La culpa es del mayordomo
No sólo es observado el partido de Sarkozy por la dudosa financiación de la campaña Hasta abril, Pascal Bonnefoy sirve el té y recoge la mesa sin despertar sospechas. Es el mayordomo de la heredera del imperio cosmético L’Oréal, Liliane Bettencourt, la mujer más rica de Europa. Lleva 14 años a su servicio. En mayo de 2009, harto de “ver cómo gente sin escrúpulos abusa” de ella, comienza a grabar en forma furtiva sus reuniones en el despacho principal de la mansión de París; se vale de una pequeña grabadora envuelta en una funda negra u oculta en el forro de su chaqueta. Los diálogos, matizados con tintineos de cucharitas, completan 28 discos de computadora. Los deja en manos de la mujer que Bettencourt no quiere volver a ver en su vida: su única hija, Françoise. Terminan en poder de la policía. En esos diálogos es desenmascarado el dandi, fotógrafo y escritor François-Marie Banier, de 64 años. Recibe regalos de más de 1000 millones de euros en efectivo, obras de arte, seguros y posesiones de (leer más)
