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Economía

Vendo islas, excelente ubicación

Poca gracia causó en Grecia la idea de dos diputados alemanes Con el mezquino afán de dar un consejo y ahorrarse un préstamo, los diputados alemanes Josef Schlarmann y Frank Schäffler, de la coalición de centroderecha de la canciller Angela Merkel, echan a rodar una propuesta que suponen eficaz: que Grecia, acosada por una deuda superior a su producto bruto interno, ponga en venta algunas de sus 6000 islas, esparcidas en los mares Egeo y Jónico; sólo 227 están habitadas. ¿Es una genialidad o un disparate? Las autoridades griegas procuran zafar del brete con un “programa plurianual de políticas económicas” acordado con la Unión Europea y el Fondo Monetario. La tendrían más fácil si, en sintonía con los diputados alemanes, admiten algo tan caro a ellos como la tragedia: “¡Vendan sus islas, griegos quebrados! –proclama el periódico sensacionalista alemán Bild–. Y la Acrópolis también”. Con ese tono, rayano en la grosería, difícilmente la cuna de una de las civilizaciones más trascendentes de la antigüedad se desprenda a tontas y a locas de las joyas de (leer más)

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Política

Dios salva a la reina

Como siempre, a la Argentina la asiste el derecho en las Malvinas, no la simpatía de los isleños Puestos a hacer memoria, los británicos recuerdan con tanto recelo la Guerra de las Malvinas como “la mano de Dios”. La reacción de Margaret Thatcher ante los afanes bélicos de Leopoldo Fortunato Galtieri no tiene punto de comparación con el timo del primer gol de Maradona en la Copa del Mundo de 1986, en México, pero, en la memoria colectiva, ambas circunstancias reflejan la peor imagen de los argentinos. En esa imagen distorsionada, e interesada, no caben la belleza y la destreza desplegadas por Maradona en el segundo gol del mismo partido, injustamente opacadas por la viveza del primero. Son las dos caras de una misma moneda: cómo nos ven y cómo queremos que nos vean. En el Foreign Office, las Malvinas, así como la Argentina, están tan lejos de ser una prioridad. Cada año, el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas insta a ambas partes a debatir la soberanía de las islas. Gran Bretaña hace (leer más)

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Política

El regreso de los muertos vivos

El Bicentenario no nos encuentra unidos ni dominados, sino peleados con el espejo El Pacífico no es tan pacífico como parece: da nombre a la guerra que, entre 1879 y 1883, libran Chile, Perú y Bolivia. Esa guerra deja tantos muertos como cicatrices. Cada tanto afloran los traumas. Bolivia, privada de mar, observa cómo Chile y Perú, privados de diálogo, aún mantienen un contencioso por la frontera marítima en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En el máximo tribunal de las Naciones Unidas también dirimen sus entuertos la Argentina contra Uruguay; Nicaragua contra Colombia, y Ecuador contra Colombia. En 2007, Honduras y Nicaragua resuelven en ese ámbito sus disputas territoriales. La hermandad latinoamericana, más creíble en la voz de Mercedes Sosa que en la coherencia de sus gobiernos, no suelda políticas comunes; amontona voluntades esporádicas. Evo Morales ve a Alan García “muy gordo y poco antiimperialista”. García sospecha que Morales ha suscripto “un acuerdo bajo la mesa” con Michelle Bachelet para obtener la salida al mar. Bachelet, a punto de coronar su presidencia, (leer más)

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Política

El horno está para bollos

La agresión de un alienado contra Berlusconi refleja el desencanto con los políticos Les recomienda a sus colaboradores el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy: “No se vayan de vacaciones de Navidad sin sus guardaespaldas”. ¿Es necesario sacrificar la intimidad en beneficio de la seguridad? Si la seguridad es proporcional al cargo, el aviso es proporcional al peligro. El ministro del Interior, Brice Hortefeux, va con varios vehículos desde su despacho hasta el Elíseo, al otro lado de la calle. De ser igualmente precavido y confiar en el servicio secreto, el primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, no tendría el tabique nasal fracturado, dos dientes rotos y un humor de perros por el “odio de unos pocos”. Desde el 14 de octubre procuran convencerlo sus custodios del “alto” riesgo de ser atacado por un fanático. En un par de meses, la profecía se cumple. El fanático resulta ser un cuarentón desquiciado y sin oficio, Massimo Tartaglia, que aprovecha un descuido de los guardaespaldas  de Berlusconi para estamparle en el rostro un souvenir de yeso y plástico (leer más)

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Política

Lo que abunda, a veces, daña

En el planeta no faltan alimentos ni recursos, sino voluntad para repartirlos mejor La principal causa de malnutrición en el mundo no es la falta de alimentos, sino la dificultad de mucha gente para acceder a ellos o, en realidad, la escasa voluntad de los líderes para repartirlos mejor.  En 2008, la segunda mayor cosecha de todos los tiempos coincide con la muerte de cinco millones de niños famélicos, según la organización humanitaria internacional Acción contra el Hambre. Ese año, a pesar de la abundancia, aumenta el precio de los alimentos. Es un mazazo para los campesinos sin tierras, los pobres radicados en las ciudades y los hogares a cargo de mujeres. El corolario es aún más vergonzoso: pasan hambre 1020 millones de personas en 2009, un 9 por ciento más que en 2008. En esa indigna condición se encuentra una de cada siete personas, según la Organización para la Alimentación y la Agricultura de las Naciones Unidas (FAO). Es un 15 por ciento de la población del planeta. La hambruna es la más elevada (leer más)

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Política

Premio y castigo

El Nobel de la Paz otorgado a Barack Obama entraña más aliento que reconocimiento Poco antes de empacar, George W. Bush reflexiona un instante y, finalmente, confiesa que el episodio más trascendente de su gobierno ha sido el lanzamiento de la bola inicial en una final de las grandes ligas de béisbol. «Ninguna otra vez sentí tanta ansiedad en mi presidencia», abunda en detalles. Es asombroso. Ni la voladura de las Torres Gemelas ni el desastre provocado por el huracán Katrina en Nueva Orleáns ni las guerras contra Irak y el régimen talibán en Afganistán ni las torturas en Guantánamo y Abu Ghraib ni las prisiones secretas de la CIA ni la crisis económica global superan, en su memoria y balance, ese momento dramático y decisivo: arrojar la bola en un estadio repleto. Si Bush responde con ese desparpajo la pregunta clave tras ocho años en la Casa Blanca, Silvio Berlusconi no promete elevar la puntería una vez que concluya su gestión. Falta un rato todavía. El Tribunal Constitucional italiano puede despojarlo del blindaje legal (leer más)

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Política

Las bases de la hipocresía

El imperialismo no es tan malo como parece: favorece los planes de Chávez y Uribe Casi una década ha tenido América del Sur para proponer una alternativa regional que sustituya al odioso Plan Colombia. En agosto de 2000, el acuerdo firmado en Cartagena de Indias por Andrés Pastrana y Bill Clinton alborota tanto al vecindario como, nueve años después, el permiso concedido por Álvaro Uribe a Barack Obama para destinar tropas a siete bases militares colombianas. Entonces, como ahora, se realiza un cónclave de presidentes, la I Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones; lo organiza Fernando Henrique Cardoso en Brasilia. Entonces, como ahora, Hugo Chávez procura infundir miedo con el fantasma del imperialismo. Tras cavilar un instante, Barack Obama suelta: “Eso es hipocresía”. Está en México, en la cumbre de América del Norte, con el anfitrión, Felipe Calderón, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper. Coincide con ellos en el doble rasero “de los que piden a los Estados Unidos que dejen en paz a la región y ahora dicen que ignoramos a (leer más)

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Política

Yo o el abismo

¿Por qué ciertos presidentes, como Zelaya, tienen tanta necesidad de ser reelegidos? De imprescindibles están llenos algunos cementerios. De imprescindibles, también, están hartos algunos pueblos. ¿Qué presidente no se siente en algún momento, o desde el primer día, superior al resto de los mortales? El exceso de confianza obra en su contra. Lo hace vivir ensimismado. Desde César, dictador perpetuo por decisión propia, la megalomanía afecta al que, como Tales de Mileto, cae en un pozo por mirar las estrellas. Lo rescata «una sirvienta tracia, jocosa y bonita», según Platón; le explica que, por no bajar la cabeza, perdió la noción de lo que estaba «ante su nariz y sus pies». Perdió la noción de la realidad. Los griegos llamaban hybris a la desmesura, al exceso de confianza en uno mismo. El héroe que la sufría comenzaba a comportarse como un dios. Tenía la sensación de poseer dones especiales hasta que, temeroso de engaños y complots, tropezaba con sus errores y caía en un pozo. Les sucede a menudo en América latina a los presidentes (leer más)

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Política

Brotados

México se llevó una sorpresa al poner a prueba la hermandad latinoamericana De momento, la gripe porcina pudo más que el dengue en la Argentina: convirtió en un quirófano de utilería al aeropuerto de Ezeiza. En él, algunos empleados estatales y vigilantes usan barbijos; los de líneas aéreas, a cara descubierta, no usan barbijos, sino guantes de látex. Es curioso: en la Secretaría de Salud de México, foco del brote porcino, tampoco usan barbijos. Los distribuyen para mitigar la angustia de la gente, pero saben que su eficacia es relativa. Casi nula. El virus sobrevive unos segundos en el aire. No flota como una nube tóxica. Si un infectado estornuda o tose sobre una superficie y, en las siguientes 24 o 48 horas, alguien la toca y lleva su mano a la boca, la nariz o los ojos, puede contagiarse. Si no, no. Investigadores de las universidades norteamericanas de Northwetern e Indiana y del Laboratorio de Virología de los Hospitales Universitarios Suizos concluyeron que el virus puede permanecer hasta 10 días en los billetes. Nadie (leer más)

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Política

Sueños líquidos

En lugar de una reforma migratoria, el gobierno de George W. Bush dejó un ominoso recuerdo: la venia para amurallar un tercio de la frontera con México. Poco efecto tuvo en su afán de inhibir a la inmigración ilegal. Tres años después de la sanción de la ley, según el Pew Hispanic Center, “ningún país tiene una cifra de inmigrantes procedente de otros países como los Estados Unidos tienen sólo de México”. Es el destino de uno de cada diez mexicanos. En 2008, los establecidos del otro lado del río Bravo eran 12,7 millones, diecisiete veces más que en los años setenta. Más de la mitad carecía de documentos en regla. Barack Obama y Hillary Clinton respaldaron en el Senado el proyecto de Bush. Luego, mientras dirimían las primarias demócratas, se arrepintieron. No era momento para enemistarse con la mayor porción del electorado latino. Tampoco era momento ahora por el brote de gripe porcina. Los Estados Unidos pudieron haber clausurado la frontera, pero, según su presidente, era como “cerrar el granero una vez que salieron (leer más)

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Política

La guerra del cerdo

Entre las amenazas para el mundo, una pandemia viral se equipara con el terrorismo En octubre de 2008, el gobierno de México temía una inminente pandemia de gripe. “El nuevo virus, con características propias, no respetará fronteras y su propagación por el mundo será muy rápida”, prevenía la Secretaría de Salud en su Manual para la preparación de instituciones ante una pandemia de influenza. No precisaba cuándo iba a aparecer ni dónde iba a emprender su errático derrotero, pero suponía efectos devastadores: el contagio del 25 al 35 por ciento de la población mundial, traducido en “decenas de millones de muertes”, así como hospitales desbordados y pérdidas siderales. Las dantescas conjeturas se basaban sobre la virtual propagación de una variante recargada de la gripe aviar. La crisis económica había estallado un mes antes; prometía expandirse como ahora la gripe porcina. En México, según el Comité Nacional para la Seguridad en Salud, un cuarto de la población podía infectarse y el 17 por ciento podía quedar a merced de un “alto riesgo de complicaciones”. El gobierno (leer más)

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Política

Presente al ausente

Cuba dominó la V Cumbre de las Américas, pero el problema de los EE.UU. es México En junio de 2008, el barril de petróleo batió su récord: superó los 140 dólares. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) estimaba con falsa angustia que podía dispararse “a 200, 300 o 400 dólares”. Tonificados con esa perspectiva, exagerada por bancos de inversión incapaces de prever hasta los quebrantos de sus balances, Hugo Chávez amenazaba a los Estados Unidos con precios aún más exorbitantes, Mahmoud Ahmadinejad convertía en euros las reservas de Irán y Vladimir Putin prometía restaurar el orgullo de Rusia en países desprendidos del viejo bloque soviético. Era inminente la crisis; los líderes petroleros se sentían inmunes a los daños colaterales. En el petróleo, según Chávez, reside “el origen de todas las agresiones” del planeta. En el petróleo también reside su poder. Por él, en su fuero íntimo, Cuba forma parte de Venezuela, cual patio trasero: le envía 53.000 barriles diarios a precios subsidiados. En compensación, médicos de ese país atienden en el suyo. El (leer más)

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Política

Ricos y famosos

La inclusión del principal narco mexicano en la lista de multimillonarios de Forbes incomodó al presidente Felipe Calderón  CIUDAD DE MÉXICO.– Desde que huyó del penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, el 19 de enero de 2001, Joaquín Guzmán Loera, alias «el Chapo», goza de una libertad rayana en la impunidad. En esos tiempos, los primeros del gobierno de Vicente Fox, tras las siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), comenzaron los ajustes de cuentas entre sicarios de los carteles por el control de las rutas del tráfico de la droga. El despliegue del ejército no alcanzó a mitigar la ola de violencia, abonada por la extradición de los capos a los Estados Unidos. Algo similar ocurrió en Colombia durante el apogeo de los carteles de Cali y Medellín. En 1989, Pablo Escobar Gaviria libró una guerra contra el Estado. Dos décadas después, desmembradas esas organizaciones en otras más pequeñas que mantuvieron sus sociedades con las guerrillas y los paramilitares, «el Chapo» Guzmán, jefe máximo del cartel de Sinaloa, se codea (leer más)

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Sociedad

El dinero no hace la felicidad

La gente de los países con mayor crecimiento no es la más satisfecha con su vida Está confirmado: el dinero no hace la felicidad. En países con un ritmo de crecimiento acelerado en los últimos años, como Trinidad y Tobago, Chile, Perú, Ecuador y la República Dominicana, la gente se siente menos satisfecha que en otros con poco o ningún crecimiento, como El Salvador, Paraguay y Guatemala, según revela un estudio realizado en la región por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Confiesan sentirse satisfechos los ciudadanos de Costa Rica, Panamá, México y Venezuela en una profusa lista, cerrada por los ecuatorianos, los nicaragüenses, los dominicanos y los haitianos, en la cual, curiosamente, los argentinos superan en ese aspecto a los chilenos y los uruguayos. Es la paradoja del crecimiento infeliz: “Entre más rápido crece un país, más rápido crecen las expectativas de consumo y de estatus económico y social”. Y es, también, la paradoja de las aspiraciones: la ausencia de aspiraciones, así como las bajas expectativas depositadas en los gobiernos, “debilitan las demandas de (leer más)

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Política

Curados de espanto

Era eso, no más: envidia. En la Argentina, a diferencia de cualquier otro país, las burbujas no se pinchan; se derrumban. Y, si se derrumban, cuidado: pueden provocar avalanchas. Estamos a salvo, sin embargo. Lo aseguró Cristina Kirchner: “El Primer Mundo, que nos habían pintado como la Meca a la que debíamos llegar, se derrumba como una burbuja”. ¿Tiene su merecido, entonces? Ni George W. Bush ni su secretario del Tesoro, Henry Paulson, ni el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, embarcados en tediosas negociaciones en el Congreso antes de tomar decisiones, “igualito a mi Santiago”, mencionaron una palabra de la exitosa fórmula para evitar que la burbuja se derrumbe: vivir aislados. La burbuja se derrumba en los Estados Unidos, no en la Argentina. ¿Cae el Merval? Nada de eso: las acciones acompañan el flaco índice de inflación que refleja el siempre confiable Indec. ¿Crece el riesgo país? Los “loros internacionales y de cabotaje” que “siempre pronostican caos y cataclismos” no pueden reprimir el resentimiento ni saben apreciar que, como insinuó la Presidenta, Walt (leer más)