Los espejos empañados de Versalles

Tras dinamitar el acuerdo histórico de 2015, Trump cede ante Irán por urgencia electoral en una cumbre del G7 marcada por el distanciamiento de Canadá y el aislamiento global de Israel




Trump, entre luces y sombras | Official White House Photo
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Donald Trump firmó en el salón de los espejos de Versalles un memorando de entendimiento de 60 días con Irán, mediado por Pakistán, menos ventajoso que el acuerdo de 2015 labrado por Barack Obama y los mandatarios de China, Rusia, Francia, Reino UnidoAlemania y la Unión Europea. “El peor del mundo”, declaró el actual presidente de Estados Unidos después de romperlo en 2018. Aquello era un tratado técnico y de largo plazo enfocado en congelar el programa nuclear a cambio de levantar las sanciones. El nuevo pacto, hijo de la necesidad política, apunta a frenar la guerra y la crisis del estrecho de Ormuz con la promesa del régimen teocrático de diluir su inventario de uranio enriquecido dentro de su territorio.

Si bien no se trata de un compromiso definitivo, sino de un alto el fuego temporal, la diferencia radica en que, en los tiempos de Obama, no se hablaba del cese de hostilidades en todos los frentes, incluido Hezbollah en Líbano, bajo el asedio de Israel, ni de la reapertura y el desminado de Ormuz. Trump permite exenciones (waivers) para que Irán pueda exportar petróleo y usar servicios bancarios. Se trata de un intercambio de crudo por límites nucleares con mejores condiciones para el supuesto perdedor. En agua de borrajas queda la arenga de Trump: “Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que el petróleo fluya!”.

Ni los 600 barcos varados en Ormuz encendieron sus motores ni el petróleo fluye. Otra vez dio en la tecla el primer ministro de Canadá, Mark Carney: afirmó que el orden mundial basado en reglas se ha convertido en una “ficción” e instó a otros países a forjar nuevas alianzas estratégicas y no ser subyugados por las grandes potencias. A contramano de la tradición, Carney no mantuvo una reunión bilateral con su vecino Trump durante el G7, la cumbre de las democracias industrializadas del mundo, mientras el acuerdo de libre comercio entre ambos países y México (T-MEC) enfrenta un futuro incierto. Hablaron y bromearon en los pasillos.

La pesadilla política también afecta a Netanyahu, “jodidamente loco”, según Trump, por su rechazo al acuerdo y su insistencia en ocupar el sur de Líbano

En enero, Carney echó la última palada sobre el “orden internacional que conocimos”. Fue durante el Foro Económico Mundial de Davos. Ahora, en Evian, Francia, sin mencionar a Trump ni a Estados Unidos, llamó a los países pequeños y medianos para colaborar entre sí, de modo de lograr su control económico. Sorteó de ese modo una situación política delicada. En Davos debía apoyar a los aliados europeos frente al ataque sin precedente a su soberanía con la amenaza de anexión de Groenlandia lanzada por Trump. Debía enfrentar en esta ocasión la inminente revisión del T-MEC, con miles de millones de dólares en juego.

Le sirvió la evocación de El poder de los sin poder, ensayo de Václav Havel publicado en 1978, para explicar el replanteo de la relación entre su país y Estados Unidos, así como la creación de nuevas alianzas con China y Qatar, y la búsqueda de acuerdos de libre comercio con India y bloques del Sudeste Asiático e Iberoamérica. Enfrente, Trump, de 80 años recién cumplidos, se vio obligado a pactar con Irán, que resistió la arremetida militar y la eliminación de su líder supremo, Alí Khamenei; alteró la economía global, y lo forzó al intento de disciplinar a Benjamin Netanyahu después de haberse dejado arrastrar a la guerra.

Irán, más allá de su dictadura detestable, no era una amenaza para Estados Unidos. El balance arroja una estela de más de 7.000 muertos, la quiebra de alianzas en Medio Oriente y, en casa, una inflación galopante y la amenaza de una derrota de los republicanos en las elecciones de medio término de noviembre. La pesadilla política también afecta a Netanyahu, “jodidamente loco”, según Trump, por su rechazo al acuerdo y su insistencia en ocupar el sur de Líbano con la excusa de vencer a Hezbollah, después de haber batallado para que se le conceda el indulto en sus juicios por corrupción.

El conflicto, iniciado el 7 de octubre de 2023 con la invasión de Hamas desde la Franja de Gaza, terminó siendo un bumerán

Israel vive en estado de guerra en siete frentes simultáneos: Gaza, Cisjordania, Irán, Irak, Siria y Yemen, además de Líbano. El costo no es solo político. El gobernador del Banco de Israel, Amir Yaron, cifró en unos 137.000 millones de dólares el gasto en los conflictos, lo que representa más del 17% del PBI. La deuda pública se disparó, el turismo internacional cayó un 37 % y los ciudadanos pagan la cuenta con recortes en el gasto social, la sanidad y la infraestructura, mientras la exención militar de los ultraortodoxos tensiona a la coalición gobernante. A eso se suma el deterioro de la calidad democrática y un creciente aislamiento. Como le soltó Trump a Netanyahu: “Todo el mundo te odia. Todo el mundo odia a Israel«.

El aislamiento del gobierno israelí, sostenido por una alianza de partidos de extrema derecha ultranacionalistas y ultraortodoxos indispensable para evitar procesos de corrupción, se traduce en embargos de armas; el reconocimiento formal del Estado palestino por parte de potencias occidentales como Canadá, Francia y Reino Unido; las acusaciones internacionales de apartheid y genocidio, y los boicots culturales y deportivos en Europa. El conflicto, iniciado el 7 de octubre de 2023 con la invasión de Hamas desde la Franja de Gaza, terminó siendo un bumerán, así como la fantasía de un levantamiento regional contra Israel liderado por Irán.

Lo rubrica Thomas L. Friedman en The New York Times: “Los líderes de Israel, Irán, Hezbollah, Hamas y Estados Unidos tienen una cosa en común: ninguno quiere que una comisión de investigación analice su desempeño en el conflicto más reciente en Medio Oriente. Así que he decidido hacerlo por ellos, y puedo resumir mis conclusiones en una palabra que se aplica a todos: perdieron. Ya está: les ahorré todo el tiempo y el dinero de una investigación interna. De nada”.

Jorge Elías



Acerca de Jorge Elias 1919 Articles
Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.

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