El control de la narrativa cubana

Los cubanos accedieron tarde a internet, servicio caro y controlado por el régimen, como explica Hilda Landrove en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV




La explosión social del 11 de julio de 2021 tomó desprevenido al régimen de Miguel Díaz-Canel. Por primera vez en seis décadas, la ciudadanía se apropió por unas horas de la agenda informativa de Cuba gracias a las redes sociales.

En especial, de Facebook, Twitter y Telegram, como describe el informe 11 de Julio en Cuba, Estrategias del poder totalitario para el control de la narrativa. Acciones desplegadas para el control y la imposición del relato oficialista en el espacio virtual, de Hilda Landrove y Yanet Rosabal.

“En Cuba presentan a los opositores como criminales”, dice Landrove, cubana, desde la ciudad de México, en Cuarto de Hora, el programa de CADAL TV, conducido por Jorge Elías.

Las redes sociales son el campo de batalla, como ocurre en otros confines dominados por regímenes autocráticos.

Cuba se abrió tardíamente a internet, en diciembre de 2018, y es muy caro”, agrega.

Landrove, maestra en Estudios Mesoamericanos por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en vías de concluir el doctorado, forma parte del proyecto Laboratorios de Historia Indígena de esa casa de estudios y es investigadora adjunta de Gobierno y Análisis Político (GAPAC). Escribe para las revistas digitales cubanas Rialta y El Estornudo, y dirige el podcast Caminero.

“Estamos hablando de un país en el que todos los medios de comunicación son controlados por el Estado”, describe Landrove

Las concentraciones en más de 50 localidades mostraron al mundo el profundo malestar de la población cubana a raíz de los apagones; la crisis económica y sanitaria, y la falta de libertad.

El aparato represivo intentó diluir las protestas.

“Estamos hablando de un país en el que todos los medios de comunicación son controlados por el Estado”, describe Landrove.

Después del 11J en Twitter se mantuvo el uso de etiquetas para denunciar actos represivos, difundir mensajes de activistas y confrontar a funcionarios del régimen o a sus simpatizantes.

Semanas antes en el espacio virtual cubano se libraba lo que algunos usuarios denominaron la guerra de hashtags: un escenario de confrontación entre el régimen y sus críticos por medio de etiquetas en las redes sociales.

Dirección: Gabriel Salvia

Producción: Lisette Kugler



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