Política

Candidato ruso por triplicado

Cuando los ciudadanos de San Petersburgo acudan a las urnas el domingo 19 de septiembre para renovar el parlamento regional deberán estar muy atentos. Tres boletas tendrán el mismo nombre y fotos de una persona con el mismo aspecto. El problema es que no corresponden al mismo candidato por el Partido Liberal Yabloko, el diputado Boris Vishnevsky, opositor al presidente de Rusia, Vladimir Putin. Corresponden a Vishnevsky, el original, y a dos dobles que se pusieron su nombre, se raparon para parecer calvos y se dejaron crecer la barba encanecida, de modo de confundir a los electores. Insólito. Vishnevsky, de 65 años, compite consigo mismo por triplicado. Los dos fantasmas aparecieron en las boletas. Uno que antes se llamaba Viktor Bykov, tenía bastante pelo, no usaba bigote y barba ni exhibía credenciales políticas, excepto su adhesión al partido de Putin, pasó a ser Boris Vishnevsky. El otro, antes Alexei Shmelev, también ajeno a la política, era el  director de ventas en una empresa de San Petersburgo. ¿Es legal? Sí, según la Comisión Electoral, pero no (leer más)

Catalejo

Hablar a gritos

Una docente increpó con vehemencia a un alumno. Fue un arranque de ira a favor de la vicepresidenta Cristina Kirchner y en contra del expresidente Mauricio Macri en una escuela secundaria de Ciudad Evita, partido bonaerense de La Matanza. La sancionaron. El presidente Alberto Fernández creyó oportuno defenderla en su condición de profesor de la Universidad de Buenos Aires: “Que haya tenido el debate es formidable, porque invita a pensar». ¿A pensar o a taladrar el cerebro de aquel que piensa diferente, como si hablar a gritos fuera una fórmula eficaz para hacerlo cambiar de parecer? A pensar, en todo caso, invita el libro Hablar con los demás, de Máximo Paz, publicado por La Crujía. En el aula no hubo un debate, sino una arenga. En tiempos de efervescencia política en Argentina, con una campaña mediocre para las elecciones de medio término, no pocos candidatos suponen que resulta efectivo alzar la voz y tener la última palabra. Los políticos no viven en una burbuja. Son el reflejo de una sociedad polarizada que antes de los (leer más)

Actualidad

¿Misión cumplida?

Misión cumplida. ¿Misión cumplida? El fracaso fortifica a los fuertes, según Antoine de Saint-Exupéry, autor de El Principito. ¿Quiénes son los fuertes? Los talibanes, más allá de la perorata de Joe Biden sobre el final de la guerra más larga de la historia. El fracaso, como la necesidad, tiene cara de hereje. Palabra que no sólo se atribuye a la persona que niega alguno de los dogmas establecidos por una religión, sino también al descreído. Esa impresión dejó Estados Unidos después de dos décadas de ocupación militar en Afganistán. La de un mundo desconfiado de su autoridad como nación indispensable. ¿Es el final de una era, como pudo serlo para Gran Bretaña la debacle del Canal de Suez, en 1956, o para la Unión Soviética el retiro de Afganistán, en 1989, poco antes de la caída del Muro de Berlín y de su propia desintegración? Biden, a diferencia George W. Bush en Irak, no pudo celebrar una victoria. En aquella guerra tampoco Estados Unidos podía jactarse de haber resuelto el problema con la ejecución de (leer más)

Política

La versión edulcorada de los talibanes

Contada en primera persona por Malala Yousafzai, la chica que sobrevivió al intento de asesinato de los talibanes en Pakistán y resultó ser la ganadora más joven de la historia del Premio Nobel de la Paz, la versión edulcorada de los nuevos patrones de Afganistán se diluye de inmediato. Malala recuerda su infancia: “Cuando los talibanes tomaron mi ciudad natal en el valle de Swat en 2007 y poco después prohibieron que las niñas recibieran educación, escondí mis libros bajo mi largo y grueso chaúl y caminé a la escuela con miedo. Cinco años después, cuando tenía 15 años, los talibanes intentaron matarme por alzar la voz sobre mi derecho a ir a la escuela”. Un derecho vedado a las mujeres por la sharía (ley islámica), así como trabajar fuera de casa y salir a la calle sin el burka y en compañía de un hombre de la familia. Malala, de 24 años, víctima del régimen talibán, recibió tres balazos en 2012. Iba en un autobús escolar. Rumbo al hospital militar en Peshawar, su padre, (leer más)

Actualidad

El embrión de otra teocracia

Pocos países adoptaron la teocracia como forma de gobierno: Irán, Mauritania, Arabia Saudita, Sudán y Yemen con la sharía (ley islámica) y el Vaticano con una monarquía cristiana encarnada en el Papa. ¿Está Afganistán, bajo las barbas del régimen talibán, en vías de convertirse en un emirato en el cual su eventual presidente o líder ejerza el poder político en calidad de ministro de Dios? La debacle de las instituciones democráticas, más allá de la corrupción, el narcotráfico el fraude y otros lícitos frecuentes, descarriló en el embrión de un gobierno de facto de dudosa credibilidad puertas adentro y de peligrosa caladura en la comunidad internacional. No se trata de un fenómeno aislado. Joe Biden subestimó al régimen talibán. En público, al menos, confió en que el retiro de las tropas norteamericanas acordado por su antecesor, Donald Trump, no iba a envalentonar a los creadores de Al-Qaeda. Estados Unidos invirtió o despilfarró 83.000 millones de dólares desde 2001 en entrenar y equipar a los militares afganos en el refugio de Osama bin Laden, ejecutado 10 (leer más)

Actualidad

¿Debe ser obligatoria la vacunación?

Que la vacuna tal, que la vacuna cual, el mundo avanza a diferentes velocidades en el afán, supuestamente generalizado, de frenar la ola de contagios y de muertes por el coronavirus. En algunos países, con exceso de dosis. En otros, con escasez de la segunda. Y en otros, sin la primera ni la siguiente ni, menos aún, el potencial refuerzo de una tercera. La carrera contra la variante Delta, con mayor carga viral que las anteriores, tiene varios obstáculos. Desde el acierto hasta la impericia de los gobiernos y, cartón lleno, la resistencia de aquellos que desconfían de la vacuna o rezongan contra el autoritarismo de sus autoridades. Todo confluye en la madre de todas las dudas: ¿libertad individual o compromiso colectivo? Sólo el 14,7 por ciento de la población mundial recibió las dos dosis de la vacuna tal o cual, según Our World in Data. El 28,5 recibió una. Si en Europa se vacunaron con una dosis 85 de cada 100 personas, en Oceanía la proporción disminuye a 34. En Argentina, poco más de (leer más)

Catalejo

El café en primera persona

Quedamos pronto y fácil para compartir un café en casa o en un bar. Taza va, taza viene, el café suele ser una excusa, no un fin en sí mismo. Hasta que uno repara en la historia de ese grano tostado y molido que en el libro Yo, Cafeto, de Analía Álvarez, cuenta en primera persona su propia historia. Una historia que comenzó “desde aquel rayo de sol que calentó la tierra” en la antigua Abisinia, ahora Etiopía, país sin litoral del Cuerno de África, y que entregó generosamente sus semillas a profetas, sultanes, reyes, conquistadores y adelantados para que hicieran de todas las tierras del mundo su tierra. “Mi tierra”, como dice él mismo. O, en realidad, Álvarez, periodista, docente universitaria y especialista Q Grader en café arábica. La semilla debió esquivar varias peripecias, como la Petición Contra el Café, escrita por las damas de Londres en 1674 por la preferencia de los caballeros a dejarse subyugar por el placer del café en desmedro de otros placeres, o las denuncias de sus detractores de (leer más)

Sociedad

Tokio 2020, Japón 2021

El ex primer ministro japonés Shinzo Abe puso toda la carne en el asador para ganar la plaza. Tokio terminó siendo la sede de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2020 que, a causa de la pandemia, se realizan sin público ni entusiasmo en 2021. ¿Qué había detrás de ese ímpetu? La necesidad de cederle la posta a su sucesor, Yoshihide Suga, de modo de reencarrilar a la tercera economía del planeta. Cuando ardió la llama olímpica, el 24 de julio, los mismos japoneses creyeron que se trataba de una artimaña política en medio del renovado estado de emergencia a plazo fijo hasta el 22 de agosto. El cuarto en 16 meses. Suga quiso mostrar que su país ha sido capaz de superar las peores tragedias de la era contemporánea. En especial, el devastador terremoto y tsunami de 2011 que provocó el desastre nuclear de Fukushima, con más de 20.000 muertos. El ánimo festivo que había previsto Abe se ve empañado por las burbujas, los protocolos y las restricciones frente a la incertidumbre de los (leer más)

Videos

Libertad a gritos

Las protestas masivas en Cuba tienen en común con otras en América latina reclamos por la desigualad, la inflación y otras urgencias aceleradas por la pandemia, pero, gran diferencia, exigen un bien aún más preciado: la libertad. Pudo haber otras, sofocadas por la mano dura de Fidel y Raúl Castro. Esta vez, con un dictador poco carismático y, en cierto modo, desconocido hasta por los llamados revolucionarios, Miguel Díaz-Canel. El desapego por los derechos humanos de Argentina y México, tanto frente a la dictadura cubana como frente a los atropellos de los regímenes de Venezuela y Nicaragua, deja el desnudo la afinidad ideológica en desmedro de los padecimientos de esos pueblos, según Gabriel Salvia, director general del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (Cadal). “La política exterior argentina volvió a principios obsoletos e hipócritas”, dice Salvia. Si Díaz-Canel se encomienda a las estructuras de poder del Partido Comunista, el único admitido en la isla, el Mercosur queda a merced del proteccionismo del gobierno de Alberto Fernández frente a la necesidad de (leer más)

Economía

¿Listos para trabajar cuatro días por semana?

En un mundo en el cual la informalidad representa más del 70 por ciento del empleo y un tercio del Producto Bruto Interno (PBI) de los países emergentes, Islandia se apunta un éxito relativo. El de la reducción de la jornada de trabajo. De trabajo formal. Un experimento realizado entre 2015 y 2019 en el ayuntamiento de la capital, Reikiavik, y en el gobierno nacional sin disminución del salario. En una isla de poco más de 350.000 habitantes, nueve veces menos que la ciudad de Buenos Aires, el ensayo tuvo su lógica: acortar el trabajo a cuatro días por semana para repartirlo entre los trabajadores disponibles. La tasa de desempleo de Islandia, de todos modos, alcanza el 7,3 por ciento. Los participantes del estudio del laboratorio de ideas británico Autonomy y de la Asociación Islandesa por una Democracia Sostenible, algo así como el uno por ciento de la población económicamente activa, pasaron de una semana de 40 horas de trabajo a una de 35 o 36. Entre 2019 y 2021, el 86 por ciento de (leer más)

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El desapego de los derechos humanos

El apoyo de Argentina a la troika de las tiranías, Cuba, Nicaragua y Venezuela, no sólo deja entrever la afinidad ideológica, quizá como modelo de los atropellos en la provincia de Formosa denunciados por la alta comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, sino también la injerencia de Rusia y China, soportes económicos de esos regímenes. “Nos falta diálogo”, evalúa Jorge Faurie, exministro de Relaciones Exteriores y precandidato a diputado nacional, porque “Argentina no quiere vínculos con el mundo”. La política exterior argentina, agrega, “no tiene capacidad de adaptación a un mundo que está cambiando”. El gobierno de Alberto Fernández declama la supuesta defensa de los derechos humanos sin intromisión en los asuntos internos de otros países. De ese pilar, el de los derechos humanos, se apropió la coalición de gobierno como si sus dirigentes y sus militantes hubieran sentado en el banquillo a las juntas militares. Mérito de Raúl Alfonsín, en todo caso. No de Néstor Kirchner por haber descolgado el cuadro de Jorge Rafael Videla en el Colegio Militar de (leer más)

Política

El cortocircuito de Cuba

El señor que llamó a la resistencia de los leales al régimen no había nacido cuando Fidel y Raúl Castro se apoderaron de Cuba. Ese señor, Miguel Díaz-Canel, tercer apéndice de una dictadura tan añeja como la contradicción, convocó a los suyos, “los revolucionarios”, a recuperar algo que creen que les pertenece: la calle. Nada peor para la izquierda que perder ese bastión. La calle, precisamente, estalló en San Antonio de los Baños, cerca de La Habana, por la falta de luz y, cual cortocircuito, hizo detonar la ira que electrizó a toda la isla por la crisis económica y sanitaria y la ausencia de un bien aún más preciado: la libertad. Patria y vida, en desmedro del eslogan oficial Patria o muerte, pasó a ser la consigna de miles de cubanos sometidos no sólo a la oscuridad a raíz de los cortes anunciados desde el 21 de junio por la Unión Eléctrica de La Habana debido el deterioro de las centrales termoeléctricas, sino también a la desprotección frente a la pandemia. La suspensión del (leer más)

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El inevitable tercer pinchazo

La doctora Marta Cohen, patóloga pediátrica argentina que dicta clases como profesora honoraria de la Universidad de Sheffield, en el Reino Unido, vio con temor la relativa normalidad en las tribunas y en los bares durante la Eurocopa de fútbol: “En cada ciudad en la que se ha jugado han aumentado los casos de la variante Delta”, observa. Y afirma que será inexorable una tercera dosis de la vacuna. Quizá, agrega, “diez meses después de la segunda”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) quiso quitarle hierro a las estigmatizaciones de ciudades y de países en las denominaciones de las variantes del coronavirus. Para evitarlas y para no utilizar nombres científicos difíciles de retener y de diferenciar apeló al alfabeto griego. La variante británica, B.1.17, pasó a ser Alfa. La sudafricana, B.1.351, Beta. La brasileña, P.1, Gama. Y la india, B.1.617.2, Delta. ¿Incorporaremos la B.1.427/B.1.429, Épsilon, aparecida en Estados Unidos y diseminada en 34 países, y la C.37, Lambda, originaria del Perú? Cohen, galardonada con el título de oficial de la Orden del Imperio Británico, (leer más)

Actualidad

El magnicidio de Haití

Huracanes, emergencia sanitaria, crisis política, protestas, represión, corrupción, violencia, secuestros, pobreza y, cual último martillazo, el magnicidio del presidente. Jovenel Moïse, de 53 años, no vio el amanecer en su residencia de Puerto Príncipe. Lo mataron a tiros unos sujetos que, según el primer ministro, Claude Joseph, “hablaban en inglés y en español” en un país cuyos idiomas oficiales son el francés y el creóle (criollo haitiano). Otro porrazo para Haití, no repuesto del devastador terremoto de 2010, que mató a 316.000 personas y demolió medio millón de viviendas, ni de las convulsas elecciones de 2015. Eran el broche de la presidencia del cantante de carnaval Michel Martelly. Moïse, apodado El Hombre Banana por ser un empresario de ese sector, triunfó en esas elecciones. Resultaron impugnadas. Ganó de nuevo en 2016 bajo sospechas de fraude. La tensión se apoderó de las calles dos años después, con muertos, saqueos y destrozos, por las denuncias de malversación de 3.800 millones de dólares de Petrocaribe. Un pozo ciego creado en 2005 por el presidente venezolano Hugo Chávez para (leer más)

Catalejo

El amor en tiempos de pandemia

En vísperas de los comicios de 2011 en Turquía, el entonces primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, sabía que iba a ser reelegido gracias a las travesuras sexuales del vicejefe del opositor Partido del Movimiento Nacionalista, Bülent Didinmez, y de su antiguo líder en Estambul, Ihsan Barutçu. Los pescaron con dos muchachas en un hotel. Debieron renunciar. Un año antes, el jefe de otro partido opositor turco, el Republicano del Pueblo, Deniz Baykal, había tomado esa drástica decisión tras ser descubierto en offside con una diputada de sus filas, Nesrin Baytok. Las imágenes subidas a YouTube resultaron fatales. Las cargó un grupo chantajista, Idealismo Diferente. Eran otros tiempos. La libertad individual, más allá del escándalo, no afectaba la responsabilidad colectiva. En medio de la pandemia, las cosas cambian. Dominic Cummings, exasesor del primer ministro británico, Boris Johnson, habrá celebrado la dimisión del secretario de Salud, Matt Hancock, con rango de ministro, por haber incumplido las restricciones. El diario The Sun publicó una grabación explosiva, “primicia mundial”, con la cual revela que Hancock “engañó a su esposa (leer más)