Yo o el abismo
¿Por qué ciertos presidentes, como Zelaya, tienen tanta necesidad de ser reelegidos? De imprescindibles están llenos algunos cementerios. De imprescindibles, también, están hartos algunos pueblos. ¿Qué presidente no se siente en algún momento, o desde el primer día, superior al resto de los mortales? El exceso de confianza obra en su contra. Lo hace vivir ensimismado. Desde César, dictador perpetuo por decisión propia, la megalomanía afecta al que, como Tales de Mileto, cae en un pozo por mirar las estrellas. Lo rescata «una sirvienta tracia, jocosa y bonita», según Platón; le explica que, por no bajar la cabeza, perdió la noción de lo que estaba «ante su nariz y sus pies». Perdió la noción de la realidad. Los griegos llamaban hybris a la desmesura, al exceso de confianza en uno mismo. El héroe que la sufría comenzaba a comportarse como un dios. Tenía la sensación de poseer dones especiales hasta que, temeroso de engaños y complots, tropezaba con sus errores y caía en un pozo. Les sucede a menudo en América latina a los presidentes (leer más)
