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Las catástrofes naturales tienen la implacable propiedad de actuar como radiografías de los sistemas políticos. Desnudan las crisis. El doblete sísmico que sacudió a Venezuela fracturó el relato de un Estado omnipotente que, a la hora de la verdad, ha exhibido una alarmante parálisis estructural. Moraleja: sobran fusiles, faltan palas.
«Hubo una respuesta muy lenta”, evalúa Carlos Julio Rojas, periodista, exprisionero político y coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, quien hoy vive en carne propia esta catástrofe al ser uno de los miles de damnificados con su vivienda seriamente comprometida.
Después de los terremotos, continúa Rojas en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, “esperaron 48 horas para que se instalaran los primeros refugios. Es decir, estuvieron durante 48 horas las personas durmiendo a la intemperie en plazas públicas sin ningún tipo de asistencia gubernamental, apoyadas por el compañero, por el vecino que les trajo una arepa o un café”.
Mientras miles de ciudadanos pasaron las primeras 100 horas durmiendo a la intemperie en plazas públicas como La Candelaria, Bellas Artes o el Panteón Nacional, esperando un peritaje técnico que nunca llegó, la respuesta del régimen encabezado por Delcy y Jorge Rodríguez, el llamado Rodrigato, fue la activación de su maquinaria de propaganda en la plataforma X, utilizando tomas de drones y música épica para simular un control que no existía en el terreno.
Rojas inquiere: “¿Sabes quiénes son los más abandonados? Los que votaron por Chávez. Quienes apoyaron la revolución se vieron traicionados y completamente desamparados. Mientras al que vive en una Misión Vivienda (vivienda social) se le cayó su apartamento, el general o el enchufado vive en una mansión a la que no le pasó nada”.
Conducción: Jorge Elías
Dirección: Gabriel Salvia
Producción: Lucila Fernández
Edición: Ayrton Monsalve

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