Política

Vuelta de tuerca en Bolivia

Vuelta de tuerca en Bolivia. El vicepresidente electo, David Choquehuanca, presagiaba el fin del capitalismo y de la Coca-Cola cuando era canciller de Evo Morales. Le había puesto fecha: el 21 de diciembre de 2012, último día del decimotercer baktún (ciclo de 144.000 días en la cuenta larga del calendario maya). No era broma. Tampoco iba a ser broma otro fin, el del ciclo del primer presidente indígena de la historia boliviana, a raíz del desaguisado desatado tras las elecciones del 20 de octubre de 2019. Ni iba a ser broma que el eterno ministro de Economía de Morales, Luis Arce, fuera el artífice del retorno del Movimiento al Socialismo (MAS) al Palacio Quemado. Entre tantas vueltas, o idas y vueltas, los bolivianos temían una catástrofe en el octubre siguiente, el de la crisis sanitaria global, antes de las elecciones del 18, “cuando todavía compartíamos las largas filas en busca de gasolina y atiborrábamos nuestros refrigeradores temiendo el fin del mundo (tal cual ya lo habíamos vivido un par de veces este año)”, apuntaba la (leer más)

Sociedad

Cuando pase el temblor

Un fuerte temblor sacudió el 19 de enero la costa central de Chile. Estuvo a punto de convertirse en un tsunami. Otro, en Perú, el 26 de mayo, resultó ser tan intenso que se hizo sentir en Ecuador y Colombia. En los países andinos, maltratados por los incendios y la deforestación de la Amazonía en Brasil y Bolivia, no sólo ruge la tierra últimamente. También rugen las calles y tambalean los gobiernos y los congresos, asediados por un denominador común: la insatisfacción popular. Los terremotos deparan réplicas, pero ninguno es igual al otro. La convulsión, como los sismos, no perdona ni respeta límites. La sacudida acecha desde el 18 de octubre al presidente de Chile, Sebastián Piñera, así como al de Colombia, Iván Duque, desde la huelga nacional del 21 de noviembre. Uno, Piñera, vive en vilo por un temblor con alerta de tsunami. No logró atenuarlo con mejoras económicas ni con la promesa de modificar la letra constitucional. El otro, Duque, subestimó el reclamo contra la reforma tributaria, la laboral y la de pensiones, (leer más)

Videos

Mercosur, capítulo Unión Europea

En una economía global sacudida por la incertidumbre de las sucesivas guerras comerciales que lanza la administración Trump y, en particular, por la madre de todas las batallas, la disputa arancelaria entre Estados Unidos y China, el Mercosur y la Unión Europea lograron cerrar un largo e infructuoso ciclo de negociaciones de 20 años. Alcanzaron un ambicioso acuerdo de libre comercio que, por el volumen de consumidores, mercados, bienes y servicios que interconecta, tiene carácter histórico. “El acuerdo de la Unión Europea con el Mercosur es de otra dimensión”, dijo Andrés Reggiani, doctor en historia y profesor de la Universidad Di Tella Al acuerdo, con promotores y detractores en ambos hemisferios, aún le queda un extenso trecho por recorrer: debe ser refrendado por el Parlamento Europeo, los congresos de los cuatro países fundadores del Mercosur y los congresos de cada uno de los miembros de la Unión Europea, como establece el tratado de funcionamiento del bloque para los pactos con competencias compartidas. El tiempo estimado para concluir los trámites legislativos podría llegar a dos años. (leer más)

Economía

El dragón se viste de seda

En Davos, Suiza, el presidente de China, Xi Jinping, sorprendió al mundo. Pasó a ser la voz cantante de la globalización. El defensor menos pensado. Era, a comienzos de este año, una apuesta fuerte en medio de las turbulencias provocadas por la salida del Reino Unido de la Unión Europea (Brexit) y el discurso proteccionista de Donald Trump. Una cuña para afianzarse como polo de poder, en realidad. Libre y comercio no parecían encajar en el léxico del secretario general del Partido Comunista Chino, declarado hexin (núcleo) por los suyos. Un título honorífico por el cual alcanzó la estatura de líderes históricos, como Mao Zedong, Deng Xiaoping y Jiang Zemin. Cuatro meses después, en Xi’an, antigua capital de China, Xi relanzó el Cinturón y la Ruta de la Seda. Lo arroparon delegados de un centenar de países, incluyendo 28 jefes de Estado. Entre ellos, Mauricio Macri y Michelle Bachelet por América latina, así como Vladimir Putin y Mariano Rajoy. Otra apuesta fuerte. Esta vez, con la promesa de un plan de obras de infraestructura abierto (leer más)

Política

El final ilusiona más que el comienzo

La desaceleración de la economía se traduce en disgusto político en América, con una nueva clase media que demanda gobiernos modernos, transparentes y abiertos   Por Jorge Elías Contra toda regla, el final crea más expectativas que el comienzo. El final del gobierno conyugal de los Kirchner en Argentina. El final de la hegemonía fundada por Hugo Chávez y heredada por Nicolás Maduro en Venezuela. El final de la corrupción por entregas durante los gobiernos de Luiz Inacio Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil. El final de la presidencia de Otto Pérez Molina en Guatemala, también salpicada por la corrupción. El final de la rutina del Partido Colorado en las alcaldías de Asunción y de otras ciudades de Paraguay. El final de la dictadura de los hermanos Castro en Cuba. Y, en cierto modo, hasta el final de la era conservadora de Stephen Harper en Canadá. El final de una tendencia marcada por la permanencia en el poder en desmedro de la alternancia coincide, a su vez, con el final de un ciclo (leer más)