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Política

Cambio de hábito en América latina

El amor eterno dura tres meses. No es broma. Lo comprobó Barack Obama después de asumir su cargo en enero de 2009. En la V Cumbre de las Américas, realizada en Trinidad y Tobago en abril de ese año, planteó el respeto, la responsabilidad y la asociación entre iguales como ejes en la relación con el continente. Era una versión mejorada del enfoque artificialmente amistoso de George W. Bush tras el fiasco del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). La impronta de un presidente de otro partido y otra apariencia infundía esperanza de cambio en una región no ajena a un mundo sacudido por crisis y guerras. Ningún país recupera en los primeros cien días de un gobierno aquello que perdió en ocho años o más. En los setenta, los latinoamericanos creían que los Estados Unidos habían elegido a un presidente afín a ellos: John F. Kennedy era católico. Poco y nada compartieron con otros, excepto el origen mexicano de Columba, esposa de Jeb Bush, hermano del ex presidente. Logró seducirlos Bill Clinton (leer más)

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Política

No hay mañana sin ayer

Sobre el desierto de Atacama, a bordo del avión presidencial, Ricardo Lagos se ve obligado a interrumpir un animado diálogo con ministros y congresistas. “Me llama Chávez”, se excusa. Y al tiro, como dicen los chilenos, se refugia en la recámara. Es un espacio modesto, con un escritorio, la butaca principal y, enfrente, dos para invitados. Los monólogos del presidente bolivariano suelen ser agotadores. Esta vez, desde París, se limita a agradecerle la gestión conciliadora del canciller chileno, Ignacio Walker, con la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, para atenuar el conflicto entre Venezuela y los Estados Unidos, persistente durante el gobierno de George W. Bush. Falta poco para aterrizar. Lagos comienza a creer en los milagros: la comunicación con Chávez no ha durado más de cinco minutos. Un récord. Nos guiña un ojo, complacido. Abordamos después un Hércules C130 de la Fuerza Aérea chilena rumbo a El Salado, pueblo terroso y aislado en el que va a inaugurar una planta de tratamiento de cobre. Es el jueves 10 de marzo de 2005, la víspera (leer más)

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Política

Ni unidos ni dominados

Tras la muerte de Osama ben Laden en Paquistán, el presidente de Perú, Alan García, aventuró que se trataba del “primer milagro del beato Juan Pablo II”, al cual agradeció ese día, el de su santificación, “llevarse del mundo a la encarnación del mal, a la encarnación demoníaca del crimen y del odio, dándonos la noticia de que quien volaba torres y edificios ya no está”. Amén. Con menos elocuencia, aunque similar satisfacción, su par de Colombia, Juan Manuel Santos, felicitó a Barack Obama “por ese gran golpe contra el terrorismo” y, desde México, Felipe Calderón reconoció “su perseverancia en el combate y persecución del terrorismo”. En las antípodas, el vicepresidente de Venezuela, Elías Jaua, al igual que el canciller de Ecuador, Ricardo Patiño, condenaron los inusuales festejos de los norteamericanos en las calles. “Ninguna muerte debe ser celebrada”, señaló el canciller de Uruguay, Luis Almagro. El gobierno argentino tampoco se subió al carro de la victoria: “La operación militar que ha llevado a la muerte del responsable de tanto dolor inocente ocurre en momentos (leer más)

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Economía

Tentaciones peligrosas

Ni Brasil, buque insignia de la región, ha podido desterrar el flagelo de la corrupción Poco antes de ganar las presidenciales de Brasil, Dilma Rousseff sorteó un escándalo mayúsculo. Erenice Guerra, su mano derecha y sucesora en el cargo de jefa de ministros del gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva, se vio obligada a renunciar bajo la sospecha de haber participado de una firma de cabildeo que manejaban sus parientes y que habría ayudado a compañías privadas a obtener contratos y préstamos bancarios estatales para proyectos de obras públicas. Parte del dinero recaudado iba a ser volcado en campañas políticas. El presunto tráfico de influencias a punto estuvo de manchar la reputación de la ahora presidenta electa. En estos ocho años, Brasil alcanzó el octavo lugar entre las economías más poderosas del planeta y, a su vez, adquirió un rol influyente en el concierto internacional. Lula actuó en sintonía con el legado de Fernando Henrique Cardoso, más allá de las discrepancias entre ambos. Con la renuncia de Guerra, el primer gobierno en la historia (leer más)

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Política

Cicatrices en el alma

Nadie en las condiciones de Lula, Obama y Evo Morales ha logrado llegar tan lejos Es lo último que necesita oír. Lo reprende su madre, Ann Dunham, por ser “yonqui”, “porrero” y perfilarse hacia “el papel definitivo y fatal de joven aspirante a negro” tras animarse con la marihuana, el alcohol y “una rayita de coca cuando podías permitírtela”. El descarnado autorretrato de Barack Obama en su libro Los sueños de mi padre poco y nada dista de la escena de la película Lula, el hijo del Brasil, estrenada en estos días en la Argentina. Doña Lindú reprende a su séptimo hijo, Luiz Inacio, por beber en exceso como su padre, Arístides. Obama cree que Lula es “el político más popular de la Tierra”. Lula cree que Evo Morales “refleja la cara de Bolivia”. Los tres atraviesan dificultades en la infancia y, en esa etapa, se ven obligados a trasladarse a tierras extrañas por los problemas afectivos y económicos de sus mayores. Tanto Lula como Morales pasan hambre: uno no tiene zapatos y, curiosamente, se (leer más)

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Política

El regreso de los muertos vivos

El Bicentenario no nos encuentra unidos ni dominados, sino peleados con el espejo El Pacífico no es tan pacífico como parece: da nombre a la guerra que, entre 1879 y 1883, libran Chile, Perú y Bolivia. Esa guerra deja tantos muertos como cicatrices. Cada tanto afloran los traumas. Bolivia, privada de mar, observa cómo Chile y Perú, privados de diálogo, aún mantienen un contencioso por la frontera marítima en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. En el máximo tribunal de las Naciones Unidas también dirimen sus entuertos la Argentina contra Uruguay; Nicaragua contra Colombia, y Ecuador contra Colombia. En 2007, Honduras y Nicaragua resuelven en ese ámbito sus disputas territoriales. La hermandad latinoamericana, más creíble en la voz de Mercedes Sosa que en la coherencia de sus gobiernos, no suelda políticas comunes; amontona voluntades esporádicas. Evo Morales ve a Alan García “muy gordo y poco antiimperialista”. García sospecha que Morales ha suscripto “un acuerdo bajo la mesa” con Michelle Bachelet para obtener la salida al mar. Bachelet, a punto de coronar su presidencia, (leer más)

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Sociedad

El dinero no hace la felicidad

La gente de los países con mayor crecimiento no es la más satisfecha con su vida Está confirmado: el dinero no hace la felicidad. En países con un ritmo de crecimiento acelerado en los últimos años, como Trinidad y Tobago, Chile, Perú, Ecuador y la República Dominicana, la gente se siente menos satisfecha que en otros con poco o ningún crecimiento, como El Salvador, Paraguay y Guatemala, según revela un estudio realizado en la región por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Confiesan sentirse satisfechos los ciudadanos de Costa Rica, Panamá, México y Venezuela en una profusa lista, cerrada por los ecuatorianos, los nicaragüenses, los dominicanos y los haitianos, en la cual, curiosamente, los argentinos superan en ese aspecto a los chilenos y los uruguayos. Es la paradoja del crecimiento infeliz: “Entre más rápido crece un país, más rápido crecen las expectativas de consumo y de estatus económico y social”. Y es, también, la paradoja de las aspiraciones: la ausencia de aspiraciones, así como las bajas expectativas depositadas en los gobiernos, “debilitan las demandas de (leer más)

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Política

Curados de espanto

Era eso, no más: envidia. En la Argentina, a diferencia de cualquier otro país, las burbujas no se pinchan; se derrumban. Y, si se derrumban, cuidado: pueden provocar avalanchas. Estamos a salvo, sin embargo. Lo aseguró Cristina Kirchner: “El Primer Mundo, que nos habían pintado como la Meca a la que debíamos llegar, se derrumba como una burbuja”. ¿Tiene su merecido, entonces? Ni George W. Bush ni su secretario del Tesoro, Henry Paulson, ni el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, embarcados en tediosas negociaciones en el Congreso antes de tomar decisiones, “igualito a mi Santiago”, mencionaron una palabra de la exitosa fórmula para evitar que la burbuja se derrumbe: vivir aislados. La burbuja se derrumba en los Estados Unidos, no en la Argentina. ¿Cae el Merval? Nada de eso: las acciones acompañan el flaco índice de inflación que refleja el siempre confiable Indec. ¿Crece el riesgo país? Los “loros internacionales y de cabotaje” que “siempre pronostican caos y cataclismos” no pueden reprimir el resentimiento ni saben apreciar que, como insinuó la Presidenta, Walt (leer más)

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Política

Con el corazón en la coca

El abrupto corte de la relación con EE.UU. deja a Bolivia a merced de Chávez En la región del Chapare, base operativa de Evo Morales, el eslogan de la campaña de 2005 era casi una excusa que prendía con vigor: coca no es cocaína. Tanto los miembros de la Federación del Trópico de Cochabamba (nombre de fantasía del sindicato de productores de coca) como los militantes del ahora oficialista Movimiento al Socialismo vitoreaban con los puños alto las alabanzas a “la hoja sagrada” y las acechanzas contra “los yanquis”. Todos compartían esa postura, excepto los militares bolivianos. Sus ingresos estaban subordinados a los fondos destinados por los Estados Unidos a la erradicación del cultivo de la materia prima de la cocaína. En casi tres años, esa situación no cambió. Desde su asunción como presidente, en 2006, Morales aceptó, por un lado, el flujo de dinero norteamericano, del orden de los 30 millones de dólares anuales, y rechazó, por el otro, las intromisiones en aquello que los bolivianos consideran intocable por ser parte de su cultura. (leer más)

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Política

El cruce de los Andes

En ocasión del referéndum boliviano, Morales recreó el fantasma del imperio Preguntó el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert Gates: “¿Qué podemos hacer para colaborar con el Consejo de Defensa de América del Sur?”. Respondió su par brasileño, el ministro Nelson Jobim: “Nada, mantenerse a distancia”. La réplica no sacudió con la fuerza de un vendaval los ventanales del Pentágono, donde se desarrollaba la reunión, pero a punto estuvo de darle un soponcio al anfitrión. No era usual que un país latinoamericano, aunque fuera un coloso como Brasil, rechazara con tanta firmeza una oferta norteamericana. Enterado del diálogo, Hugo Chávez no vaciló en celebrarlo como un home run  (ama el béisbol) y en contarlo como si se tratara de una proeza similar al cruce de los Andes: “Es eso: déjennos quietos –exclamó–. Y hay que decirlo en todos los aspectos: en lo político, en lo económico y en lo social”. Lo asoció de inmediato con el plan de Bolívar de crear una alianza militar en la región, como él mismo propuso para el (leer más)

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Economía

País rico, país pobre

En el mejor momento económico, América latina enfrenta agudas crisis políticas Es un buen momento: la democracia se consolida, la economía crece, la inversión sube, la pobreza baja, la desigualdad no avanza, el precio de los commodities (materias primas) aumenta y los derechos humanos gozan de respeto. Es un buen momento para América latina y, sin embargo, esos progresos, y algunos más, se ven empañados por repentinos conflictos diplomáticos, agudos problemas sociales e inoportunas polarizaciones políticas. En lo externo, si no es por la inaudita crisis entre la Argentina y Uruguay por la pastera de Fray Bentos, estalla el pleito entre Colombia y Ecuador por las FARC o Hugo Chávez prepara, apunta y rompe relaciones con alguno de sus pares. En lo interno, si no es por la derrota no asumida de Andrés Manuel López Obrador en las presidenciales de México, estalla el pleito entre los Kirchner y el campo o Evo Morales prepara, apunta y denuncia un complot para dividir aún más a Bolivia. Curiosamente, en el ánimo de los promotores del referéndum de (leer más)

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Economía

Campo travieso

El Estado, visto como la solución tras los noventa, volvió a ser parte del problema A un campesino mexicano se le atribuye haber vaticinado, tras la declaración de la independencia de su país, que poco y nada iba a cambiar. La independencia de México era, para él, “otro cura en una mula diferente”. El cura representaba a la clase dirigente; la mula, al sistema de gobierno. La defensa del sistema de gobierno, si de la democracia se trataba, requería sustituir al cura. Esa aspiración se centra dos siglos después en sustituir a la clase dirigente. “Que se vayan todos es un lema que vale para la región completa”, concluye la versión 2007 del informe Latinobarómetro. La efervescencia social en América latina, traducida en reclamos sectoriales por promesas no cumplidas o por plegarias no atendidas, refleja una profunda debilidad de los partidos políticos. E incluso, como sucedió en la Argentina durante las protestas del campo por la imposición de retenciones móviles a la soja, en la autonomía de las bases respecto de los líderes. Esto coincide, (leer más)

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Política

Dos pájaros de un tiro

Chávez se distanció de España y cortó con Colombia, pero, de pronto, apareció la prueba de vida de Ingrid Betancourt En palabras del Ralf Dahrendorf, “no puede sorprender si muchos llegan a la conclusión de que la democracia significa precios altos, desocupación elevada, bajos ingresos para la mayoría y ganancias especulativas para unos pocos. ¿Para qué ir a votar si éste es el resultado? De hecho, ¿para qué aceptar la democracia?”. No pintó de este modo el eminente filósofo, filólogo y sociólogo alemán, nacionalizado británico, un fresco contemporáneo y original de América latina, enajenada muchas veces por el desánimo y el escepticismo, sino uno de Europa del Este después de la caída del Muro de Berlín y de la desintegración de la Unión Soviética. En esa vasta región, el final de la nomeklatura y de la Guerra Fría inauguró una nueva era. El cambio, propiciado por la doble estrategia de Gorbachov de glasnost (apertura) y perestroika (reforma), pretendió engendrar una revolución. El desafío, empero, era cómo domesticar el poder, no cómo eliminarlo. No hubo entonces (leer más)

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Economía

Algunos somos más iguales que otros

Vista desde España, la región no ha superado la distorsión entre el crecimiento de la economía y los altos índices de pobreza MADRID.– Neo significa nuevo. Neo, en la piel de Keanu Reeves, es el pirata informático que, en la profecía de la saga Matrix, resulta ser el Elegido para salvar a la humanidad de la prisión creada y mantenida por las máquinas. Neo, asociado con el liberalismo o el conservadurismo, espanta como el ajo a los vampiros y las novias. No espantan el liberalismo ni el conservadurismo por sí mismos; espantan el neoliberalismo, versión latinoamericana, y el neoconservadurismo, versión norteamericana. Uno, por el saldo desolador de las privatizaciones en el continente más incontinente del mundo; el otro, por la agresiva política exterior de George W. Bush. Neo a secas no significa nada. Neo, el muchacho inseguro de Matrix, no confía en el destino ni en el Oráculo, sino en Morfeo, su esmerado tutor, y en Trinity, dispuesta a sacrificarse por él. Si Neo fuera América latina, con sus insensatos índices de desigualdad, pobreza, corrupción, (leer más)

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Política

Separación de bienes y raíces

En medio de las protestas contra Evo Morales, el alcalde de Santa Cruz avivó la polémica con la división de Bolivia Miss Bolivia, Gabriela Oviedo, participante del concurso Miss Universo, tuvo el desparpajo de expresar en 2004 aquello que antes, en su país, se pensaba, pero no se decía. Hizo público lo privado: “Desafortunadamente, la gente que no conoce mucho sobre Bolivia piensa que todos somos indios; es La Paz la imagen que refleja eso: gente pobre, gente de baja estatura y gente india.” En Santa Cruz de la Sierra, agregó, «somos altos, somos gente blanca y sabemos hablar inglés”. En ella primaba la renuencia a aceptar a un aymara chaparrito, de tez oscura y pelo duro, en el Palacio Quemado (sede del gobierno). El aymara chaparrito, de tez oscura y pelo duro, Evo Morales, recogió el guante tres años después en el Palacio Quemado: “Sólo piensan día y noche en cómo tumbar a este indio”. No reparó en el desparpajo de Miss Bolivia, sino en la geografía humana del país. Una geografía humana surcada (leer más)