Economía

El patriotismo de la escasez

Con su amenaza con bombardear a Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra, Donald Trump no solo agita el avispero en Medio Oriente. También apaga de facto las luces de las fábricas de semiconductores de Corea del Sur y vacía los tanques de nafta en las calles de Manila. La retórica bélica de ida y vuelta, moneda corriente desde los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel del 28 de febrero, no hizo más que cerrar un círculo vicioso que tiene como rehén a un punto geográfico minúsculo, pero vital: el estrecho de Ormuz. Por ese paso, de 33 kilómetros de ancho en su parte más angosta, fluye la quinta parte del petróleo mundial. Mientras el régimen teocrático insiste en mantenerlo cerrado y Trump condiciona cualquier tregua a su reapertura, el mercado ya ha dictado sentencia: los precios del crudo vuelan y las bolsas caen. Irán lanzó oleadas de drones y misiles balísticos contra diversos países de la región, principalmente Israel y aquellos que albergan instalaciones militares norteamericanas o son percibidos como sus aliados (leer más)

Actualidad

Irán a la sombra de Irak

Durante décadas, Occidente procuró debatir la guerra en los claustros académicos o en los manuales de inercia doctrinal. Se hablaba de la guerra del futuro como una especulación tecnológica, casi cinematográfica, mientras el relato político vendía la ilusión reconfortante de que la democracia y la globalización eran un camino de ida para consolidar la paz como un estado por defecto. Al calor de la guerra contra Irán, cuatro años después de la invasión rusa de Ucrania, aquellas teorías cayeron en saco roto. La guerra dejó de ser una anomalía. El orden internacional posterior a 1945 ha sido reemplazado por un enjambre de trincheras y algoritmos. La renuncia de Joe Kent al cargo de director del Centro Nacional de Antiterrorismo de Estados Unidos en rechazo a la decisión de Donald Trump de declararle la guerra a Irán forzado por Israel, así como la admisión con más silencios que certezas de su jefa, Tulsi Gabbard, directora de Inteligencia Nacional, de la ausencia de una amenaza inminente contra el interés nacional tuvo un efecto déjà vu. Que remite (leer más)

Política

¿El funeral del viejo mundo?

Cuando la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, expuso su desconfianza en “el sistema basado en reglas como la única forma de defender sus intereses”, los de Europa, estaba siguiendo la línea argumental del primer ministro de Canadá, Mark Carney, trazada en el Foro Económico de Davos con aquello de “la nostalgia no es una estrategia”. Frases sueltas y sensatas que provocaron réplicas. Sobre todo, la del presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa: “La Unión Europea debe defender el orden internacional basado en normas”. Nadie lo duda, pero la realidad muestra la impotencia del continente frente a una nueva guerra, la de Estados Unidos e Israel contra Irán y sus satélites, que estalló poco después del cuarto aniversario de la invasión rusa de Ucrania. El mundo conocido no está en crisis. Dejó de existir, según Von der Leyen. “Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá”, abundó en detalles durante la conferencia anual de embajadores. El habitual idealismo burocrático (leer más)

Economía

Dinamitar la sucesión

El bombardeo quirúrgico contra la sede de la Asamblea de Expertos de Irán en la ciudad santa de Qom, propinado por Israel con el guiño de Estados Unidos, fija una meta: dinamitar la sucesión de la teocracia islámica tras la eliminación del ayatolá Alí Khamenei. En principio, 88 ulemas, juristas islámicos elegidos cada ocho años por el voto popular, iban a reunirse para decidir al sucesor en el edificio, cerca del complejo presidencial y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional. Quedó totalmente destruido, así como cualquier posibilidad de avistar humo blanco mientras Donald Trump y Benjamin Netanyahu puedan evitarlo. En Irán, lejos del modelo aplicado por Estados Unidos en Venezuela con piezas recicladas del chavismo, todo apunta a un cambio de raíz, aunque en general los vacíos de poder en Medio Oriente suelan ser llenados por fuerzas más radicales que las depuestas. La oposición, fragmentada en el exilio y sin raíces sólidas en casa, difícilmente capitalice el caos en un país bajo fuego con un 40% de minorías étnicas (azeríes, árabes, kurdos y baluchíes, entre otras); (leer más)

Sociedad

El evangelio de la posverdad

En el mundo de la posverdad, la duración de una perorata política suele ser el último refugio de la irrelevancia. Donald Trump soltó en el Capitolio un monólogo de 108 minutos, el discurso del Estado de la Unión más largo de la historia moderna, para elogiarse a sí mismo por haber forjado “la época dorada de Estados Unidos” mientras tildaba de “locos” a los demócratas, aparentemente empeñados en destruir el país. Por fortuna, agregó, “los hemos detenido justo a tiempo”. Gracias a Dios, se persignaron y aplaudieron a rabiar los legisladores republicanos como si estuvieran escuchando el sermón de la montaña en lugar de un informe de gestión. El ruido era necesario para diluir las contradicciones. En la era Trump, el error es la táctica y la expulsión es el mensaje: quien señala la mancha en la alfombra debe salir del recinto. Le tocó por segundo año consecutivo al representante demócrata Al Green por haber exhibido esta vez un cartel en el que recordaba que los ciudadanos no son animales. Fue en respuesta al “error” (leer más)

Actualidad

El banquete de las sombras

Sin brindis ni pastel, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) celebró en silencio sus 64 años con los pasillos vacíos y el ruido seco de una guillotina presupuestaria que no reconoce fronteras ni legados. La fundó John F. Kennedy el 3 de noviembre de 1961. La idea era extender el brazo amable del poder norteamericano durante la Guerra Fría. Difícilmente habría imaginado que el golpe de gracia no iba a venir de Rusia ni de China, sino de la mismísima Casa Blanca. Donald Trump, escoltado por la eficiencia algorítmica de Elon Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), ha decidido que el poder blando es un lujo que Estados Unidos ya no puede o no quiere permitirse. La lógica del DOGE es de una simplicidad empresarial pasmosa: cataloga de “desperdicio” la ayuda externa. Las cifras cuentan otra historia. Aunque el imaginario del America First cree que el país regala su riqueza, la ayuda al exterior representa menos del 1% del presupuesto federal. Un renglón que debe ser tachado en (leer más)

Catalejo

El duelo de cabecera

La pelea de fondo de Donald Trump no es con Irán ni con Venezuela ni con Ucrania ni con Rusia ni con Cuba ni con Groenlandia ni con la Unión Europea ni con ningún otro confín que no sea China. Ese duelo de cabecera, la gran excusa del desmadre mundial ocasionado desde el 20 de enero de 2025, obliga a Xi Jinping a desempolvar viejos manuales de gestión de crisis. Algo que ocurrió durante el primer mandato de Trump y continuó durante la presidencia de Joe Biden. ¿Se trata de una disputa por aranceles y chips o de un choque entre naciones por la primacía mundial? Trump y Xi tienen algo en común: rinden culto a la personalidad mientras apelan al pragmatismo como juez implacable. En ese solaz de sombras, sin blancos ni negros, la imprevisibilidad de uno se codea con la rigidez del otro. Uno, Trump, no viene a restaurar el sistema, sino a imponer su propio código de barras. El otro, Xi, apela a la lógica del Partido Comunista Chino: a diferencia de (leer más)

Sociedad

Pasado presente

El orden internacional que conocimos ha muerto y, como bien señaló en Davos el primer ministro de Canadá, Mark Carney, «la nostalgia no es una estrategia». Es una estrategia, en todo caso, para aquellos que abrazan la consigna Make America Great Again, convertida en una política de Estado en los dominios de Donald Trump. “Recuperemos nuestro hogar” y alusiones al “espíritu de 1776”, clama el Departamento de Seguridad Nacional, regente del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). La narrativa, que roza el léxico de los supremacistas blancos, hace sentir desplazados a los norteamericanos en su propio país. Desde los noventa, el relato político vendió una ilusión reconfortante: que la democracia, una vez instalada, era un camino de ida. Mientras Occidente se ocupaba de sus crisis domésticas, un fenómeno silencioso y coordinado empezó a gestarse en las sombras del poder global. No era solo el ascenso de líderes autoritarios con patente democrática, sino algo más ambicioso y peligroso: la formación de una suerte de internacional iliberal. Cara y cruz con China, Rusia y sus (leer más)

Videos

De la mano dura al caos político

La reciente muerte del enfermero Alex Pretti en Minneapolis y el brutal asesinato a principios de año de Renne Nicole Good, también a manos de la Oficina de Detención y Deportación (ICE), han transformado la política contra la inmigración de Estados Unidos en un conflicto político para Donald Trump. «Solamente un fascista puede ver con buenos ojos lo que está pasando en Estados Unidos«, dice Jorge Miyar, conocido en redes sociales como El Gussi, “100% gusano”, durante una entrevista en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV. Desde Marianao, La Habana, hasta el exilio en Miami, la historia de El Gussi está marcada por la migración, la ciencia, el activismo y la sátira política. Licenciado en bioquímica por la Universidad de La Habana y laboratorista clínico en Estados Unidos, Miyar ha vivido de primera mano los grandes eventos que marcaron a toda una generación de cubanos: la crisis de los balseros de 1994, el 11 de septiembre de 2001 y la dura experiencia de cruzar México para arribar a Estados Unidos. Un país que ya no es el (leer más)

Economía

Franja de Gaza S.A.

Lo usual en su segundo mandato: Donald Trump se envalentona con arrogancia como si fuera el grandulón de la clase, intimida a sus eventuales adversarios, golpea la mesa con furia si rebaten sus afirmaciones y, finalmente, después de desquiciar a medio mundo, baja el tono de la amenaza convencido de obtener un beneficio. Desde la captura de Nicolás Maduro en una operación que sacudió las profundidades del Caribe hasta la insólita reactivación de la disputa con Dinamarca y la Unión Europea por la anexión de Groenlandia, ese «gran y hermoso trozo de hielo», su premisa ha sido negociar en un tablero en el que solo él dicta las reglas. Sobre ese tablero, la creación del Consejo de Paz para apaciguar la onda expansiva de la Franja de Gaza da una nueva vuelta de tuerca o pone un torniquete sobre la diplomacia tradicional. No se trata de una estrategia geopolítica, sino de la conversión de un conflicto de larga data en una suerte de franquicia corporativa. La membresía tiene precio y el liderazgo lleva un solo (leer más)

Videos

Quiebre del derecho internacional

Lo que el mundo presenció el sábado 3 de enero no tiene precedente en la historia moderna de Iberoamérica. En una operación militar y de inteligencia sin parangón, ejecutada bajo las órdenes directas del presidente Donald Trump, Nicolás Maduro ha sido capturado en suelo venezolano y trasladado de inmediato a una celda federal en Brooklyn, Nueva York. “El gobierno del presidente Trump invocó simplemente su seguridad nacional, los intereses de sus empresas petroleras y la necesidad de restablecer el orden en la región sin molestarse siquiera en articular un argumento jurídico mínimamente plausible”, repone Nahuel Maisley, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Nueva York, e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales Ambrosio L. Gioja y del Conicet, durante una entrevista en Cuarto de Hora, programa de CADAL TV. La Casa Blanca justifica esa acción bajo la bandera de la lucha contra el narcoterrorismo, señalando a Maduro como el líder de una estructura criminal transnacional que ha inundado de fentanilo y cocaína las calles de Estados (leer más)

Política

El mundo en zona cero

El mapa geopolítico ha sido nuevamente sacudido. En una maniobra de fuerza sin precedente, el gobierno de Estados Unidos tomó el control del tablero de Venezuela: dictó un plan de tres fases que exige la expulsión inmediata de asesores rusos, chinos, iraníes y cubanos, y se apropió del petróleo, la principal fuente de ingresos del país, como una recompensa de guerra. China, el mayor comprador de crudo venezolano, acusó el impacto. No está dispuesto a perder mansamente su influencia económica en un socio estratégico. El petróleo, esgrime el régimen de Xi Jinping, forma parte de un equilibrio global de suministros y alianzas que no puede decidir un solo actor. El estreno de la Doctrina Donroe, con la captura y el traslado a Nueva York de Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, resuena ahora en varias comarcas del planeta. En el léxico de Donald Trump, todo gira alrededor del petróleo. No de la restauración de la democracia ni del respeto a los derechos humanos. La tensión excede fronteras. Y no es solo diplomática, sino también (leer más)

Actualidad

El estreno de la Doctrina Donroe

La falta de confianza de Donald Trump en María Corina Machado para tomar las riendas de Venezuela después la operación militar con la que Estados Unidos arrestó a Nicolás Maduro y su mujer, Cilia Flores, abre un nuevo paradigma. A sus ojos, la líder de la oposición y premio Nobel de la Paz “no tiene apoyo ni respeto dentro del país”, más allá de haber apoyado el despliegue norteamericano en el Caribe. Trump echa por tierra con esa declaración la posibilidad de que asuma la presidencia Edmundo González Urrutia, ganador en nombre de Machado de las elecciones del 28 de julio de 2024. Trump sigue al dedillo los lineamientos de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), presentada en diciembre. Se trata de una reformulación de la Doctrina Monroe, aquella que puso a raya la influencia de Europa en el hemisferio occidental en el siglo XIX. Cuatro ítems titulados Corolario Trump  validan la consigna America First con un mensaje controvertido: América para los norteamericanos. “Ahora la llaman la Doctrina Donroe”, se ufana Trump del juego de palabras entre Donald (leer más)

Catalejo

La Flota Dorada marca Trump

Desde los jardines de Mar-a-Lago, ese centro neurálgico donde la geopolítica se mezcla con el buffet de camarones, Donald Trump anunció la construcción de un nuevo modelo de buque de guerra. No es solo un buque de guerra, en realidad. Es, según sus palabras, «más grande, más rápido y 100 veces más poderoso» que cualquier cosa que haya flotado desde el Arca de Noé. Sobre todo, un barco «hermoso». En la nueva doctrina de defensa de Estados Unidos, la letalidad es importante, pero el glamour es innegociable. Para un hombre que ha pasado décadas convencido de que el lingote de oro es un material de construcción estructural, la idea de la Flota Dorada con su sello, Trump Class USS Defiant, no es más que el siguiente paso lógico. Si ya tiene rascacielos con su nombre y aviones con grifería de lujo, ¿por qué no acorazados que hagan ver a los de la clase Iowa, modernizados en los ochenta y dados de baja una década después, como humildes botes de remos oxidados? El Defiant clase Trump promete (leer más)

Actualidad

América para los norteamericanos

La Doctrina Monroe, aquella que puso a raya la influencia de Europa en el hemisferio occidental durante el siglo XIX, retorna con nuevos bríos de la mano de Donald Trump. La menciona cuatro veces con el título Trump Corollary en la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN). “En todo lo que hacemos, estamos poniendo a Estados Unidos primero”, rubrica su consigna America First como en su mandato anterior, revival entonces de la crisis económica del treinta y del anticomunismo de los cincuenta. Recargado ahora con tono y reproche político “tras cuatro años de debilidad, extremismo y fracasos fatales”. Los del gobierno de Joe Biden. La presentación del documento, de 33 páginas, coincide con la tensión en el Caribe. No solo por el despliegue militar frente a Venezuela, sino también por la presión externa que ha detonado el premio Nobel de la Paz para María Corina Machado. Un cachetazo para Nicolás Maduro y una decepción para Trump, convencido, como dice el texto, de haber “consolidado su legado como el presidente de la paz”. Machado quebró 16 meses (leer más)