Actualidad

Lo peor de cada casa

El legislador demócrata Tip O’Neill, presidente de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, acuñó una frase que terminó siendo el título de un libro de su autoría y una regla de la política norteamericana: All Politics Is Local (Toda política es local). Tan local es la política que define no sólo el interés nacional, sino también la proyección internacional. En Argentina, donde efectivamente toda política es local, las decisiones y los pronunciamientos del presidente Alberto Fernández parecen estar dirigidos al núcleo duro de su coalición de gobierno en desmedro, en ocasiones, de países clave para resolver problemas crónicos, como la deuda externa. La bandera de los derechos humanos, cual moneda de cambio, flamea según la dirección del viento. La abstención en la Organización de los Estados Americanos (OEA) frente a la resolución de condena del régimen autocrático de Daniel Ortega, en Nicaragua, echa luz sobre la dimensión de la política local. Pudo tratarse de una maniobra política con el guiño del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para incomodar al secretario general de (leer más)

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Dar para recibir

Dar no es solamente dar, sino también hacer mérito para recibir. En el caso de Argentina, con su errática y, a veces, exasperante política exterior, una alternativa sería esa: dar para recibir, señala el embajador Fernando Petrella, exsecretario de Relaciones Exteriores y exrepresentante ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), entre otros cargos diplomáticos. Argentina podría atender campos de refugiados en Medio Oriente, por ejemplo, de modo de mostrar su buena voluntad, pero, apunta Petrella, “hay una posición muy definida del gobierno argentino actual para darle un mensaje al frente interno, diciéndole que estos son nuestros valores, y un mensaje al mundo que no refleja los valores del liberalismo occidental, de donde ha venido nuestra fisonomía cultural”. La clave radica en que el gobierno argentino no tiene una sola palabra, sino dos: una responde al núcleo duro de la coalición y la otra pretende mostrarse moderada Se trata de un país que espera ayuda de Estados Unidos y Europa, entre otros, para negociar su deuda externa, pero se desentiende de una causa de la (leer más)

Política

Manual del mal perdedor

La demora en el reconocimiento del resultado electoral en el Perú, más allá de lo ajustado que sea, deslegitima el proceso en sí, con más de mil denuncias cruzadas de irregularidades presentadas en su mayoría por Fuerza Popular, el partido de Keiko Fujimori, y en menor medida por Perú Libre, el de Pedro Castillo, virtual ganador del balotaje. En el manual del mal perdedor figura una palabra clave: fraude. Esa acusación aplica si el eventual infortunado araña el empate o si la derrota implica vérselas con cargos de corrupción como Fujimori. Peor aún si alienta disturbios como Donald Trump. Los del Congreso de Estados Unidos dejaron el 6 de enero cinco muertos, un suicidio posterior y varios destrozos. Hubo un impeachment (juicio político) al filo del final de su mandato, el segundo en su caso, del cual resultó absuelto. Un trámite, en realidad. El Perú arrastra una racha negativa de cuatro presidentes en un quinquenio, con un suicidio en ese período, el del expresidente Alan García, cercado por el virus que contagió a buena parte (leer más)

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Formosa, sucursal de Venezuela

Vicente Antonio Palacio era médico. Tenía 63 años. Padecía diabetes. En agosto de 2020, un retén policial detuvo su vehículo mientras iba por un descampado de la ciudad de Formosa a Mojón de Fierro para ver a un paciente. Conducía su mujer. Palacio cebaba mate con la mascarilla sobre la falda. Estaba cometiendo un delito, según el agente que lo hizo desviar hacia un costado del camino, en una provincia que se rige por sus propias leyes como si no fuera parte de Argentina. Aquel incidente resultó ser el comienzo de una serie de atropellos que derivaron en el encarcelamiento del doctor Palacio a pesar de su edad y de su enfermedad, primero, y en la prisión domiciliaria, después. En esa condición, desde su casa, nos dijo el 8 de mayo que vivir en la provincia de Formosa, gobernada desde 1995 por Gildo Insfrán, era un suplicio. Confesó que tenía miedo. Murió 18 días después a causa del coronavirus. Dos pronunciamientos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y varios reclamos de organismos (leer más)

Otras voces

¿Libertad individual o compromiso colectivo?

No me acuerdo dónde leí que sin las vacunas y sin la red subterránea de alcantarillado que permite la evacuación de las aguas residuales en las grandes urbes, la humanidad ya habría desaparecido de la faz de la tierra. Dejando a un lado el asunto de las cloacas, insistamos un poco en la importancia las vacunas. Las vacunas son uno de los descubrimientos más importantes dentro de la medicina en todas las edades de la vida, con una gran repercusión en Pediatría y en Salud Pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se estima que las vacunas están evitando la muerte de unos 2,5 millones de niños cada año. Pero este éxito ha hecho que las personas más jóvenes se olviden de estas enfermedades aparentemente erradicadas. No tienen en cuenta que las enfermedades nunca se olvidan de nosotros y que reemergerán, como ya ha sucedido, a la mínima oportunidad. Sin ir más lejos, la Agencia de Salud Pública Catalana confirmó 101 casos de sarampión entre enero y julio de 2019. Una cifra nada (leer más)

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Rumor y consecuencia

En un cuento titulado Algo muy grave va a suceder en este pueblo, Gabriel García Márquez dice que una señora mayor les confiesa durante el desayuno a sus hijos, un varón de 17 años y una niña de 14, que ha amanecido con un presentimiento. Cosas de vieja, le dicen entre risas. La toman por loca. Poco a poco, el rumor crece y se convierte en realidad. En tiempos de fake news, posverdad e infodemia, “toda comunicación es un rumor”, concluye el abogado y periodista Horacio Minotti en su libro La verdad sobrevalorada: manual de control y manejo de rumores, publicado por La Crujía. Un rumor facilitado por el fanatismo en sociedades polarizadas. Tan polarizadas como la de García Márquez, la colombiana, envuelta en protestas masivas desde el 28 de abril por una reforma tributaria, propuesta y desechada por el presidente Iván Duque, como explica el periodista colombiano Juan Santa Cruz desde Bogotá. O como la argentina, donde se ha politizado hasta la campaña de vacunación contra el coronavirus como si fuera la campaña electoral (leer más)