Economía

¿Dónde hay un mango, viejo Gómez?

El billete de mayor denominación de Argentina, el de mil pesos, equivale al de menor valor y tamaño del euro, el de cinco. El de más ceros de Venezuela, de un millón de bolívares, apenas araña un cuarto de dólar norteamericano. En el ranking de Currency Watchlist (Observatorio de Divisas) que elabora Steve Hanke, economista de la Universidad John Hopkins, la moneda argentina figura sexta después del bolívar venezolano, la libra libanesa, el dólar zimbabuense y las libras sudanesa y siria. Una caída en picada por la cual Argentina alcanzó en 2020 el deshonroso séptimo lugar en el Índice de Miseria, que también confecciona Hanke. La condición humana, explica, zigzaguea “entre ser miserable y ser feliz. En la esfera económica, la miseria deriva de la alta inflación, los costos elevados de los préstamos bancarios y el alza del desempleo”. Variables que requieren una vacuna de una sola dosis. La del crecimiento. En igualdad de condiciones, agrega Hanke, “la felicidad tiende a florecer cuando el crecimiento es fuerte, la inflación y las tasas de interés son (leer más)

Otras voces

Abraham Lincoln y la regla de tres

Por Manuel de León Rodríguez, Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT-CSIC) La multiplicación es un fastidio; la división es igual de mala; la regla de tres me desconcierta, y la práctica me vuelve loco. John Napier, 1570. Los versos que encabezan este artículo corresponden a una canción infantil, La multiplicación es un fastidio, que se remonta a un documento isabelino de 1570 titulado Descripción de la admirable tabla de logaritmos, escrito por el matemático escocés John Napier (1550-1617) e impreso para Simon Waterson en 1618. John Napier fue reconocido por ser el primero en definir los logaritmos. De hecho, de su nombre latino, Ioannes Neper, viene el de los logaritmos neperianos. Napier fue también el inventor de un ábaco, cuya descripción se publicó en su obra Rhabdologia, impresa en Edimburgo a finales de 1617. Ese ábaco se conoce en inglés con el curioso nombre de “huesos de Napier”, un primer dispositivo mecánico para calcular la multiplicación y la división. Napier era hijo de personajes ilustres: su padre era sir Archibald Napier, terrateniente de Merchiston. Naper nació (leer más)

Economía

¿Listos para trabajar cuatro días por semana?

En un mundo en el cual la informalidad representa más del 70 por ciento del empleo y un tercio del Producto Bruto Interno (PBI) de los países emergentes, Islandia se apunta un éxito relativo. El de la reducción de la jornada de trabajo. De trabajo formal. Un experimento realizado entre 2015 y 2019 en el ayuntamiento de la capital, Reikiavik, y en el gobierno nacional sin disminución del salario. En una isla de poco más de 350.000 habitantes, nueve veces menos que la ciudad de Buenos Aires, el ensayo tuvo su lógica: acortar el trabajo a cuatro días por semana para repartirlo entre los trabajadores disponibles. La tasa de desempleo de Islandia, de todos modos, alcanza el 7,3 por ciento. Los participantes del estudio del laboratorio de ideas británico Autonomy y de la Asociación Islandesa por una Democracia Sostenible, algo así como el uno por ciento de la población económicamente activa, pasaron de una semana de 40 horas de trabajo a una de 35 o 36. Entre 2019 y 2021, el 86 por ciento de (leer más)

Sociedad

Más solos que la una

En octubre de 2020 hubo más muertes por suicidios que por coronavirus en Japón. Un dato estremecedor. El gobierno incorporó ahora el Ministerio de la Soledad en un país cuyas tasas de natalidad y de envejecimiento aumentan en forma sostenida cada año desde 2010. El número de bebés nacidos en 2019 resultó ser el más bajo desde que comenzaron los registros oficiales, en 1899. Desde 2012 se venden más pañales para adultos que para bebés. Un 28 por ciento de la población tiene más de 65 años. En 2025, según el FMI, “habrá aproximadamente una persona anciana por cada dos personas de edad laboral”. Ese problema, el del envejecimiento de la población frente a la caída de los nacimientos, también afecta, entre otros países, a Estados Unidos, Singapur, Francia y el Reino Unido. La ex primera ministra británica Theresa May resultó ser la pionera en crear a comienzos de 2018 una cartera dedicada a paliar la soledad. Una paradoja en los tiempos de hiperconectividad previos al desmadre provocado por la pandemia de COVID-19. En 2019 (leer más)

Sociedad

Las dos orillas del rap

En una orilla, de Patria o Muerte a Patria y Vida. En la otra, de la “firmeza y autoridad” del rey emérito Juan Carlos I, ensalzada en el Congreso de los Diputados por su hijo y sucesor, Felipe VI, a cuatro décadas del golpe militar fallido del 23 de febrero de 1981, al bochorno por los  excesos de su padre, exiliado en Emiratos Árabes Unidos. De un lado del Atlántico y del otro, la irritación con tono de rap. El de Cuba, contra la dictadura, garante del régimen. El de España, contra la monarquía, garante de la democracia, por más que discrepe una de las alas del gobierno de Pedro Sánchez, la del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. La historia pasa factura. Y no perdona. El emblema de la revolución cubana de 1959, Patria o Muerte, derrapa en el estribillo del rap interpretado por Maykel Osorbo y El Funky, que viven en la isla, y Yotuel Romero, Gente de Zona y Descemer Bueno, que residen en el exterior: “Se acabó, tu cinco nueve, yo doble dos. (leer más)

Cultura

Diferentes, no indiferentes

El mundo es cada vez más pequeño. Tan pequeño que, a veces, pensamos que cabe en la palma de la mano. En este mundo pequeño, la globalización ha derrapado en la antiglobalización y, a su vez, brotan como hongos los nacionalismos, causantes de las peores tragedias del siglo XX. Dos países pueden tener rasgos comunes, como Colombia, donde nació Clara Riveros, y Marruecos, donde invirtió varios años de investigación en busca de denominadores comunes con su terruño y con América latina. Los encontró en un contexto de cambio o, acaso, de transición. El final de la historia, mentado en los noventa, terminó siendo el detonante de otra historia. La actual. En este texto y en este contexto, Clara Riveros observa las dos orillas con ojo crítico. El ojo experto de la politóloga y analista que no se queda con la primera impresión. Que va más allá mientras ausculta una realidad diferente, la de Marruecos, a la cual no es indiferente. Eso de la cooperación Sur-Sur entre dos países que antes eran expulsores de personas por (leer más)

Sociedad

Pórtense bien

Afortunados los mexicanos, que cultivan “el entendimiento del pasado y la ayuda en la construcción de un mejor futuro”. Tan afortunados que, gracias a Andrés Manuel López Obrador, alias AMLO, han sido glorificados por la Guía Ética para la Transformación de México. Una suerte de Biblia después de haber padecido “el régimen neoliberal y oligárquico que imperó en el país entre los años ochenta del siglo pasado y las dos primeras décadas del siglo XXI”. Ese estigma, dice, “machacó por todos los medios la idea de que la cultura tradicional del pueblo mexicano era sinónimo de atraso y que la modernidad residía en valores como la  competitividad, la rentabilidad, la productividad y el éxito personal en contraposición a la fraternidad y a los intereses colectivos”. Nada de eso, mis cuates (amigos). Pórtense bien. Gracias a la prédica evangélica del gobierno, los mexicanos ya no deberán “acomodarse a los vaivenes de la economía”. En el pasado reciente, “los más altos funcionarios dieron ejemplo de comportamientos corruptos y delictivos y de desprecio por el pueblo y hasta (leer más)

Videos

La luz al final del túnel

¿Hay luz al final del túnel? Definitivamente. Lo demuestra el psicólogo español Luis Muiño en su nuevo libro, La mente del futuro, Psicología después de la cuarentena (RBA). “El coronavirus ha sido un empujón para las relaciones virtuales: si a partir de ahora las armonizamos con las presenciales, podemos aprovechar ese juego de distancias para alejarnos de los tóxicos y disfrutar únicamente de unas risas puntuales con aquellos con los que sólo nos une un vínculo superficial”, observa desde el barrio de Malasaña, en Madrid. “En Malasaña aceptamos el confinamiento por protección individual, pero, a la vez, buscamos el cariño del rebaño” Una ciudad como otras en el mundo en la cual rige el confinamiento en determinadas áreas, lo cual confunde a sus habitantes. “En Malasaña aceptamos el confinamiento por protección individual, pero, a la vez, buscamos el cariño del rebaño”, dice Muiño, “psicólogo de aldea”, como se llama a sí mismo, y creador con Mónica González y Molo Cebrián del podcast de psicología en español más escuchado en el mundo, Entiende tu mente. De (leer más)

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¿Qué salió mal en Madrid?

España encabeza la segunda ola del coronavirus en Europa, más allá de que nunca haya terminado la primera. Muchos critican la gestión del gobierno de Pedro Sánchez (PSOE), así como la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), renuente al confinamiento de la población hasta que decidió restringir la movilidad en 37 barrios, luego en ocho más, y, como cuenta desde el barrio madrileño de Chamberí la periodista Silvina Ajmat, pedir apoyo militar y policial para ayudar con las medidas sanitarias. Socialistas y conservadores enfrentados mientras el ministro de Sanidad de España, Salvador Illa, emplaza a Díaz Ayuso para aprobar el confinamiento de toda la ciudad. Las porosas fronteras de la Madrid llevaron a las comunidades vecinas a hablar de una “bomba vírica” ¿Qué salió mal? En principio, Díaz Ayuso fue dando pasos por detrás de la mayoría de las autonomías cuando la pandemia, merced a las vacaciones de verano, parecía haber cedido después del estado de alarma. Díaz Ayuso puso sobre la balanza el impacto económico que hubiera tenido (leer más)

Sociedad

La libertad detrás del barbijo

La calidad de la democracia, en duda antes de la pandemia, estaba dividida entre quienes perciben que no resuelve por sí misma sus problemas cotidianos y quienes piensan que amplía la brecha entre representantes y representados. El uso del barbijo, considerado compulsivo, fija un nuevo paradigma: ¿están en juego la democracia y, por extensión, las libertades? La ineficacia de los gobiernos en paliar la crisis sanitaria global, hija dilecta de la impotencia, lleva muchos a lanzarse a las calles sin precaución alguna para ellos ni para los demás en plan de protesta política. En algunos casos, con el guiño de líderes aparentemente inmunes y, también, impunes. La resistencia de algunos líderes a mostrarse en público con el barbijo pasó a ser un modelo primitivo que imitó una caterva de presuntos libertarios El coronavirus sacó lo mejor y lo peor de la humanidad. Lo mejor: la solidaridad. Lo peor: la mezquindad. Ese rasgo, fruto de la inconciencia frente a la posibilidad de enfermarnos y, sin querer o sin saber, contagiar a otros hizo detonar las críticas (leer más)

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Desescalada en puntas de pie

España ha iniciado una nueva era. La de la desescalada. El gobierno de Pedro Sánchez, el primero de coalición desde el retorno de la democracia, ha decidido adelantar la apertura al turismo, inicialmente prevista para el 1 de julio. Entre otros polos, Barcelona, su área metropolitana y Lleida pasaron a la fase 3. Es decir, siempre y cuando se mantenga la distancia social, se permiten reuniones de hasta 20 personas y la apertura de comercios y bares. Lo cuenta desde Girona el abogado Àlex Sáez Jubero, consejero del Foment del Treball de Cataluña y diputado socialista en tres legislaturas. La desescalada española tiene otro componente, además del sanitario. El político Se trata de un paso hacia la nueva normalidad en casi toda Europa mientras suenan las alarmas por los rebrotes del coronavirus en Alemania, Portugal, China, Irán y Marruecos. La desescalada española tiene otro componente, además del sanitario. El político. El gobierno que Sánchez comparte con Pablo Iglesias, de Unidas Podemos, acusa al opositor Partido Popular, de Pablo Casado, de “traicionar a España” por poner (leer más)

Política

Del codo al codazo

En dos meses y monedas de confinamientos y desescaladas sólo hubo consenso en la distancia social y el uso de máscaras, no siempre respetado por los líderes. También hubo otro consenso: afloraron las disputas previas como si la nueva normalidad fuera apenas un cambio de hábito. En España, el primer gobierno de coalición desde el retorno de la democracia debió acudir cada dos semanas al Congreso de los Diputados para extender el estado de alarma bajo el asedio de la oposición. En Francia, el partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha, perdió la mayoría en la Asamblea Nacional después de haber ganado las últimas legislativas. Una crisis fenomenal, para cual nadie estaba preparado, resultó ser el preludio del saludo con el codo y, al menor descuido, del codazo en las costillas entre gobiernos y partidos de oposición. Ocurrió en Argentina, con el presidente Alberto Fernández y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, en una foto impensable antes de la pandemia con el opositor jefe de gobierno de la ciudad de (leer más)

Política

Modelos en pugna

Modelos hay muchos. Certeza, ninguna. Lo dejó entrever el primer ministro de Japón, Shinzo Abe, cuando avisó que el final del estado de emergencia, previsto para finales de mayo, no implicará volver a la normalidad, sino mantener “un nuevo estilo de vida”. En tanto no haya una vacuna contra el coronavirus más eficaz que la distancia social, la amenaza de una segunda ola de infecciones persistirá durante meses. En ese lapso, las personas deberán usar máscaras, mantenerse a dos metros entre sí, cambiarse la ropa cuando regresen a casa, trabajar en forma remota y evitar el transporte público en las horas pico. La pandemia arrasa especialmente en una franja. La de los adultos mayores. Japón, el país más longevo del planeta, tiene una expectativa de vida de 84 años. ¿Cómo pudo domarla a pesar de su cercanía con China? El modelo japonés dista del aplicado en otros países por una razón cultural: la costumbre de hacerse una reverencia en lugar de estrecharse las manos, el uso habitual de máscaras en caso de enfermedad y la (leer más)

Política

Aplausos y cacerolazos

Las treguas duran poco. En ambientes polarizados, el cabreo previo persiste. Solapado. Llamado a silencio. En clave política, para evitar que caiga la democracia en cuarentena, de modo de no tensar demasiado la cuerda y recrear el nacionalismo que provocó las dos grandes guerras del siglo XX. Algunos gobiernos se envalentonaron con los aplausos para los imprescindibles, que no son ellos, pero también se sorprendieron con los cacerolazos por su mala o morosa gestión de la crisis. Brotaron reacciones encontradas con media humanidad enclaustrada. Amores y resentimientos, como si nada hubiera cambiado. El mentado equilibrio entre la economía y la salud, versión Donald Trump, Jair Bolsonaro o Andrés Manuel López Obrador, dio de bruces con la realidad de sus países, acuciados por la pandemia, y con el declive de las instituciones; las discrepancias dentro de los gobiernos y entre los gobiernos, como entre los de la Unión Europea o entre Estados Unidos y Canadá; los reclamos de los opositores, y los planteos de los indignados que pusieron patas arriba al planeta en 2019. El ministro (leer más)

Sociedad

Dos por tres deja de ser seis

Dos por tres era seis antes de la pandemia. Ese resultado pasó a ser tan impreciso como la cuarentena, que no dura 40 días. Cada gobierno mide el impacto del COVID-19 según su propia tabla de multiplicar. La falta de pruebas de detección lleva a muchos a dudar de las cifras oficiales. ¿De qué hablamos cuando nos referimos a los fallecidos? Duda recurrente. ¿De personas que murieron por coronavirus o con coronavirus? Si España no registra las bajas en geriátricos y en hogares; Francia sólo incluye las de los hospitales, y el Reino Unido descarta en sus estadísticas las infecciones respiratorias, dos por tres lejos está de ser seis como en 2020 A.C. (antes del Coronavirus). En Estados Unidos, el número de muertos por coronavirus o con coronavirus supera a las 2.977 víctimas de los atentados contra las Torres Gemelas. La duda, apunta el Financial Times, radica en la proporción de muertes respecto de los que efectivamente contrajeron la enfermedad. El 4,7 por ciento, tasa superior a la de la gripe y la neumonía, “no (leer más)