La doble fractura de Venezuela

El trágico doblete sísmico expone la vulnerabilidad de una nación devastada mucho antes de que la tierra temblara




Esfuerzo titánico, sin los medios adecuados, para rescatar sobrevivientes
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El doblete sísmico que sacudió a Caracas y otras regiones de Venezuela expone la fractura de un andamiaje estatal en ruinas. Los escombros reflejan un profundo resquebrajamiento institucional. La tragedia ocurre en un escenario de extrema anomalía política. A menos de seis meses de la captura de Nicolás Maduro y su despacho exprés a Estados Unidos, el reemplazo por la dictadura interina de Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello y compañía dejó a la nación caribeña en una transición tan incierta como vulnerable. Un pacto de no agresión que contentó a Donald Trump y desnortó el reclamo ciudadano de restitución de las libertades.

Todo se quebró en un país quebrado. Se trata, en medio de la precariedad de medios y de reacción, de la ampliación de una catástrofe humanitaria latente desde hace varios años. Ahora, con un doloroso saldo de fallecidos, heridos y desaparecidos por obra y desgracia de la escasez, la inflación y la desarticulación social. Tras un cuarto de siglo de chavismo, la repuesta al desastre quedó en manos del general Juan Ernesto Sulbarán, comandante de la Guardia Nacional. No podía ser de otra manera en un país cuya arquitectura gubernamental pertenece a un militar que llenó de colegas los ministerios y los principales cargos públicos.

Cuesta abajo, el régimen intenta sobrevivir ahora sin desmontar el sistema bajo la tutela del mismo imperialismo que tantas veces vilipendió

La pésima gestión de Hugo Chávez, agravada por su delfín Maduro en desmedro de otro militar, Cabello, no solo fomentó la teoría de una revancha con sesgo de traición cuando intervino Estados Unidos, sino también el reparto de cuotas de poder mientras se acentuaba la represión por medio de los colectivos chavistas con muertos y presos políticos, así como por medio de los fraudes en las presidenciales de 2018 y 2024. Cuesta abajo, el régimen intenta sobrevivir ahora sin desmontar el sistema bajo la tutela del mismo imperialismo que tantas veces vilipendió por aplicarle sanciones e intentar apuntalar a una oposición política fragmentada.

La devastación en las calles de CaracasAraguaCaraboboFalcón y La Guaira, donde miles de viviendas sociales se desplomaron como castillos de naipes, da una pauta de la fragilidad, más allá de que nada pueda contra la furia de las placas tectónicas. Venezuela estaba destruida antes de que la tierra temblara. El colapso de la industria cementera, nacionalizada en tiempos de la bonanza bolivariana, impidió durante décadas las reparaciones básicas y el mantenimiento de los edificios.

La ciudadanía padece ahora las restricciones a radios y sitios de noticias, esenciales mientras escasea la información oficial. Un golpe demoledor para un país sumido en la emergencia que, en otros tiempos, solo aceptaba favores de gobiernos afines. La apertura a la ayuda internacional supone la única vía para atenuar el drama de familias enteras abocadas al esfuerzo titánico de remover con sus manos, martillos y herramientas caseras las pesadas piezas de concreto de los edificios derrumbados con el fin de rescatar a los sobrevivientes. Una tragedia sobre otra.

Jorge Elías



Acerca de Jorge Elias 1922 Articles
Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.

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