Me quiero poco, poquito, nada
¿Por qué los argentinos nos fiamos de nosotros mismos menos que nuestros vecinos? Es anécdota: “Yo les dije un día a los argentinos que tenían que quererse más, y a partir de ahí soy Dios en la Argentina”. La recuerda en broma José Mujica, alias Pepe, antes de asumir la presidencia de Uruguay. Termina siendo el consejo más serio de los últimos tiempos para un país que “no es de cuarta” ni “una república bananera” ni “un pueblo de tarados”, pero “tiene reacciones de histérico, de loco, de paranoico”. Cuesta entender a un país que “se despedaza” en el conflicto entre los Kirchner y el campo y, después, da ejemplo de civismo en los festejos por el Bicentenario y el Mundial. No está solo Mujica en su desconcierto. Observa Latinobarómetro: la mayoría de los argentinos cree que va en la dirección correcta, pero, al mismo tiempo, seis de cada 10 creen que el país y el mundo van en la dirección incorrecta. ¿Quién nos entiende? Por esta flagrante contradicción, “en la Argentina es posible concluir (leer más)
