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Triunfo demócrata a pesar de Biden

Donald Trump estaba convencido de que las elecciones de mitad del mandato de Estados Unidos iban a disparar su vuelta a la carrera presidencial. Había pronosticado una ola roja que iba a convertir al Senado y la Cámara de Representantes en mares republicanos. En cuanto salieron los primeros resultados, ajustadísimos, se lavó las manos: si los republicanos ganaban era mérito suyo y si perdían no era su culpa. “El resultado es un llamado a una reflexión interna de los republicanos sobre cuál debería ser el mensaje del partido para el futuro”, concluye Guy Mentel, presidente del think tank Global Americans, de Washington, en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV. Si bien falta definir el resultado concreto, el Senado quedó dividido en 50 bancas para cada partido, con la ventaja para los demócratas del voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris, y los republicanos obtuvieron una exigua mayoría en la Cámara baja. Mentel, con amplia experiencia en el Senado, asuntos del hemisferio occidental, campañas electorales y temas judiciales, informa con frecuencia al Congreso (leer más)

Política

Media victoria a mitad de camino

Las elecciones de mitad del mandato de Estados Unidos suelen ser un referéndum sobre los dos primeros años de gestión gubernamental y sobre la figura del presidente. Una derrota categórica hubiera dejado a Joe Biden como un pato rengo hasta 2024 y, de ser capitalizada por el ala dura de los republicanos, le hubiera dado un empujón a Donald Trump para reincidir como candidato. En ambos casos a pesar de sus edades: uno, 79; el otro, 76. Si Biden no goza del aprecio de muchos, inclusive de los suyos, los muchachos trumpistas, enlodados por el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021, tampoco pueden sacar pecho. En ese ámbito, el legislativo, ni los demócratas ni los republicanos pudieron cantar victoria hasta ahora, más allá de las tendencias: que unos conserven su exigua mayoría de número en el Senado, donde estaban en juego los dos tercios de las bancas, y que los otros dominen la Cámara de Representantes, renovada por completo. Como en otras comarcas, las campañas muchas veces se enfocan más hacia dentro (leer más)

Política

Cinco años más para Xi Jinping

La guerra en Ucrania no cuenta, así como tampoco la sociedad larvada con Rusia. Cuenta, más que todo, el poder amasado por Xi Jinping desde que asumió el primer mandato en 2012 como secretario general del Partido Comunista Chino. Diez años después impuso su visión doctrinaria entre los pilares fundamentales de la China moderna, fundada y liderada por Mao Zedong entre 1946 y 1976, y remozada por Deng Xiaoping entre 1978 y 1989. La reforma constitucional de 2018, aprobada por casi todos los delegados del congreso partidario, eliminó el límite de dos períodos y le permite a Xi gobernar cinco años más. El culto a la personalidad cambió el modelo dictatorial de no más dos quinquenios consecutivos por uno prácticamente indefinido. Eterno, en realidad. Xi endureció los controles estatales y no bajó un ápice la tensión con Estados Unidos, estrenada por Donald Trump con la guerra comercial y tecnológica y continuada por Joe Biden con el aumento de los aranceles. Una guerra por la supremacía mundial, ni más ni menos, con mucho negocio de por (leer más)

Política

El silencio de los votantes

La victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones de Brasil resultó exigua en comparación con los pronósticos que indicaban que podía superar hasta por 20 puntos al presidente, Jair Bolsonaro, y evitar la segunda vuelta. Ganó por un dígito. Algo así como un cinco por ciento. ¿Fallaron las encuestas o callaron los votantes en una sociedad más polarizada que nunca? El dato relevante no surge de los sondeos previos sobre las preferencias electorales, sino de otro. El de la intimidad de los brasileños. Casi la mitad confiesa que en los últimos meses dejó de hablar de política con sus amigos y sus parientes, según Datafolha. El silencio en la intimidad se traduce en respuestas contradictorias o engañosas en las encuestas. Una actitud más frecuente en las mujeres jóvenes, educadas y acomodadas y, entre los dos candidatos, más en los votantes de Lula que en los de Bolsonaro. En la campaña hubo asesinatos y episodios de violencia. Tanto uno como el otro decidieron usar chalecos antibalas en los actos. El miedo a las (leer más)

Actualidad

Juegos a dos bandas

En vísperas del encuentro entre Vladimir Putin y Xi Jinping en Samarcanda, capital del antiguo sultanato de Uzbekistán y corazón de Asia, estalló otra guerra. La de Azerbaiyán y Armenia por Nagorno Karabaj. Un desafío para Rusia, garante del cese el fuego acordado después de seis semanas de combates y de 6.500 muertos en 2020. Si bien ninguno de los dos se atribuyó el primer tiro, el presidente azerí, Ilham Aliyev, con el apoyo de su par turco, Recep Tayip Erdogan, aprovechó la ocasión para marcar el terreno y desnudar la debilidad del primer ministro armenio, Nikol Pashinian, asediado en casa por su plan de ceder el territorio en disputa. El precio para Armenia significaría renunciar a un enclave cuyos habitantes consideran propio desde siempre. En especial, desde que terminó la guerra separatista en 1994, más allá de que en los papeles pertenezca a Azerbaiyán. La tregua precaria, tras dos días y más de 200 muertos, no supuso el final de una causa delicada que ambos asocian con la reivindicación de sus derechos. El conflicto (leer más)

Política

Cómo destruir un país

Si la ceguera ideológica es peor que la biológica, la última camada de autócratas no debe esforzarse mucho para crear un rebaño de fanáticos. Lo demuestran Donald Trump, Jair Bolsonaro y Viktor Orbán, de lado derecho del mostrador, y Nicolás Maduro, Daniel Ortega y Andrés Manuel López Obrador, del izquierdo. No son necesariamente figuras carismáticas capaces de provocar un fenomenal cambio social, como postulaba Max Weber con aquello que denominó “rutina del carisma”, sino líderes capaces de convencer o de comprar a buena parte del electorado con discursos contra las elites, aunque pertenezcan a ellas. Ece Temelkuran, periodista turca exiliada en Croacia, describe en su libro Cómo perder un país, la estrategia del presidente de su país, Recep Tayip Erdogan, para convertir el intento de golpe de Estado del 15 de julio de 2016 en su mayor capital político. Seis años después, Erdogan propicia el diálogo entre Rusia y Ucrania, negocia con la anuencia de la ONU la salida de barcos cargados de granos por el minado Mar Negro y subordina el ingreso en la (leer más)

Política

Víctima de sí mismo

Desafiante en su papel de víctima, Donald Trump se rehusó a declarar sobre las prácticas empresariales de su compañía en Nueva York poco después de que el FBI emprendiera una redada sin precedente en su mansión con refugio nuclear y club de golf privado de Mar-a-Lago, Palm Beach, Estado de Florida. Lo usual en otras latitudes resulta una rareza en Estados Unidos, no habituado al allanamiento de la propiedad de un expresidente, su domicilio fiscal desde 2019. Trump y los suyos compararon al gobierno de Joe Biden, desmarcado de los procesos judiciales, con el de países rotos del Tercer Mundo. Más precisamente con Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega. La Ley de Registros Presidenciales de 1934 obliga a los expresidentes de Estados Unidos a entregar todo el material relacionado con su gestión. Trump, acusado dos veces de haberse quedado con registros confidenciales, está involucrado en una extensa serie de pesquisas por su conducta personal y política, así como por su desprecio del Estado de Derecho. Lo pinta de cuerpo entero el asalto del Capitolio (leer más)

Política

La desilusión con Biden

Joe Biden cumplirá 80 años el 20 de noviembre. Contrajo coronavirus. Nada alarmante, en principio. En 2024, como suele suceder en Estados Unidos después del primer período, tiene el derecho de ser candidato a la reelección. ¿Podrá? La oposición republicana objeta su avanzada edad: si gana a los 82 años, tendrá 86 cuando concluya el mandato. Lo saben los dirigentes demócratas, pero prefieren mantener silencio por respeto a la investidura. No así las bases. El desencanto con la gestión, empañada como otras por la pandemia y la economía, crece día tras día en varias franjas de la sociedad. Especialmente, en sus propias filas y, dentro de ellas, entre los jóvenes Un 64 por ciento de los votantes demócratas preferiría otro candidato en las presidenciales de 2024, según un sondeo de The New York Times. Lo resume la periodista Michelle Goldberg en esas páginas: “Joe Biden es muy viejo para ser presidente de nuevo”. Un latigazo en medio de la incertidumbre provocada por una inflación anual del 9,1 por ciento, la más alta en 40 años (leer más)

Actualidad

That’s all, folks!

Boris Johnson era el periodista favorito de la primera ministra Margaret Thatcher. La deslumbró un artículo de su autoría, El Plan Delors para gobernar Europa, publicado en la primera plana de la edición dominical de The DailyTelegraph. Johnson era el corresponsal en Bruselas. Jacques Delors, exdiputado socialista francés en el Parlamento Europeo y exministro de Economía en el primer gobierno de François Mitterrand, presidió la Comisión Europea entre 1985 y 1995. Su plan, según Johnson, era ir más allá del Tratado de Maastricht de 1992 e investir un presidente europeo permanente. ¿Semilla del resentimiento británico hacia el continente, cristalizado en el Brexit? Político se nace, pero, a veces, se hace o, en ocasiones, se deshace. Son las reglas del juego. Thatcher se vio obligada a renunciar el 22 de noviembre de 1990 tras 11 años de gobierno. Había perdido la confianza de los suyos, los conservadores. En una situación similar se encuentra Johnson, primer ministro por el mismo partido desde el 24 de julio de 2019. En apenas 48 horas renunciaron 57 funcionarios. Entre ellos, (leer más)

Actualidad

El doble mensaje de Washington

El virtual boicot a la Cumbre de las Américas de México, Bolivia y los 15 gobiernos de la Comunidad del Caribe (Caricom) por la exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua no guarda relación con las concesiones del anfitrión, Joe Biden, a Miguel Díaz-Canel y Nicolás Maduro. Puro discurso para la tribuna doméstica de un lado y del otro del río Bravo con la amenaza de estropear el foro que reúne cada cuatro años a los jefes de Estado del continente desde 1994. Washington no tiene un problema, como Houston, sino 35. Biden excluyó de la lista de invitados a esos tres regímenes por no respetar los cánones democráticos y, punto esencial, por no formar parte de la Organización de los Estados Americanos (OEA). Cuba, que nunca ha participado del foro, fue expulsada en 1962. Venezuela y Nicaragua se retiraron en 2017 y 2022, respectivamente. En vísperas del cónclave, que se hará del 6 al 10 de junio en Los Ángeles, Biden relajó las sanciones contra Cuba. Restableció los vuelos comerciales más allá de La Habana, (leer más)

Actualidad

El hijo del dictador y la hija del presidente

El clan Marcos volvió al poder en Filipinas en compañía del clan Duterte. Tal para cual. Ferdinand Marcos, alias Bongbong, hijo y homónimo del difunto dictador pretérito, y Sara Duterte-Carpio, hija del controvertido presidente Rodrigo Duterte, aceitan la consolidación de una autocracia de mano dura y de la impunidad en un archipiélago de casi 70 millones de habitantes. Se trata de la persistencia de la política autoritaria aplicada por Duterte desde 2016 con el pretexto de la mentada guerra contra las drogas. Murieron entre 12.000 y 30.000 personas, según la Corte Penal Internacional (CPI). En ejecuciones sumarias, la mayoría. El regreso del clan Marcos supone una reivindicación después de que el patriarca fuera expulsado en 1986 por la insurrección del Poder Popular. El régimen, de 21 años, dejó 3.257 personas ejecutadas, miles de torturados y unos 10.000 millones de dólares expoliados del erario público. En anécdota quedaron los zapatos de la primera dama, Imelda Marcos, que “no eran 3.000 pares, sino 1600”, aclaró. No tuvo suerte como candidata presidencial en dos ocasiones. Bongbong, condenado en (leer más)

Política

La guerra santa

¿Qué puede hacer el papa Francisco como jefe de la Iglesia Católica y, sobre todo, como jefe de Estado en una guerra de matices políticos, económicos y, en palabras de Vladimir Putin, religiosos? Tres días antes de la invasión, el 21 de febrero, Putin procuró convencer a los suyos: “Ucrania no es sólo un país vecino para nosotros. Es una parte inalienable de nuestra historia, cultura y espacio espiritual”. En ese espacio, el espiritual, llamó “rusos y cristianos ortodoxos” a quienes viven la región del Donbass, independizada de prepo por la Duma (Parlamento ruso). Quiso liberarlos del yugo ucraniano. Por una súplica de obispos ucranianos, Francisco bendijo y confió a la humanidad, en especial a Ucrania y a Rusia, el corazón inmaculado de la Virgen María. Rogó por la paz en compañía de todos los obispos del mundo. Invocó las profecías que, según la Iglesia Católica, les fueron reveladas a tres niños en el pueblo portugués de Fátima cuando apareció la Virgen María. Ocurrió en 1917, el año de la Revolución Rusa. Uno de los (leer más)

Economía

El TEG de Putin y el go de Xi

La batería de sanciones sin precedente contra Rusia por la repentina crisis humanitaria causada en Ucrania no surtió efecto hasta ahora. ¿Estaba preparado Vladimir Putin para enfrentar el reto financiero? Veinte días después del comienzo de la guerra, Rusia iba a caer en default (incumplimiento de pagos). Debía saldar ese día, el 16 de marzo, intereses de la deuda pública. Algo así como 117 millones de dólares. Una propina para sus arcas. Disponía de los fondos en dólares en el exterior, pero estaban congelados. Era imposible liquidar el vencimiento en rublos, moneda en caída libre a raíz de la guerra. Sobre la hora, el banco norteamericano JP Morgan aceptó el pago en dólares y, como corresponsal de Rusia, envió el dinero al Citigroup, encargado de remitirlo a los tenedores de bonos rusos. Curiosamente, el gobierno de Estados Unidos, impulsor de las sanciones codo a codo con sus aliados europeos, aprobó la transacción. El default, en caso de concretarse, iba a ser artificial, según el ministro de Finanzas de Rusia, Anton Siluanov. Era un monto testimonial (leer más)

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Nuevo paradigma en Venezuela

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se encuentra bajo una intensa presión para levantar las sanciones contra Venezuela. Su par Nicolás Maduro ordenó liberar a dos presos norteamericanos y prometió reanudar las negociaciones con la oposición, ancladas en México. ¿Significa esto el abandono de uno de los pilares de la política norteamericana, como el respeto a la democracia y los derechos humanos? ¿O se trata de una suerte de salida de emergencia frente a la crisis petrolera? “Estamos frente a un cambio en la forma de hacer política más que frente a un abandono”, explica Carolina Jiménez Sandoval, presidenta de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (The Washington Office on Latin America, WOLA), en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV. Maduro, aliado de Vladimir Putin, “representa uno de los gobiernos más represivos de la región”, agrega Jiménez Sandoval desde Washington. La decisión de liberar a los dos norteamericanos fue consecuencia del sorpresivo viaje a Caracas de funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado. Encabezó la delegación Juan González, (leer más)

Política

El convoy de la libertad

Así como la ultraizquierda y sus versiones descafeinadas se apropiaron de la expresión derechos humanos como si las revoluciones de ese signo los hubieran respetado, la ultraderecha se florea con una palabra clave: libertad. En los Países Bajos, el Partido por la Libertad tiene un fuerte sesgo xenófobo, al igual que en Estados Unidos el minoritario Partido Estadounidense de la Libertad, sucursal de la supremacía blanca emparentada con Donald Trump y los muchachos trumpistas. El nuevo hit, Freedom Convoy 2022, no sólo representa un movimiento de camioneros que se resisten a vacunarse contra el coronavirus. El convoy de la libertad, replicado en Francia, Alemania, Finlandia, Bélgica, el Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda, enarbola una protesta mancomunada contra la llamada dictadura sanitaria. ¿El precio en Canadá? La cabeza del primer ministro, Justin Trudeau, tildado por Trump de “lunático de la extrema izquierda”. ¿El costo? Las demoras de varias horas ponen en riesgo el suministro de productos frescos, ganado, repuestos de vehículos y otros bienes en Estados Unidos. ¿La ganancia? Los organizadores recaudan fortunas en plataformas (leer más)