Titulares

Nombres impropios

Maycol Yacson Paredes Rojas

En el Reino Unido se desató una polémica por la súbita popularidad del nombre Muhammad (Mahoma en castellano) mientras en otros países son comunes nombres tan exóticos como Burger King, Cabildo Abierto o Alí Babá

En 1958, Robert Lane, vecino de un modesto complejo de viviendas de Harlem, Nueva York, pensó que su sexto hijo, recién nacido, iba darle suerte. Le puso Winner (ganador). Tres años después, aquella apuesta no había resultado. Le puso Loser (perdedor) a su siguiente y último hijo. Curiosamente, Winner tuvo un profuso prontuario por delitos comunes y Loser, alias Lou, llegó a ser sargento de la policía tras haber ganado una beca y graduarse en la Universidad Lafayette, de Pennsylvania, cuenta Steven D. Levitt en su libro Freakonomics. Es anécdota.

Por poco tino o mucha ignorancia hay gente cuyos padres no tuvieron mejor idea que inscribirlos con nombres que despiertan reminiscencias horrorosas, como Hitler o Stalin. En los Estados Unidos hay personas con nombres de marcas, como Lexus, Arman, Bacardi y Timberland; de universidades, como Harvard, Yale y Princeton, y de profesiones y cargos públicos, como Lawyer (abogado), Judge (juez) y President (presidente). En el Reino Unido estalló ahora la polémica por la súbita notoriedad del nombre Muhammad (Mahoma en castellano) entre los bebés inscriptos en 2013 y 2014.

En realidad, el nombre del profeta y padre del islam no desplazó a Oliver, Jack o Harry, entre los más frecuentes. Figura entre los 15 primeros elegidos en Inglaterra y Gales y el número 52 en Escocia. Su popularidad radica en sumar las acepciones: Muhammad, Mohamad, Mohamed, Mohammad, Mohammed, Muhamad, Muhamed, Muhammad, Muhammed y Muhammet. En la estadística del sitio BabyCentre, refutada por el diario británico The Guardian, no reciben igual trato Olliver y Ollie o Harry y Henry. De ahí la controversia en un momento delicado por las que comete el grupo Estado Islámico (EI) en nombre de Mahoma.

En la Argentina, Fiesta Cívica debe su nombre a su fecha de nacimiento: el 9 de julio, Día de la Independencia. En todo el mundo es usual que determinadas circunstancias impongan tendencias. Por la guerra contra Inglaterra de 1982 varias niñas argentinas nacidas ese año llevan el nombre Malvina o Victoria. Lejos está de haber razones similares para validar en Ecuador que algunas personas osen llamarse Vick Vaporoup, Osa Mayor, Puente Vacacional, Land Rover, Canegunda Isaura, Obras Portuarias, Chispa de la Vida, Estatua de la Libertad, Año Bisiesto o Conflicto Internacional.

Brhadaranyakopanishadvivekachudamani Erreh, nacido en Coahuila, México, ha de tener el nombre más largo del planeta. Lo tomaron de un poema hindú sus padres, de apellido Muñoz Castillo. Significa hombre puro, aunque, con sus 41 caracteres, ni él mismo sea capaz de pronunciarlo en forma correcta. En Perú, Degollación nace el mismo día en que pierde su cabeza San Juan Bautista. En Paraguay, las autoridades se han visto en apuros frente la solicitud de inscripción de bebés con nombres tan espantosos como Degollación de los Niños Inocentes y Circuncisión del Señor.

Durante el Mundial de fútbol de 2010, un matrimonio uruguayo quiso inscribir a su hija con un nombre tan estridente como curioso: María Vuvuzela. La euforia por el desempeño del seleccionado celeste en Sudáfrica, donde alcanzó el cuarto puesto, llevó a otros padres a llamar a sus hijas María Celeste, Mía Celeste, Celeste Clara o Celeste a secas. Fue un revival del Mundial de 1950. Hasta el resultado de aquella peliaguda final contra Brasil, 2 a 1 o Dosauno, pasó a ser un nombre propio en igualdad de condiciones con Victoria Celeste, Libre Albedrío y Roy Rogers, hijo pródigo de la efervescente ciudad de Paso de los Toros.

En Uruguay son públicos y notorios nombres tan llamativos como Repúblico, Kremlin, Flash, Pejerto, Préstamo, Dulce, Teléfono, Filete, Árbol, Odio, Papito, Esmédico, Tocayo, Remember, Ermitaño, Napoleón, Blancanieves, Einstein, Tarzán, Beethoven, Voltaire, Darwin, Artigas, Franklin, Lincoln, Schubert, Pacífico, Oxígeno, Leo Dan o Leodán, Clinton y, en dudoso honor a la capital de un país tan cercano como Etiopía, Addisabeba, por Addis Abeba. Si Uruguay se jacta de haber dado a luz al e-mail, Email Suárez Barboza, hijo de Emilio Suárez y Mail Barboza, nacido antes que Internet, Perú no se queda atrás: es la cuna de Bond, James Bond Noteno Coquinche.

¿Es justo que alguien se dé vuelta si oye Primera Comunión, Martes Trece, Cabalgata Deportiva, Calcomanía Aeropajita, Pura Gloria Alemana o Perfecta Circuncisión? Es un crimen de lesa humanidad crucificar a un hijo de ese modo. Hay gente que va por el mundo con los nombres Cristo Crucificado, Perfectísimo Dios, Alí Babá, Houston Texas, Underwood Escribano, Unidad Nacional, Niña de mis Ojos, Amor de mi Vida, Emporio Musical, Buen Amigo, Cemento Rocafuerte Preciado, Eveready Pilar, Himno Nacional, Burger King, Cabildo Abierto y, cual sentencia para los padres, Cadena Perpetua.

En España, Huerta del Rey, pueblo de Burgos, atesora “los nombres más raros del mundo”, según Burgundófora Cancionila: “Nadie puede superar a un lugar que haya parido a Iluminada, Ninfodora, Cilina, Reineira, Gláfida, Walfrido, Filadelfo, Filogonio, Plautila, Especioso, Evodio, Meuris, Hermógenes o el mismísimo Canuto”. Lleva razón, pero los hay peores: Perfecto Ladrón Honrado, Antonio Bragueta Suelta, Sandalio Botín Descalzo, Román Calavera Calva, Rosario del Cura Sacristán, Ramona Ponte Alegre y siguen las firmas.

En Costa Rica no faltan los Hyundai, Preciosísima, Lírica, Digna Corona, Lady Sexy y My Lady, así como en Colombia abundan los Maicol, Arnubio, y Jair. Si en Panamá vive Usneivi, por US Navy, Amcher recibió el nombre de las iniciales del primer letrero que sus padres habrán visto poco antes de ingresar en la sala de partos: Albany Medical Center Hospital Emergency Room, en los Estados Unidos.

Peores aún son los cambios de identidad. Douglas Allen Smith Jr. se vio obligado a explicarle a un juez del condado de Lane, Oregon, por qué quería llamarse Captain Awesome (Capitán Increíble), mote del doctor Devon Woodcomb, personaje de la serie televisiva Chuck, de la cadena NBC. Su firma pasó a ser una flecha a la derecha, otra a la izquierda y una carita feliz en el centro. El banco se negó a convalidarla por ser demasiado fácil de falsificar. Captain Awesome convenció al juez con un argumento irrefutable: “Un burdo apodo le da a uno buen carácter”.

¿Cuánto condicionan los nombres a las personas? En Venezuela, un amante de la electrónica no tuvo mejor idea que llamar a sus hijos Protón, Electrón y Neutrón. En Perú, James Bond no está solo: un compatriota suyo se llama Éxtasis y una mujer, hija de un psicólogo y de una química, responde al nombre de Neurona H2O. En México, cuyo himno nacional dice: “…mas si osare un extrañe enemigo…”, un patriota logró inscribir a su hijo con el nombre Masiosare. Otro, nacido el 20 de noviembre, Día de la Revolución, se llama Anivdelarev.

La justicia norteamericana autorizó el nombre Sex Fruit, no tan explícito como Semen de los Dioses, natural de Jipijapa, Ecuador. Al fin y al cabo, Email, presunto pionero uruguayo del correo electrónico, no desentona con Facebook Jamal Ibrahim, nacida en Egipto durante la Primavera Árabe. Mi gata se llama Jueves porque, de pequeña, siempre estaba en el medio, como ese día. Nada ha cambiado. Me siento un Loser con cara de Winner: estoy pensando en cambiarle el nombre a la gata por Supergirl o Batichica, siguiendo el ejemplo de Batman bin Suparman, oriundo de Singapur y fiel a Mahoma.

4 comentarios en Nombres impropios

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