Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.
Seis meses y unos días después del comienzo de la guerra en Ucrania, Rusia prevé reforzar sus tropas: Vladimir Putin firmó un decreto para aumentar un 10 por ciento el número de efectivos en 2023. Indicio de la duración indefinida de la operación militar especial, como la llama el Kremlin. Iba a ser relámpago y terminó siendo eterna. En la guerra, incorporada en el ideario colectivo como un tsunami fraticida después de la tormenta pandémica, coexisten la violencia en el frente de 2.400 kilómetros y la normalidad en los cafés de Kiev, como observan los corresponsales extranjeros. Lo usual en todo conflicto: la naturalización como si no hubiera un mañana. “Es una guerra que se libra en trincheras y duelos de artillería, pero definida en gran parte por los caprichos políticos de norteamericanos y europeos, cuya disposición a soportar la inflación y la escasez de energía podría determinar la siguiente etapa”, concluye The New York Times. En apenas medio año, Putin logró acallar a la disidencia interna. Su par ucraniano, Volodimir Zelenski, optó por reforzar (leer más)
¿Qué ocurriría si los países no tuvieran división política, sino temática como Internet? LaUnión Europea tiene tantos habitantes como los Estados Unidos, Japón y Alemania juntos: unos 500 millones. Es la cantidad de usuarios de Facebook. En esa red social, una de las más amistosas de Internet, bate el récord de seguidores la cantante Lady Gaga. Es la primera persona viva que, con 10 millones de fans, supera a Barack Obama. Delante de ellos están el difunto Michael Jackson, el juego Texas Hold’em Poker, la serie de televisión The Family Guy (Padre de Familia), el videojuego Mafia Wars y el sitio Facebook. ¿Es relevante que la reina del pop, heredera no deseada de Madonna, tenga mejor respuesta que un presidente tan atípico y atrayente como Obama? Es normal y hasta saludable que una artista sea más popular que un político. Tampoco es infalible ese político. Puede jactarse de haber alcanzado las históricas reformas de Wall Street y de la cobertura de salud, pero su mujer, Michelle, y uno de sus antecesores, Bill Clinton, tienen más (leer más)
¿Qué hay detrás de las expeditivas intervenciones occidentales en las crisis árabes? EL gobierno francés quiso ser el primero en repeler con su aviación el escarmiento de Muammar Khadafy contra su pueblo y en reconocer al Consejo Nacional Libio como su «único representante». ¿Temía Nicolas Sarkozy que el régimen más estrafalario del norte de África cumpliera con su amenaza de ventilar secretos comprometedores? En Siria, Bashar al Assad denunció que las revueltas en su país eran orquestadas por los Estados Unidos. The Washington Post reveló cables filtrados por WikiLeaks sobre la presunta financiación norteamericana de grupos opositores y de la cadena Barada TV, que emite desde Londres informaciones adversas a su gobierno. ¿Temía Barack Obama algo parecido? Lo temieran o no, ambos han saltado el cerco de la duda: respaldan los levantamientos en el mundo árabe no sólo con aliento, sino, también, con dinero, según acordaron en la cumbre del G-8, realizada en estos días en Deauville, Francia, con sus pares de Alemania, Canadá, Italia, Japón, el Reino Unido y Rusia. En su papel de (leer más)
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