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La política exterior de Argentina atraviesa un viraje histórico que amenaza con dinamitar décadas de prestigio y liderazgo global en materia de derechos humanos, señala Dorothea Krueger, coordinadora de proyectos del Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina (CADAL), en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV.
El país ha iniciado un retiro silencioso y persistente de los principales organismos de cooperación internacional bajo la conducción del gobierno de Javier Milei. Un repliegue que erosiona su rol histórico como faro democrático en Iberoamérica tras la última dictadura militar y vacía de contenido el legado del Nunca más.
La señal de alarma más contundente sonó a mediados de 2025, cuando se anunció que el país no iba a renovar su postulación para integrar el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, aunque el retroceso se observó en el Examen Periódico Universal (EPU), mecanismo por el cual los Estados miembros auditan sus situaciones de derechos humanos.
Ese año “no formuló recomendaciones a naciones donde las crisis de derechos humanos son sumamente graves”, observa Krueger, licenciada en gerenciamiento económico intercultural por las universidades del Salvador (Buenos Aires) y de Passau (Alemania), y máster en relaciones internacionales y diplomacia por la Universidad de Tréveris (Alemania).
Argentina cayó de ese modo en una “politización sesgada” que perjudica la coherencia de su postura internacional. Si bien el país todavía alza la voz de manera aislada frente a crisis severas en la región, como las desapariciones forzadas y las detenciones arbitrarias en Venezuela y Nicaragua, su participación se vuelve nula o selectiva en otros tableros globales.
Conducción: Jorge Elías
Dirección: Gabriel Salvia
Producción: Lucila Fernández
Edición: Ayrton Monsalve

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