Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.
Con su cuarta prueba nuclear y la primera en la que supuestamente utilizó con éxito una bomba de hidrógeno, el régimen de Corea del Norte ha puesto al mundo patas arriba. Se trata de una bomba mucho más potente que las atómicas que se lanzaron contra Hiroshima y Nagasaki en 1945. El ensayo, en coincidencia con el cumpleaños de líder supremo del país más cerrado del mundo, Kim Jong-un, recibió el repudio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la Unión Europea (UE) y la mayoría de los gobiernos del mundo. En América latina y el Caribe, la Secretaría de la Red de Líderes (LALN, por sus siglas en inglés) también lo ha condenado, “cualquiera haya sido el tipo de tecnología utilizada”, por tratarse de una “provocación a la comunidad internacional y una clara violación a la paz y seguridad global y a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU”. Dice LALN que este ensayo “pone de manifiesto la importancia crucial de la pronta entrada en vigor del Tratado de Prohibición Completa (leer más)
La Argentina incurre inevitablemente en la paradoja del país que tiene todo para prosperar y, sin embargo, no prospera ¿Qué nos sucede, vida, que, últimamente, los kosovares, sobrevivientes de la limpieza étnica de Slobodan Milosevic y de las bombas de la alianza atlántica (OTAN), son los más optimistas del mundo y nosotros, los argentinos, sobrevivientes, a lo sumo, de una transición presidencial después de una década de Carlos Menem en el poder, vamos cabizbajos entre los más pesimistas? Gallup, autora del estudio comparativo en 68 países, arriesga una respuesta: a fines de 1999, la gente tenía expectativas de cambio por el comienzo inminente de la gestión de Fernando de la Rúa. Expectativas económicas, sobre todo. Era algo así como la escoba nueva que prometía barrer bien. En especial, la corrupción. Quizá como ocurre ahora con los mexicanos, con Vicente Fox como nuevo presidente, después de siete décadas de rutina en el gobierno del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Son los más optimistas de América latina a pesar de la desigualdad entre ricos y pobres. Acaso tapada (leer más)
Cuenta Sebastian Grundberger, autor del libro La galaxia rosa. Cómo el Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla y sus aliados internacionales socavan la democracia en América Latina, que la “constelación de gobiernos izquierdistas es tierra fértil para potencias extranjeras autoritarias como Rusia, China e Irán”. Habla de los presidentes de ese signo que, desde la victoria de Hugo Chávez a finales de los noventa, crearon una suerte multinacional política en defensa de sí mismos Grundberger, representante en Uruguay y director del Programa Regional Partidos Políticos y Democracia en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer, explica en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, que el periodista Larry Rother acuñó en un artículo de The New York Times el término marea rosa cuando Tabaré Vázquez ganó las elecciones de 2004 en Uruguay. Era una izquierda moderada que estrenaba poder en ese país en contraposición con los “regímenes rojos marxistas revolucionarios” de otras latitudes. Varios gobiernos, explica Grundberger, se deterioraron rápidamente hasta degradarse en autoritarismos, como el de Chávez en Venezuela y el (leer más)
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