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La frontera entre Estados Unidos y México ha pasado a ser el laboratorio de un experimento de control migratorio inédito, opaco y alarmante. El reciente y demoledor informe Nos abandonan aquí a morir: Deportaciones desde Estados Unidos a México de cubanos y otros nacionales de terceros países, de Human Rights Watch, expone una de las caras más oscuras de la política migratoria del segundo mandato de Donald Trump.
«Los cubanos han vivido durante muchos años en Estados Unidos con una situación migratoria en algún sentido de privilegio, debido a cuestiones geopolíticas y a la represión de los derechos humanos en Cuba«, explica Juan Pappier, subdirector de la División Américas de Human Rights Watch, en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV.
Eso ya no ocurre. Cuando un Estado decide deportar a un ciudadano extranjero, la norma internacional indica que debe ser devuelto a su país de origen. Hoy esa lógica está rota. Bajo un andamiaje de acuerdos secretos y no publicados, Estados Unidos está expulsando a miles de personas de diversas nacionalidades en forma directa a México.
Más de una cuarta parte de los deportados carece de antecedentes penales
El informe echa por tierra la retórica oficial norteamericana, que justifica estas medidas bajo el argumento de la seguridad nacional o la expulsión de criminales peligrosos. Los datos son contundentes: más de una cuarta parte de los deportados carece de antecedentes penales, y quienes los tienen corresponden en su mayoría a faltas menores o condenas extinguidas hace décadas.
“En la práctica estas personas son apátridas, porque no tienen documentos ni un Estado que las proteja y no pueden volver a Estados Unidos ni ir a Cuba”, agrega Pappier. Quedan en un limbo legal.
Mientras Trump asfixia a los organismos de protección internacional en la región, el gobierno de Claudia Sheinbaum se debate entre la negativa pública a ser un tercer país seguro. El pacto informal, admitido bajo juramento por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, convierte a México en el gendarme y el depósito de los expulsados.
Conducción: Jorge Elías
Dirección: Gabriel Salvia
Producción: Dorothea Krueger
Edición: Ayrton Monsalve

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