Entre hermanos se pelean
Dice un proverbio indio: “Ningún amigo como un hermano; ningún enemigo como un hermano”. De él puede dar fe el presidente de Perú, Ollanta Humala. En las últimas semanas se vio obligado a desmarcarse de su hermano Antauro, preso por haber encabezado un conato de golpe de Estado contra el gobierno de Alejandro Toledo. Habían trascendido ciertos privilegios de los cuales gozaría por su parentesco con el mandatario, como haber sido trasladado de un penal de máxima seguridad a una instalación del Ejército para brindarles mayor seguridad a los padres en las visitas, y usar un iPhone, tener amoríos y fumar marihuana en su celda. En la asonada de la víspera de año nuevo de 2005, liderada por Antauro Humala, murieron cuatro policías. Lo condenaron a 25 años de cárcel por homicidio calificado. Le redujeron la pena a 19 años por homicidio simple y secuestro en 2011. Su hermano, el presidente peruano, procura tomar distancia de él: “Yo no comparto nada de lo que hace ni de lo que dice ni de lo que piensa”. (leer más)
