Es el pasado que vuelve
La sombra de Pinochet acecha, cual cruz, en las vísperas de las elecciones de Chile SANTIAGO DE CHILE.– Concluido su mandato, el primer presidente de Chile tras la era Pinochet, Patricio Aylwin, admite que lo más arduo ahora “es acostumbrarse a no ser presidente”. No es fácil, pero ni él ni Eduardo Frei ni Ricardo Lagos ni Michelle Bachelet, los mandatarios que se han sucedido en las dos décadas de predominio de la Concertación, evalúan reformar la Constitución para ser reelegidos. Menos aún la primera mujer presidenta en la historia del país: se apresta a terminar su gestión de cuatro años, dos menos que las anteriores, con una adhesión popular récord del 80 por ciento; tampoco “cambiaría” nada en “beneficio personal”. En esta campaña, los candidatos presidenciales no ponen el ojo en la economía, sino en el legado del actual gobierno: la protección social. La desigualdad es una espina aún clavada en la médula chilena. Con Bachelet, sin embargo, termina la transición. Ya no se trata del país que procura aliviar sus traumas. Es otro (leer más)
