Brotados
México se llevó una sorpresa al poner a prueba la hermandad latinoamericana De momento, la gripe porcina pudo más que el dengue en la Argentina: convirtió en un quirófano de utilería al aeropuerto de Ezeiza. En él, algunos empleados estatales y vigilantes usan barbijos; los de líneas aéreas, a cara descubierta, no usan barbijos, sino guantes de látex. Es curioso: en la Secretaría de Salud de México, foco del brote porcino, tampoco usan barbijos. Los distribuyen para mitigar la angustia de la gente, pero saben que su eficacia es relativa. Casi nula. El virus sobrevive unos segundos en el aire. No flota como una nube tóxica. Si un infectado estornuda o tose sobre una superficie y, en las siguientes 24 o 48 horas, alguien la toca y lleva su mano a la boca, la nariz o los ojos, puede contagiarse. Si no, no. Investigadores de las universidades norteamericanas de Northwetern e Indiana y del Laboratorio de Virología de los Hospitales Universitarios Suizos concluyeron que el virus puede permanecer hasta 10 días en los billetes. Nadie (leer más)
