Sociedad

La libertad detrás del barbijo

La calidad de la democracia, en duda antes de la pandemia, estaba dividida entre quienes perciben que no resuelve por sí misma sus problemas cotidianos y quienes piensan que amplía la brecha entre representantes y representados. El uso del barbijo, considerado compulsivo, fija un nuevo paradigma: ¿están en juego la democracia y, por extensión, las libertades? La ineficacia de los gobiernos en paliar la crisis sanitaria global, hija dilecta de la impotencia, lleva muchos a lanzarse a las calles sin precaución alguna para ellos ni para los demás en plan de protesta política. En algunos casos, con el guiño de líderes aparentemente inmunes y, también, impunes. La resistencia de algunos líderes a mostrarse en público con el barbijo pasó a ser un modelo primitivo que imitó una caterva de presuntos libertarios El coronavirus sacó lo mejor y lo peor de la humanidad. Lo mejor: la solidaridad. Lo peor: la mezquindad. Ese rasgo, fruto de la inconciencia frente a la posibilidad de enfermarnos y, sin querer o sin saber, contagiar a otros hizo detonar las críticas (leer más)

Política

El bumerán de la negación

La negación tiene un precio. El de exponerse a padecer aquello que uno no quiere o no puede admitir. En Brasil, el coronavirus mató a más de 65.000 personas. Su presidente, Jair Bolsonaro, desdeñó desde el comienzo el impacto devastador de la pandemia. Una gripezinha. Un resfriadinho. Algo peor que, en plan de no sembrar pánico y de promover el contagio controlado para lograr la llamada inmunidad del rebaño, llevó a “lidiar con un escenario” comparado con la muerte de Stalin al primer ministro británico, Boris Johnson, según sus propias palabras, o al confinamiento forzoso del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, otro autócrata. El bumerán de la negación golpeó la quijada de Bolsonaro. Le dio positivo el test. Nada que temer, dejó entrever, gracias a la hidroxicloroquina. Un antipalúdico descartado después de varios ensayos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Donald Trump dejó de tomarlo. La receta de Bolsonaro, sin pruebas científicas, supuso la renuncia de dos ministros de Salud en menos de un mes, los médicos Henrique Mandetta y Nelson Teich, (leer más)

Política

Del codo al codazo

En dos meses y monedas de confinamientos y desescaladas sólo hubo consenso en la distancia social y el uso de máscaras, no siempre respetado por los líderes. También hubo otro consenso: afloraron las disputas previas como si la nueva normalidad fuera apenas un cambio de hábito. En España, el primer gobierno de coalición desde el retorno de la democracia debió acudir cada dos semanas al Congreso de los Diputados para extender el estado de alarma bajo el asedio de la oposición. En Francia, el partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha, perdió la mayoría en la Asamblea Nacional después de haber ganado las últimas legislativas. Una crisis fenomenal, para cual nadie estaba preparado, resultó ser el preludio del saludo con el codo y, al menor descuido, del codazo en las costillas entre gobiernos y partidos de oposición. Ocurrió en Argentina, con el presidente Alberto Fernández y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en una foto impensable antes de la pandemia con el opositor jefe de gobierno de la ciudad de (leer más)

Sociedad

En cuarentena y recalculando

La Tierra es plana, el Holocausto no existió, las vacunas no sirven y el coronavirus, como dice Jair Bolsonaro, no es más que una gripecita. Con ese criterio, la cuarentena por la pandemia de COVID-19 vendría a ser algo así como un ardid de la izquierda, la derecha o los extraterrestres. Estupideces de ese calibre, como echarles la culpa de la crisis sanitaria global al capitalismo y a su hermano menor, el neoliberalismo, llevan a verla como un plan político que, con las fronteras clausuradas, hizo fermentar el nacionalismo. Gracias a Xi Jinping, entonces, Donald Trump se salió con la suya, más allá del tendal de contagiados y muertos en China y en Estados Unidos. El planeta está en cuarentena y recalculando, con desescaladas a ciegas para evitar más quebrantos. Un paso adelante, dos atrás, como en Corea del Sur y en Alemania por los rebrotes. Soluciones intermedias en una puja, negada por algunos gobiernos, entre la salud y la economía. Un período de ensayo y error, según Tom Inglesby, director del Centro de Seguridad (leer más)

Política

La gripecita ideológica

Una gripecita, como llama Jair Bolsonaro al coronavirus, no amenaza a la humanidad ni frena la economía global. De tratarse de algo pasajero, en Brasil no hubieran cavado fosas comunes para las víctimas ni la mayoría de los 27 gobernadores estaría en vilo frente al efecto devastador de la pandemia. La veta política de un gobierno de porte militar llevó al ministro de Exteriores, Ernesto Araújo, a tomar del libro Pandemic! COVID-19 shakes the world (¡Pandemia! COVID-19 sacude al mundo), del filósofo esvoleno Slavoj Žižek, una tesis alucinante. La de un plan de instaurar el comunismo “sin naciones ni libertad” y crear “un gran campo de concentración”. Bolsonaro, como Donald Trump con su burrada de evaluar inyecciones de desinfectante, pastillas de detergente y rayos ultravioleta como paliativos, se supera a sí mismo. Cada día. En el camino perdió a su ministro estrella, el de Justicia, Sergio Moro, puntal como juez del caso Lava Jato, y se deshizo en un “divorcio consensuado” del ministro de Salud, Luiz Mandetta, médico, partidario de aplicar las medidas preventivas de (leer más)

Política

Aplausos y cacerolazos

Las treguas duran poco. En ambientes polarizados, el cabreo previo persiste. Solapado. Llamado a silencio. En clave política, para evitar que caiga la democracia en cuarentena, de modo de no tensar demasiado la cuerda y recrear el nacionalismo que provocó las dos grandes guerras del siglo XX. Algunos gobiernos se envalentonaron con los aplausos para los imprescindibles, que no son ellos, pero también se sorprendieron con los cacerolazos por su mala o morosa gestión de la crisis. Brotaron reacciones encontradas con media humanidad enclaustrada. Amores y resentimientos, como si nada hubiera cambiado. El mentado equilibrio entre la economía y la salud, versión Donald Trump, Jair Bolsonaro o Andrés Manuel López Obrador, dio de bruces con la realidad de sus países, acuciados por la pandemia, y con el declive de las instituciones; las discrepancias dentro de los gobiernos y entre los gobiernos, como entre los de la Unión Europea o entre Estados Unidos y Canadá; los reclamos de los opositores, y los planteos de los indignados que pusieron patas arriba al planeta en 2019. El ministro (leer más)

Sociedad

Dos por tres deja de ser seis

Dos por tres era seis antes de la pandemia. Ese resultado pasó a ser tan impreciso como la cuarentena, que no dura 40 días. Cada gobierno mide el impacto del COVID-19 según su propia tabla de multiplicar. La falta de pruebas de detección lleva a muchos a dudar de las cifras oficiales. ¿De qué hablamos cuando nos referimos a los fallecidos? Duda recurrente. ¿De personas que murieron por coronavirus o con coronavirus? Si España no registra las bajas en geriátricos y en hogares; Francia sólo incluye las de los hospitales, y el Reino Unido descarta en sus estadísticas las infecciones respiratorias, dos por tres lejos está de ser seis como en 2020 A.C. (antes del Coronavirus). En Estados Unidos, el número de muertos por coronavirus o con coronavirus supera a las 2.977 víctimas de los atentados contra las Torres Gemelas. La duda, apunta el Financial Times, radica en la proporción de muertes respecto de los que efectivamente contrajeron la enfermedad. El 4,7 por ciento, tasa superior a la de la gripe y la neumonía, “no (leer más)

Política

La inmunidad de los líderes

Los cierres de fronteras por el coronavirus están haciendo más estragos en Europa que el Brexit, pero todo tiene un límite. Hasta los eslóganes políticos en un año electoral. La puja entre Donald Trump y una compañía alemana de biotecnología para apropiarse de las vacunas y los agentes antivirales contra el COVID-19, de modo de utilizarlos primero en Estados Unidos, revela mezquindad en tiempos de incertidumbre y solidaridad. Reacciones encontradas frente a la dimensión desconocida. La de los líderes. En la controversia se vio envuelta la canciller Angela Merkel. La empresa, CureVac, refirmó su compromiso con Alemania. Merkel vaticinó que entre el 60 y el 70 por ciento de la población alemana podría contagiarse. Paquetes de ayuda provenientes de China inundaron Europa, empezando por Italia. Tarde, el primer ministro Giuseppe Conte admitió errores, así como su par británico, Boris Johnson. No hubo coordinación frente a la magnitud de la pandemia. “Cuantas más personas se contaminen ahora, un mayor porcentaje del país desarrollará inmunidad para una potencial segunda oleada de la epidemia en el otoño o (leer más)

Actualidad

Itamaraty bajo la lupa

Entre Argentina y Brasil existe un lazo inalterable. El que expuso en 1910 el presidente Roque Sáenz Peña: “Todo nos une, nada nos separa”. O el que utiliza a menudo Celso Lafer, canciller durante los gobiernos de Fernando Collor de Melo y Fernando Henrique Cardoso, cuando habla del Mercosur: “No es una opción, sino un destino”. Habla de Argentina, en realidad. En ese vínculo, a veces fuerte, a veces endeble, siempre sonó con estridencia una voz. La del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, más conocido como Itamaraty. Algo así como un poder dentro del poder, capaz de “saber renovarse” al margen de la coyuntura. De esa premisa parte el diplomático argentino Atilio Berardi Hueda, cónsul general adjunto en Chicago, Estados Unidos, para explicar la dinámica del servicio exterior brasileño a través de un enfoque interactivo entre el realismo y el constructivismo, corrientes dominantes en la teoría de las relaciones internacionales. En el libro de su autoría A la sombra de Itamaraty (Eudeba), Berardi abreva entre 1990, la presidencia malograda de Collor de Melo, y (leer más)

Política

Arma de distracción masiva

Después del asesinato selectivo del general iraní Qasem Soleimani, la representante demócrata Ilhan Omar insinuó que podía tratarse de una “guerra de distracción”. La denuncia de la primera somalí y primera musulmana​ en arribar a la Cámara de Representantes de Estados Unidos, maltratada por su origen y su creencia por Donald Trump, coincide con otras guerras. La del juicio político de Trump, la de las revueltas reprimidas en Irán por la suba del precio del combustible y en Irak por la destitución del comandante en jefe de la fuerza antiterrorista y, en medio de la convulsión en América latina, la del régimen de Nicolás Maduro contra la reelección del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó. Trump parece ser el enemigo número uno del ayatolá Alí Khamenei, pero terminó dándole oxígeno interno y argumentos para las réplicas con el crimen de Soleimani. También parece ser el enemigo número uno de Maduro, pero se convirtió en su mejor aliado cuando legitimó antes que nadie al gobierno interino de Guaidó. Maduro halló en esa validación, (leer más)

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Vía libre para el Brexit

El Partido Conservador del primer ministro Boris Johnson ganó cómodamente las elecciones en el Reino Unido. Ha superado con holgura la barrera de los 326 escaños necesarios para alcanzar la mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes y asegurarse la aprobación del acuerdo alcanzado con la Comisión Europea para el Brexit, previsto para el 31 de enero. Los laboristas de Jeremy Corbyn sufrieron un batacazo histórico. Fue la peor derrota desde 1935. La libre circulación de personas, bienes, servicios y capitales entre las dos orillas del canal de la Mancha está asegurada durante la ejecución del Brexit Johnson ha obtenido el mejor resultado para los conservadores desde la victoria de Margaret Thatcher en 1979. Obtuvo más votos que sus predecesores Theresa May, en 2017, y David Cameron, en 2015, después de haberse arriesgado con la convocatoria anticipada para las elecciones. Los conservadores se afianzan con la mayor cantidad de escaños desde 1987. El Partido Nacionalista Escocés ha logrado recuperar los votos perdidos en 2017 y se ha convertido en la tercera fuerza parlamentaria mientras (leer más)

Sociedad

Amazonía: ¿catástrofe brasileña o mundial?

Cuando Jair Bolsonaro se trenzó con Emmanuel Macron por la ayuda económica del G7 para aplacar los incendios y la deforestación de la Amazonía invocó la soberanía. La soberanía sobre una fuente imprescindible de oxígeno, colosal sumidero de dióxido de carbono, que impacta en las corrientes oceánicas y en el clima mundial. La selva amazónica, compartida por Brasil y otros ocho países, perdió más de un 20 por ciento de su terreno en las últimas seis décadas. Sólo en agosto hubo unos 31.000 focos de incendio, casi el triple que en el mismo mes de 2018. Arrasaron una superficie equivalente a 4,2 millones canchas de fútbol. Bolsonaro apeló al orgullo nacional frente a la alarma mundial. Culpó de los incendios a las organizaciones no gubernamentales, amonestó a su par de Francia por haber tratado a Brasil como “una colonia o una tierra de nadie” y, tras meses de humo, prohibió temporalmente las quemas a agricultores, ganaderos, madereros, mineros y petroleros. Nada nuevo, pues cada año arrasan miles de hectáreas. Las de 2019 superaron las previsiones (leer más)

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La catástrofe de la Amazonía

El fuego sigue devastando la Amazonía. No es novedoso, pues cada año se declaran en forma puntual incendios que arrasan miles de hectáreas. Este año, más de 75.000 focos están reduciendo a cenizas extensos territorios de las selvas tropicales de Brasil, cuyas autoridades han exhibido una peligrosa política de flexibilización ambiental que ha conducido a una devaluación de los controles vinculados a la deforestación. Lo mismo ocurre en Bolivia, donde Evo Morales suspendió la campaña para las presidenciales de octubre. Bolsonaro condicionó la ayuda del G7 para la Amazonía al pulso que mantiene con Macron En el caso del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, una sensibilidad más rigurosa en cuestiones ambientales ha alentado movilizaciones en rechazo a su gobierno en diversas capitales y, también, ha sido motivo de discusión durante la cumbre del G7, realizada en Biarritz, Francia. Bolsonaro, que acusó por los incendios a las ONG, tildó de “limosna” la ayuda ofrecida por esos países, de 20 millones de dólares, y la condicionó a sus diferencias personales con el presidente de Francia, Emmanuel Macron, (leer más)

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Bolsonaro está en llamas

La fuerte presión internacional, con protestas frente a las embajadas de Brasil en varias capitales, y las campañas en defensa del Amazonas llevaron al presidente Jair Bolsonaro a asumir su responsabilidad en los incendios que han devorado 20.000 hectáreas del gran pulmón del planeta. Su decisión tardía de enviar al ejército a atajar el fuego refleja una realidad: no se ha hecho lo suficiente para prevenir la catástrofe ambiental. Las llamas se esparcen y, además de los severos daños ambientales, han resquebrajado la relación transatlántica. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, anunció que en estas condiciones se opone a firmar el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Igual postura adoptó Irlanda. El aumento de los incendios coincide con el arribo de Bolsonaro al gobierno Bolsonaro acusa a las ONG de haber causado los incendios y cree que Macron, con una “mentalidad colonialista”, pretende capitalizar una cuestión interna brasileña para «obtener réditos políticos personales». La cantidad de incendios activos en la selva se ha disparado en las últimas tres semanas. Han sido más de (leer más)

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Bolsonaro, reforma previsional y después

Sólo un 33 por ciento de los brasileños aprueba la gestión del presidente Jair Bolsonaro con la calificación de muy buena o buena mientras una proporción similar la tilda de pésima o mala, según una encuesta del Instituto Datafolha. Se trata, a siete meses de gobierno, de la peor evaluación para un mandatario de Brasil desde la presidencia de Fernando Collor de Mello en los noventa. Bolsonaro quiso recuperar posiciones con la reforma previsional Si bien la tasa de rechazo de Bolsonaro es menor que la de Collor, quien se vio obligado a renunciar antes de que el Congreso votara su destitución en 1992, varios factores contribuyen ahora a empeorar su imagen. Uno de ellos es la crisis económica. El otro es el escándalo de las filtraciones del caso Lava Jato, que salpicaron al exjuez Sérgio Moro, actual ministro de Justicia en uso de licencia del 15 al 19 de julio. Bolsonaro quiso recuperar posiciones con la reforma del sistema de jubilaciones, aprobada en la primera de dos votaciones en la Cámara de los Diputados. (leer más)