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Política

Las bases de la hipocresía

El imperialismo no es tan malo como parece: favorece los planes de Chávez y Uribe Casi una década ha tenido América del Sur para proponer una alternativa regional que sustituya al odioso Plan Colombia. En agosto de 2000, el acuerdo firmado en Cartagena de Indias por Andrés Pastrana y Bill Clinton alborota tanto al vecindario como, nueve años después, el permiso concedido por Álvaro Uribe a Barack Obama para destinar tropas a siete bases militares colombianas. Entonces, como ahora, se realiza un cónclave de presidentes, la I Cumbre de la Comunidad Sudamericana de Naciones; lo organiza Fernando Henrique Cardoso en Brasilia. Entonces, como ahora, Hugo Chávez procura infundir miedo con el fantasma del imperialismo. Tras cavilar un instante, Barack Obama suelta: “Eso es hipocresía”. Está en México, en la cumbre de América del Norte, con el anfitrión, Felipe Calderón, y el primer ministro de Canadá, Stephen Harper. Coincide con ellos en el doble rasero “de los que piden a los Estados Unidos que dejen en paz a la región y ahora dicen que ignoramos a (leer más)

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Política

La gran estafa

Con la condena del financista Madoff, cae el telón de una época y una generación  En 2008, la generación que alcanzó la cima después de la Segunda Guerra Mundial empezó a hacer las maletas. Kathleen Casey-Wilkens, nacida en los primeros minutos de 1946 en los Estados Unidos, alcanzó la edad de jubilarse. Señaló, a sus 62 años, el destino inexorable de los baby boomers, responsables de la expansión demográfica y del auge del consumo en más de medio siglo. Con ella, símbolo de la camada de Vietnam, los derechos civiles y la Guerra Fría, concluye el ciclo de la primera oleada de los 78 millones de norteamericanos nacidos entre 1946 y 1964. Concluye el ciclo de Bill Clinton, George W. Bush, Steven Spielberg y Donald Trump. Concluye el ciclo, también, de uno de los grandes estafadores de la historia y de esa generación, por más que haya nacido unos años antes, en 1938: el financista Bernard Madoff, condenado a 150 años de prisión por haber embaucado a un sinfín de incautos en varios miles de (leer más)

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Política

Brotados

México se llevó una sorpresa al poner a prueba la hermandad latinoamericana De momento, la gripe porcina pudo más que el dengue en la Argentina: convirtió en un quirófano de utilería al aeropuerto de Ezeiza. En él, algunos empleados estatales y vigilantes usan barbijos; los de líneas aéreas, a cara descubierta, no usan barbijos, sino guantes de látex. Es curioso: en la Secretaría de Salud de México, foco del brote porcino, tampoco usan barbijos. Los distribuyen para mitigar la angustia de la gente, pero saben que su eficacia es relativa. Casi nula. El virus sobrevive unos segundos en el aire. No flota como una nube tóxica. Si un infectado estornuda o tose sobre una superficie y, en las siguientes 24 o 48 horas, alguien la toca y lleva su mano a la boca, la nariz o los ojos, puede contagiarse. Si no, no. Investigadores de las universidades norteamericanas de Northwetern e Indiana y del Laboratorio de Virología de los Hospitales Universitarios Suizos concluyeron que el virus puede permanecer hasta 10 días en los billetes. Nadie (leer más)

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Política

La guerra del cerdo

Entre las amenazas para el mundo, una pandemia viral se equipara con el terrorismo En octubre de 2008, el gobierno de México temía una inminente pandemia de gripe. “El nuevo virus, con características propias, no respetará fronteras y su propagación por el mundo será muy rápida”, prevenía la Secretaría de Salud en su Manual para la preparación de instituciones ante una pandemia de influenza. No precisaba cuándo iba a aparecer ni dónde iba a emprender su errático derrotero, pero suponía efectos devastadores: el contagio del 25 al 35 por ciento de la población mundial, traducido en “decenas de millones de muertes”, así como hospitales desbordados y pérdidas siderales. Las dantescas conjeturas se basaban sobre la virtual propagación de una variante recargada de la gripe aviar. La crisis económica había estallado un mes antes; prometía expandirse como ahora la gripe porcina. En México, según el Comité Nacional para la Seguridad en Salud, un cuarto de la población podía infectarse y el 17 por ciento podía quedar a merced de un “alto riesgo de complicaciones”. El gobierno (leer más)

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Política

Ricos y famosos

La inclusión del principal narco mexicano en la lista de multimillonarios de Forbes incomodó al presidente Felipe Calderón  CIUDAD DE MÉXICO.– Desde que huyó del penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, el 19 de enero de 2001, Joaquín Guzmán Loera, alias «el Chapo», goza de una libertad rayana en la impunidad. En esos tiempos, los primeros del gobierno de Vicente Fox, tras las siete décadas de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional (PRI), comenzaron los ajustes de cuentas entre sicarios de los carteles por el control de las rutas del tráfico de la droga. El despliegue del ejército no alcanzó a mitigar la ola de violencia, abonada por la extradición de los capos a los Estados Unidos. Algo similar ocurrió en Colombia durante el apogeo de los carteles de Cali y Medellín. En 1989, Pablo Escobar Gaviria libró una guerra contra el Estado. Dos décadas después, desmembradas esas organizaciones en otras más pequeñas que mantuvieron sus sociedades con las guerrillas y los paramilitares, «el Chapo» Guzmán, jefe máximo del cartel de Sinaloa, se codea (leer más)

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Política

El descubrimiento de América

Los Estados Unidos buscarán recuperar el terreno perdido a manos de Rusia y China Contó Antonio Pigafetta, miembro de la tripulación de Magallanes en su primer viaje alrededor del mundo, que en América meridional había visto seres exóticos; entre ellos, cerdos con el ombligo en el lomo y pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho y otros sin lengua cuyos picos parecían cucharas. Contó también el navegante florentino que, hacia 1520, el primer nativo que encontraron en la Patagonia, “tan alto que con la cabeza apenas le llegábamos a la cintura”, iba vestido con la piel de un animal con cabeza y orejas de mula; cuerpo de camello; piernas de ciervo, y cola y relincho de caballo. “El comandante en jefe mandó darle de comer y beber y, entre otras chucherías, le hizo traer un gran espejo de acero –continúa Pigafetta–. El gigante, que no tenía la menor idea de este mueble, y que sin duda por primera vez veía su figura, retrocedió tan espantado que echó por tierra a cuatro (leer más)

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Sociedad

El dinero no hace la felicidad

La gente de los países con mayor crecimiento no es la más satisfecha con su vida Está confirmado: el dinero no hace la felicidad. En países con un ritmo de crecimiento acelerado en los últimos años, como Trinidad y Tobago, Chile, Perú, Ecuador y la República Dominicana, la gente se siente menos satisfecha que en otros con poco o ningún crecimiento, como El Salvador, Paraguay y Guatemala, según revela un estudio realizado en la región por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Confiesan sentirse satisfechos los ciudadanos de Costa Rica, Panamá, México y Venezuela en una profusa lista, cerrada por los ecuatorianos, los nicaragüenses, los dominicanos y los haitianos, en la cual, curiosamente, los argentinos superan en ese aspecto a los chilenos y los uruguayos. Es la paradoja del crecimiento infeliz: “Entre más rápido crece un país, más rápido crecen las expectativas de consumo y de estatus económico y social”. Y es, también, la paradoja de las aspiraciones: la ausencia de aspiraciones, así como las bajas expectativas depositadas en los gobiernos, “debilitan las demandas de (leer más)

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Política

Plegarias atendidas

El mayor rescate financiero de la historia puso a prueba el liderazgo político Sobre su escritorio, en el Salón Oval, Harry Truman tenía un letrero que decía: “The buck stops here! (del slang, ¡la bola se detiene aquí!)”. Era una forma de poner un límite a los debates y, más allá del resultado, asumir la responsabilidad de sus actos. Le pagaban para eso: para tomar decisiones y, con ellas, arriesgar su capital político. Comparte con Richard Nixon el deshonor de haber sido uno de los presidentes más impopulares de la historia. Sólo por un rato: George W. Bush se apresta a batir ambas marcas. El letrero de Truman suponía que siempre quería tener la última palabra. Bush también quiso tenerla, pero debilitó el orgullo nacional con su obsesión en restaurarlo tras la voladura de las Torres Gemelas y, agobiado por el colapso financiero, infundió más miedo que certidumbre en su afán de convencer a los republicanos y los demócratas de la necesidad de votar en primera instancia, en la Cámara de Representantes, el plan de (leer más)

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Política

Curados de espanto

Era eso, no más: envidia. En la Argentina, a diferencia de cualquier otro país, las burbujas no se pinchan; se derrumban. Y, si se derrumban, cuidado: pueden provocar avalanchas. Estamos a salvo, sin embargo. Lo aseguró Cristina Kirchner: “El Primer Mundo, que nos habían pintado como la Meca a la que debíamos llegar, se derrumba como una burbuja”. ¿Tiene su merecido, entonces? Ni George W. Bush ni su secretario del Tesoro, Henry Paulson, ni el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, embarcados en tediosas negociaciones en el Congreso antes de tomar decisiones, “igualito a mi Santiago”, mencionaron una palabra de la exitosa fórmula para evitar que la burbuja se derrumbe: vivir aislados. La burbuja se derrumba en los Estados Unidos, no en la Argentina. ¿Cae el Merval? Nada de eso: las acciones acompañan el flaco índice de inflación que refleja el siempre confiable Indec. ¿Crece el riesgo país? Los “loros internacionales y de cabotaje” que “siempre pronostican caos y cataclismos” no pueden reprimir el resentimiento ni saben apreciar que, como insinuó la Presidenta, Walt (leer más)

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Política

Con el corazón en la coca

El abrupto corte de la relación con EE.UU. deja a Bolivia a merced de Chávez En la región del Chapare, base operativa de Evo Morales, el eslogan de la campaña de 2005 era casi una excusa que prendía con vigor: coca no es cocaína. Tanto los miembros de la Federación del Trópico de Cochabamba (nombre de fantasía del sindicato de productores de coca) como los militantes del ahora oficialista Movimiento al Socialismo vitoreaban con los puños alto las alabanzas a “la hoja sagrada” y las acechanzas contra “los yanquis”. Todos compartían esa postura, excepto los militares bolivianos. Sus ingresos estaban subordinados a los fondos destinados por los Estados Unidos a la erradicación del cultivo de la materia prima de la cocaína. En casi tres años, esa situación no cambió. Desde su asunción como presidente, en 2006, Morales aceptó, por un lado, el flujo de dinero norteamericano, del orden de los 30 millones de dólares anuales, y rechazó, por el otro, las intromisiones en aquello que los bolivianos consideran intocable por ser parte de su cultura. (leer más)

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Política

El cruce de los Andes

En ocasión del referéndum boliviano, Morales recreó el fantasma del imperio Preguntó el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert Gates: “¿Qué podemos hacer para colaborar con el Consejo de Defensa de América del Sur?”. Respondió su par brasileño, el ministro Nelson Jobim: “Nada, mantenerse a distancia”. La réplica no sacudió con la fuerza de un vendaval los ventanales del Pentágono, donde se desarrollaba la reunión, pero a punto estuvo de darle un soponcio al anfitrión. No era usual que un país latinoamericano, aunque fuera un coloso como Brasil, rechazara con tanta firmeza una oferta norteamericana. Enterado del diálogo, Hugo Chávez no vaciló en celebrarlo como un home run  (ama el béisbol) y en contarlo como si se tratara de una proeza similar al cruce de los Andes: “Es eso: déjennos quietos –exclamó–. Y hay que decirlo en todos los aspectos: en lo político, en lo económico y en lo social”. Lo asoció de inmediato con el plan de Bolívar de crear una alianza militar en la región, como él mismo propuso para el (leer más)

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Política

El chico de la tapa

Un dato de la época: el humorismo influye, en ocasiones, más que el periodismo Obama no simpatiza con su casi tocayo Osama ni reza en memoria de su homónimo Hussein (Saddam para los enemigos), pero lidia desde 2006 con la cruz de una imagen embarazosa. La captó una cámara indiscreta en una visita a Kenya. Lucía como un nacionalista islámico, con túnica y turbante. Creó dudas. Debió disiparlas de inmediato: el típico atuendo somalí, usual en el terruño de su padre, no significa que profese o haya profesado la religión musulmana. La ingrata coincidencia con la tirria hacia sus devotos en los Estados Unidos pudo haber puesto en riesgo su carrera política. En poder del sitio Drudge Report, famoso por haber destapado el romance de Bill Clinton con Monica Lewinsky, la foto galopó a la velocidad de la luz por Internet. Barack Hussein Obama, ahora candidato presidencial demócrata, se vio obligado a confirmar con creces su fe en Jesucristo y a impugnar con énfasis a sus detractores. Entre ellos, el representante republicano Steve King descargó (leer más)

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Política

La comezón del octavo año

América latina puede hacer mucho más por sí misma que Obama o McCain En su octavo y último discurso sobre el Estado de la Unión, George W. Bush insinuó un renovado interés en América latina. Pareció resarcirse de una promesa incumplida. En 2001, cual prioridad en su agenda externa, vislumbraba “el siglo de las Américas”. Si era sincero, más allá de su reticencia a involucrarse en crisis ajenas, la voladura de las Torres Gemelas alteró sus planes. Ni algo tan caro para su gobierno como la reforma migratoria pudo concretar. Su legado, desfigurado por Irak y Guantánamo, quedó resumido en un par de gestos de desconfianza: la construcción del muro frente a México y la reposición de la IV Flota del Comando Sur. En casi ocho años, América latina no recobró preeminencia en los Estados Unidos. La perdió aún más. Hasta 2005, Bush insistió en el Area de Libre de Comercio de las Américas (ALCA). Fracasó. Obstinado, el eje de su política se centró en acuerdos bilaterales o regionales de ese tipo. Los demócratas, más (leer más)

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Economía

País rico, país pobre

En el mejor momento económico, América latina enfrenta agudas crisis políticas Es un buen momento: la democracia se consolida, la economía crece, la inversión sube, la pobreza baja, la desigualdad no avanza, el precio de los commodities (materias primas) aumenta y los derechos humanos gozan de respeto. Es un buen momento para América latina y, sin embargo, esos progresos, y algunos más, se ven empañados por repentinos conflictos diplomáticos, agudos problemas sociales e inoportunas polarizaciones políticas. En lo externo, si no es por la inaudita crisis entre la Argentina y Uruguay por la pastera de Fray Bentos, estalla el pleito entre Colombia y Ecuador por las FARC o Hugo Chávez prepara, apunta y rompe relaciones con alguno de sus pares. En lo interno, si no es por la derrota no asumida de Andrés Manuel López Obrador en las presidenciales de México, estalla el pleito entre los Kirchner y el campo o Evo Morales prepara, apunta y denuncia un complot para dividir aún más a Bolivia. Curiosamente, en el ánimo de los promotores del referéndum de (leer más)

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Política

La última cena

¿Por qué los mandatarios extranjeros omiten el país cuando recorren la región? Cada año, en todo el planeta, 60 millones de personas se radican en zonas urbanas; es una multitud equivalente a las poblaciones íntegras de la Argentina, Uruguay y Chile. En las ciudades reside desde 2008, por primera vez en la historia, más de la mitad de la población mundial, 3300 millones de personas. Y esto apenas empieza: en 2030 serán 5000 millones. El fenómeno es proporcional a la necesidad: el éxodo de las zonas apartadas crece por falta de oportunidades, sobre todo en los países en desarrollo. Y establece, por imprevisión de los gobiernos, apremiantes bolsones de pobreza. En los residentes urbanos menos favorecidos, dispersos en barriadas distantes y diferentes del planeta, impacta con más saña que en otros sectores el alza global del precio de los alimentos, de más del 80 por ciento en tres años. El tsunami silencioso, como acertó en definirlo Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, amenaza con crear de golpe y (leer más)