Política

Caos en Nigeria

El lema era End SARS. O acabar con el SARS, siglas del Escuadrón Especial Antirrobo de la Policía de Nigeria. Una suerte de banda parapolicial acusada de arrestos arbitrarios, torturas, asesinatos extrajudiciales y extorsiones. En las protestas, encabezadas por la generación iPhone (jóvenes de clase media nacidos en la también joven democracia), murieron 70 personas en un contexto acuciante. El de un país, el más poblado de África, con 202 millones de habitantes, 82 millones de pobres y 14 millones de niños sin escolarizar, que vive a la sombra de otra banda, la terrorista Boko Haram, filial del Daesh o ISIS. La caída del precio del petróleo, acentuada por la pandemia, llevó al gobierno a dejar de subsidiar el combustible, que aumentó un 15 por ciento. Las tarifas de electricidad se triplicaron y, cual broche, el SARS descargó su ira contra la sociedad civil. La réplica: movilizaciones masivas, saqueos, destrozos y ataques. Entre otros, contra medios de comunicación afines al presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, como el periódico The Nation y el canal de noticias (leer más)

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Toques de queda en Italia

Varias regiones de Italia establecieron toques de queda entre las 23 o la medianoche y el amanecer, de modo de frenar la pandemia. Eso sucede en Roma, Nápoles y Milán, capitales de Lacio, Campania y Lombardía, respectivamente, así como en Calabria y Piamonte. Lejos de estar cerca del final de la odisea, la segunda ola, como la llaman a pesar de que nunca terminó la primera, ha llevado a otros países de Europa a imponer medidas similares que restringen, entre otras actividades, los vuelos regulares, como cuenta Laura Grassi, azafata de Alitalia. “Un estornudo puede despertar alarma entre los pasajeros”, dice desde Roma. En Argentina, con una cuarentena aún más extendida y restringida, la economía no da respiro. El dólar no tiene techo y la crisis no tiene piso frente a la ausencia de un plan económico. “¿Cuánto vale un dólar?”, se pregunta Víctor Beker, director del Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano. “Pese a la exitosa conclusión de la restructuración de la deuda y la existencia de (leer más)

Política

Voto, luego debato

Dio en el clavo el consultor político norteamericano Alex Conant cuando preguntó: “¿Cómo te preparas para enfrentar a alguien que no se prepara?”. Era el dilema del candidato presidencial demócrata, Joe Biden, ante Donald Trump. En los debates de Estados Unidos previos a las elecciones del 3 de noviembre, Biden retó a un rival que, después de varias temporadas en el programa televisivo The Apprentice y tres años y monedas en la Casa Blanca, no necesitaba entrenarse para torearlo frente a las cámaras en plan de sacarlo de sus casillas. Sobre todo, en el primero de los dos debates. Un bochorno. El segundo, que iba a ser el tercero de no haberse suspendido por el positivo de Trump en COVID-19, resultó ser más prolijo con los recaudos del caso, pero tuvo un componente extra. La normalidad dentro de la nueva anormalidad. Doce días antes de la fecha clave, más de 48 millones de personas habían votado en forma presencial y por correo, según The United States Elections Project. Una movilización elocuente de la ciudadanía que (leer más)

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Vuelta de tuerca en Bolivia

Vuelta de tuerca en Bolivia. El vicepresidente electo, David Choquehuanca, presagiaba el fin del capitalismo y de la Coca-Cola cuando era canciller de Evo Morales. Le había puesto fecha: el 21 de diciembre de 2012, último día del decimotercer baktún (ciclo de 144.000 días en la cuenta larga del calendario maya). No era broma. Tampoco iba a ser broma otro fin, el del ciclo del primer presidente indígena de la historia boliviana, a raíz del desaguisado desatado tras las elecciones del 20 de octubre de 2019. Ni iba a ser broma que el eterno ministro de Economía de Morales, Luis Arce, fuera el artífice del retorno del Movimiento al Socialismo (MAS) al Palacio Quemado. Entre tantas vueltas, o idas y vueltas, los bolivianos temían una catástrofe en el octubre siguiente, el de la crisis sanitaria global, antes de las elecciones del 18, “cuando todavía compartíamos las largas filas en busca de gasolina y atiborrábamos nuestros refrigeradores temiendo el fin del mundo (tal cual ya lo habíamos vivido un par de veces este año)”, apuntaba la (leer más)

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La nueva anormalidad

Dos semanas después del brote de coronavirus en la Casa Blanca, con Donald Trump recuperado en tiempo récord, la campaña electoral en Estados Unidos trocó de nueva normalidad en nueva anormalidad. La candidata a vicepresidenta demócrata, Kamala Harris, debió suspender los actos que tenía previstos por la infección de un miembro de la compañía que opera el avión que transporta al candidato presidencial, Joe Biden. Otro capítulo de la anormalidad que signan las elecciones del 3 de noviembre, con la suspensión del segundo debate entre los candidatos a presidente. A ellos se suma el engorroso sistema de votos por correos y presenciales, describe Raquel Pozzi, analista de política internacional y profesora de historia. ¿Faltan dólares o sobran pesos en Argentina?, otro signo de la nueva anormalidad La nueva anormalidad siembra dudas en todo el planeta. A poco del comienzo de la temporada de verano en el hemisferio sur, el presidente de la Cámara Argentina de Turismo, Aldo Elías, espera reglas claras que permitan prever las vacaciones. Se trata de eliminar las fronteras interiores, que impiden (leer más)

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Documento irracional de identidad

“Identidad es una palabra peligrosa”, dispara el historiador británico Tony Judt en el ensayo revisionista y premonitorio Edge People. Tan peligrosa es la palabra identidad que, una década después de la muerte de Judt, siembra de nuevo la semilla de aquello que cosechó las peores catástrofes del siglo XX: el nacionalismo. La división no terminó al final de la Segunda Guerra Mundial. Continuó durante la Guerra Fría. Cayó el Muro de Berlín, en 1989, y dos mundos parecieron integrarse. Era una ilusión óptica. La identidad, esa palabra peligrosa, volvió a enarbolarse. Esta vez, dentro de los países, más allá de las rivalidades internacionales. Le ocurría a Judt: “Crecí en Inglaterra y el inglés es el idioma en el que pienso y escribo. Londres, mi lugar de nacimiento, sigue siendo familiar para mí por los muchos cambios que ha visto a lo largo de las décadas. Conozco bien el país; comparto algunos de sus prejuicios y predilecciones. Pero cuando pienso o hablo inglés instintivamente uso la tercera persona: no me identifico con ellos”. ¿Acaso se identifica (leer más)

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Sábanas cortas, dilemas largos

Problemas de largo plazo que se resuelven con medidas de emergencia. Sábanas cortas o “parches”, como los define Gabriel de Raedemaeker, vicepresidente primero de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). Su campo, en Oliva, Córdoba, resultó afectado por los incendios que afectan a 14 provincias argentinas. Otro drama en medio de la crisis sanitaria y de la incertidumbre económica. El sector agropecuario está disconforme con la baja temporal de las retenciones al grano de soja y el nuevo esquema diferencial para su industrialización. Se trata, dice De Raedemaeker, de “una decidida transferencia del sector productivo al industrial y a los agroexportadores”. Así como la economía siembra dudas, la inseguridad cosecha réplicas La sábana corta, en coincidencia con el primer tanteo exploratorio de una misión técnica en Argentina del FMI en el gobierno de Alberto Fernández, se ve reflejada en un presupuesto que no representa en sí mismo un plan económico, sino apenas una estimación de lo que podría ocurrir en 2021, explica el economista Federico Furiase, director de la consultora EcoGo. Así como la economía siembra dudas, (leer más)

Política

De aquí a la eternidad

Jeanne Louise Calment nació el 21 de febrero de 1875 y falleció el 4 de agosto de 1997 en Arlés, Francia. Vivió 122 años y 164 días. Una eternidad. Pudo ser la persona más longeva de la historia, estima Paul Palmqvist Barrena, catedrático de Paleontología de la Universidad de Málaga. “Una cosa es cuántos años vayamos a vivir y otra bien distinta cuántos habrá valido la pena vivirlos”, plantea en el artículo ¿Estamos en camino de alcanzar la inmortalidad? Como cantaba Georges Brassens, “el tiempo no tiene nada que ver con este asunto”. No tiene nada que ver, pero influye. Cuando Donald Trump dio positivo en COVID-19, la primera alarma provino de su edad, 74 años, más allá del sobrepeso y del colesterol. Está en edad de riesgo, como su rival demócrata, Joe Biden, de 77 años, o el precandidato del mismo partido Bernie Sanders, de 79. Lejos de cualquiera de ellos queda la posibilidad de ser inmunes al coronavirus o de superarlo en tres días, como se jacta Trump, a cara descubierta al estilo (leer más)

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El fantasma del fraude

El primer debate entre Donald Trump y su adversario demócrata, Joe Biden, dejó mucha tela para cortar. No sólo por la desprolijidad, sino también por la posibilidad de fraude planteada por el presidente de Estados Unidos. Nada menos. Un bochorno a los ojos de David Brooks, corresponsal del diario mexicano La Jornada radicado en Nueva York. Luego, Trump iba a ser internado en el Centro Médico Militar Walter Reed por haber dado positivo por coronavirus, al igual que su mujer, Melania. Escribió Brooks: “Esta es la amenaza de salud más grave para un presidente estadunidense en décadas. Con ello, este año de múltiples crisis –desde la pandemia, la crisis económica, el estallido de un movimiento de protesta social contra el racismo sistémico, incendios e inundaciones ligados al cambio climático y un presidente que ha rehusado garantizar que reconocerá los resultados electorales ni una transición pacífica del poder– se ha vuelto aún más caótico”. Caótico como el debate en sí, reflejo de una polarización que no sólo campea en Estados Unidos. En Argentina, según Orlando D’Adamo, (leer más)

Política

¿Qué cambia en Estados Unidos?

¿Qué cambia en la campaña de Estados Unidos con el positivo por coronavirus de Donald Trump y de su mujer, Melania? Todo. O casi todo. La sorpresa de octubre, como llaman en la jerga política a un hecho capaz de torcer las posibilidades de un candidato y de acrecentar las del otro en el mes previo a las presidenciales, pone patas arriba la táctica de Trump. Desde febrero quiso restarle importancia al COVID-19 a pesar de gobernar el país más golpeado del planeta, con 208.000 muertes y 7,3 millones contagios. Si el final de la pandemia está cerca, como anunció después del debate con su rival demócrata, Joe Biden, el comienzo de una nueva etapa está aún más cerca. Esta nueva etapa mina el intento de Trump de alejar el foco de la gestión de la crisis sanitaria y su impacto en la economía, más allá de su tardía condena de los supremacistas blancos, después de haberlos defendido durante el bochornoso debate con Biden, y de su sospecha de fraude si no resulta reelegido. La (leer más)

Política

Una guerra fuera de foco

Si toda guerra representa un fracaso de la diplomacia, como dejó dicho el parlamentario británico Tony Benn sobre las del Canal de Suez, Malvinas, Libia e Irak, la de Nagorno Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán refuerza su teoría. Era una guerra acallada hasta que espabiló de buenas a primeras, en julio de 2020, los fantasmas de los 25.000 muertos y de los casi 700.000 desplazados entre 1991 y 1994. En 1988, poco antes de la desintegración de la Unión Soviética, a la cual pertenecían ambas naciones, Azerbaiyán reclamó como propio el territorio, llamado a sí mismo República de Artsaj, cuya población vive al cobijo de Armenia. Fue el comienzo. La guerra entre un país de mayoría cristiana (Armenia) y otro de mayoría musulmana (Azerbaiyán) ahonda aún más las diferencias Ambos bandos, separados por la llamada Línea de Control, se acusan mutuamente de haber efectuado ahora el primer disparo. La culpa, como en toda guerra, es del otro. El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, y el presidente azerbaiyano, Ilham Alíev, alertan a los suyos sobre la (leer más)

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¿Qué salió mal en Madrid?

España encabeza la segunda ola del coronavirus en Europa, más allá de que nunca haya terminado la primera. Muchos critican la gestión del gobierno de Pedro Sánchez (PSOE), así como la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), renuente al confinamiento de la población hasta que decidió restringir la movilidad en 37 barrios, luego en ocho más, y, como cuenta desde el barrio madrileño de Chamberí la periodista Silvina Ajmat, pedir apoyo militar y policial para ayudar con las medidas sanitarias. Socialistas y conservadores enfrentados mientras el ministro de Sanidad de España, Salvador Illa, emplaza a Díaz Ayuso para aprobar el confinamiento de toda la ciudad. Las porosas fronteras de la Madrid llevaron a las comunidades vecinas a hablar de una “bomba vírica” ¿Qué salió mal? En principio, Díaz Ayuso fue dando pasos por detrás de la mayoría de las autonomías cuando la pandemia, merced a las vacaciones de verano, parecía haber cedido después del estado de alarma. Díaz Ayuso puso sobre la balanza el impacto económico que hubiera tenido (leer más)

Política

¿Naciones Unidas?

En secreto, como si estuviera en falta, el presidente de Bielorrusia, Aleksandr Lukashenko, asumió su sexto mandato. Juró «servir al pueblo de la República de Bielorrusia, respetar y proteger los derechos y libertades de las personas y los ciudadanos». Una ironía, casi, después de 26 años en el cargo y de la brutal represión de las protestas tras las elecciones del 9 de agosto. Quizá como el primer golpe de Estado durante la pandemia. El de Mali, apoyado por la población tras dos meses de concentraciones multitudinarias contra el régimen de Ibrahim Bouabakar Keita, alias IBK. ¿Naciones Unidas? Naciones Unidas expresó su “gran preocupación por las denuncias de tortura y otros tratos crueles e inhumanos a las personas detenidas” en Bielorrusia, cuyo gobierno no ha sido reconocido por la Unión Europea, y abogar por la paz en Mali, África. ¿Qué más podía hacer frente al atropello del régimen de Lukashenko después de renovar su mandato en elecciones no supervisadas por ningún organismo internacional bajo el padrinazgo de Rusia, miembro permanente del Consejo de Seguridad con (leer más)

Sociedad

Lejos de estar cerca

Devi Sridhar, directora de sanidad pública global en la Universidad de Edimburgo, no anda con rodeos: “El mundo ha cambiado radicalmente en los últimos nueve meses. Desde los primeros informes de un pequeño brote de neumonía en la ciudad china de Wuhan, la versión normal de la realidad ya no existe en ningún lugar, por mucho que políticos y pseudocientíficos estafadores traten de convencerles de lo contrario. Si están preguntándose cómo lidiar con esto, sepan que la única certeza para el próximo año es que vienen tiempos de incertidumbre”. Tanta incertidumbre como la provocada por una lotería recurrente. La de la nueva normalidad. ¿Qué es la nueva normalidad? Un analgésico contra la imposibilidad de prever el futuro mientras transitamos un presente aleatorio. La mayoría de los gobiernos procura controlar la pandemia con el menor daño social y económico posible. Sin más resultados que brotes y rebrotes, incluso en países que parecían haberla superado. La solución no depende del Estado, sino de la responsabilidad individual y colectiva de los ciudadanos, dejó dicho el presidente de Uruguay, Luis (leer más)

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Más contagioso, menos letal

Una buena noticia, dentro de lo que cabe: el impredecible coronavirus no deja de tener una enorme capacidad destructiva y tampoco de ser cada vez más contagioso, pero, a medida que pasa el tiempo, pierde su principal poder. El poder letal. En palabras de médico epidemiólogo e infectólogo Hugo Pizzi, profesor de las universidades de Córdoba y de La Rioja, en octubre habrá cedido su impacto en Argentina mientras parece ser inminente el descubrimiento de la madre de todas las esperanzas: la vacuna. El divorcio con la clase política hace que los ciudadanos se sientan culpables, pero no saben de qué La actitud irreverente de aquellos que niegan la pandemia y que, en forma deliberada, queman barbijos como si fueran bozales atenta contra una de las pocas defensas de las cuales dispone la humanidad para contrarrestar la peste: la responsabilidad individual y colectiva de ir con medio rostro cubierto, además de lavarse las manos, toser en el pliegue del codo y mantener la distancia social, entre otras recomendaciones. “Los barbijos, así como los otros cuidados, (leer más)