abelardo de la Espriella, en Bogotá, (leer más)
