La marca de El Tigre

Tras consolidarse en la primera vuelta de las presidenciales de Colombia, Abelardo de la Espriella, alineado con el eje Milei-Bukele, recibe el espaldarazo de Trump




Manu militari, estilo Bukele, y promesa de shock, estilo Milei
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La victoria de Abelardo de la Espriella en la primera vuelta de las presidenciales de Colombia marca un punto de quiebre entre el fenómeno del outsider corporativo y las raíces más profundas de la derecha. Su ascenso político es indisociable de la histórica cercanía del expresidente Álvaro Uribe, de quien ha sido un férreo defensor y heredero doctrinario, aunque no haya sido bendecido por él en esta instancia. Al igual que Donald Trump, De la Espriella salta del reconocimiento mediático y el mundo de los negocios a la disputa del poder con una narrativa de incorruptibilidad ajena a la clase política.

Trump no se había pronunciado sobre las elecciones colombianas. Le dio su “total respaldo” a De la Espriella, una vez conocido el resultado, con fotos de la reunión que había mantenido poco antes con el candidato brasileño Flavio Bolsonaro, rival de Luiz Inácio Lula da Silva en octubre. Otra apuesta en Iberoamérica. Esta vez, contra el candidato Iván Cepeda, arropado por el presidente izquierdista Gustavo Petro, exonerado por Estados Unidos después de sancionarlo por haber permitido que floreciera la producción de drogas desde que asumió el cargo en 2022.

Si en la primera vuelta de las elecciones primó la disyuntiva “Petro sí, Petro no”, cual plebiscito, el balotaje del 21 de junio plantea una polarización absoluta entre dos visiones antagónicas del país e inclusive de la justicia. De la Espriella forjó su perfil en los tribunales antes de saltar al tinglado político. Fue abogado de jefes paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia durante los procesos de la Ley de Justicia y Paz y, sin miramientos entre la derecha y la izquierda, ejerció la defensa del magnate Alex Saab, testaferro de Nicolás Maduro y principal operador internacional del chavismo.

Cual antítesis, el senador Cepeda, defensor de víctimas de los crímenes cometidos por militares y paramilitares, encarna la prolongación del gobierno de Petro

El Tigre, como se hace llamar, emula la estética combativa y la agenda económica de Javier Milei, alias El León. Propone un shock fiscal libertario con reducción del aparato estatal, flexibilización laboral y baja de impuestos. En seguridad sintoniza con Nayib Bukele. Alza la bandera de la mano dura con su promesa de suspender todo diálogo con grupos armados, reactivar la fumigación aérea y construir cárceles de máxima seguridad al estilo salvadoreño.  Cual antítesis, el senador Cepeda, defensor de víctimas de los crímenes cometidos por militares y paramilitares, encarna la prolongación del gobierno de Petro.

La campaña de De la Espriella ha volado en las semanas previas a las elecciones gracias a pactos con los clanes más poderosos del país y con iglesias cristianas que han hecho mucho más que orar por su triunfo. “Los nunca contra los de siempre”, el eslogan del movimiento Defensores de la Patria, amalgama una retórica de estética libertaria, manu militari y personalismo mediático que interpela a una sociedad polarizada y desafía los cánones tradicionales de la comunicación pública.

Todo vale para salvar a la llamada “Patria Milagro”, como si no hubiera sido un milagro, precisamente, su barquinazo electoral a contramano de las encuestas

La mano dura y la barba son las de Bukele, tan parecidos que parecen hermanos cuando ambos posan con el clásico saludo militar. La motosierra con la que piensa achicar el Estado colombiano lleva el sello de Milei. Del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, otro miembro del club, copió el chaleco antibalas, fundamental para ganar el primer debate que lo condujo al Palacio de Carondelet. Todo vale para salvar a la llamada “Patria Milagro”, como si no hubiera sido un milagro, precisamente, su barquinazo electoral a contramano de las encuestas y de las apuestas.

En el camino quedó Paloma Valencia, la candidata de Uribe. Obtuvo dos millones de votos menos que en las primarias. Vuelco hacia el “uribismo del siglo XXI”, lema acuñado por De la Espriella. En este contexto, ¿tiene Cepeda la capacidad de moderar su discurso de izquierda para atraer al electorado de centro o el miedo al continuismo del proyecto de Petro terminará empujando a ese sector hacia el shock libertario? Como en otros países, las agujas apuntan a la derecha, sea iliberal o tradicional, debido al descontento popular con la política en general y con los políticos en particular.

Unos dicen que Cepeda encarna la continuidad de Petro, una «tiranía absolutista». Los otros creen que De la Espriella representa el «fascismo criollo». No prima la adhesión al mejor, sino al menos malo en un campo minado por crecientes preocupaciones por la inseguridad, la economía y otros asuntos. Y no podía faltar la intromisión de Trump, símil de las elecciones de Argentina y de Honduras. ¿El pretexto? Ahuyentar a China de una región que, a tono con la nueva Doctrina Monroe o Donroe, ve al igual que en 1823 como una “esfera de influencia” de Estados Unidos. De Mar-a-Lago, en realidad.

Jorge Elías



Acerca de Jorge Elias 1915 Articles
Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.

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