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Política

Motines a bordo

Resistencia al cambio siempre hubo. Resistencia y miedo. Que llevaron a Octavio Paz, por ejemplo, a escribir: «Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo». Del miedo al cambio. Sobre todo, en momentos en que no se ve, ni se vislumbra, la luz al final del túnel. Como ahora, tal vez. Destello de ello ha sido la derrota en las elecciones regionales italianas de Massimo D’Alema (en retirada después de haber sido el primer comunista converso que llegó al gobierno) frente al ultraderechista Silvio Berlusconi. Un outsider (forastero de la política), millonario y políticamente incorrecto como Ross Perot, que, a diferencia del norteamericano, supo obtener millones de votos gracias a la decepción de la gente con la partidocracia. Sinónimo de los aparatos que manejan los partidos tradicionales. En Italia, sin embargo, primó más el efecto arrastre de la onda conservadora que surca Europa (es decir, la resistencia al cambio) que una mala gestión de D’Alema. Onda conservadora, o revolución, que comenzó con la victoria en cadena (leer más)

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Política

Perdona nuestros pecados

Libre de toda especulación política, Juan Pablo II ha demostrado dos virtudes divinas: perdonó y pidió perdón. Perdonó de inmediato a Mehmet Ali Agca, el turco que intentó matarlo el 13 de mayo de 1981, y, a su vez, pidió perdón, hace una semana, por los errores, las omisiones y las injusticias que cometió la Iglesia en sus 2000 años de historia. Mucha responsabilidad para un solo hombre, cual cruz, por más que esté un paso más allá de los poderes terrenales. Un paso más acá, sin embargo, su actitud no deja de ser la respuesta a una demanda frecuente de gente de toda laya: la sinceridad, cual correlato de la honestidad. De los políticos, en especial.          Sinceridad que, con menor tenor y aún menor énfasis, salvó de la catástrofe a Bill Clinton después de los siete meses de 1998, los primeros, en los cuales negó sistemáticamente la relación (impropia, según él) que mantuvo con Monica Lewinsky mientras era becaria de la Casa Blanca. La admisión de la verdad, más por necesidad que por (leer más)

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Sociedad

Devuélvase al remitente

Que Pinochet haya vuelto, o sido devuelto, a Santiago no significa necesariamente una victoria de la que pueda ufanarse a bastón suelto. Es, quizá, la forma más elegante que encontró el gobierno británico, en aprietos desde que recibió el pedido de extradición de la justicia española, de deshacerse de él. O, tal vez, el broche de un acuerdo político cuyas primeras hilachas comenzaron a vislumbrarse en vísperas de las elecciones presidenciales en las que, después de una primera vuelta reñida, Ricardo Lagos, socialista enrolado en la Concertación, coronó la continuidad que rige en Chile desde el final de la dictadura. El triunfo de Lagos, aunque no sea democristiano como Eduardo Frei y Patricio Alwyn, fue como una figurita repetida en los últimos 10 años frente a un candidato por la derecha, Joaquín Lavín, que renunció a mitad de camino a la causa Pinochet por considerarla perdida. No era negocio, al parecer, insistir con el prócer de otra generación. Situación que, como sucedió desde que Pinochet quedó detenido en Londres, el 16 de octubre de 1998, (leer más)

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Política

Cartón lleno

Moderación y valor gobiernan el Cono Sur. En especial, después de la ajustadísima victoria de Ricardo Lagos en Chile. Un socialista remozado. Quizá más afecto a la tercera vía que promueven Bill Clinton y Tony Blair que sus inminentes pares de la Argentina, Fernando de la Rúa, y de Uruguay, Jorge Batlle. Quizá más a la izquierda que sus antecesores Eduardo Frei y Patricio Aylwin, democristianos. Quizá menos a la derecha que su rival, Joaquín Lavín, bendecido por Pinochet. Quizás en el mismo centro en el que confluye la mayoría de los presidentes de América latina, menos Fidel Castro, por razones prácticas, no necesariamente ideológicas. La moderación de Lagos, no exenta de valor, está en sintonía con los perfiles de De la Rúa y de Battle. Cual respuesta, más que todo, a una demanda coincidente en los tres países: la defensa de la sociedad establecida, aunque imperfecta e injusta, de modo de evitar audacias, o vueltas de tuerca, que puedan alterar las reglas de juego. Eso no dice; eso no se hace; eso no se (leer más)

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Política

Ras… Putin

Vislumbra Antonio Gala: “La corrupción no es cosa de este o aquel partido: corre por la masa de la sangre humana. La democracia y la economía de mercado pueden ir contra ella. Siempre que las instituciones rectoras sean nítidas e intachables. Y los funcionarios, abstemios de ambición. Y los jueces, no venales e independientes. Y la prensa, lo mismo. Y la opinión pública, bien formada y dispuesta a la acusación. Porque el mercado libre no se purifica a sí mismo ni tiene otra libertad que la que se le permita… Es decir, triunfará la corrupción en este nuevo año”. Presagio agorero, si se quiere. En Rusia renunció de golpe Boris Yeltsin, no abstemio de ambición, y asumió también de golpe Vladimir Putin, sediento de ella. ¿Gobierna Putin y manda Yeltsin? Nyet: gobierna y manda Putin, algo así como un Rasputín con más fortuna que el influyente segundón del zar Nicolás II, que blanqueó por decreto, cual perdón de todos los pecados, cuanto escándalo de corrupción salpicó el Kremlin en los últimos ocho años. Era parte (leer más)

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Política

Dicen que estoy aburrido

O los votantes latinoamericanos están cansados y confundidos, como barrunta Jorge Castañeda, politólogo mexicano. O están desencantados con las políticas neoliberales de los últimos años, como convienen sus colegas James Petras, norteamericano, y Morris Morley, australiano. O, por qué disimularlo, están decididamente aburridos. Lo demostraron las elecciones recientes de la Argentina, México (las primarias del Partido Revolucionario Institucional) y Uruguay (en especial, la segunda vuelta). Quedará más marcado hoy en las presidenciales de Chile, en donde el síndrome Pinochet está vivo y enterrado, y en el plebiscito del miércoles por medio del cual Hugo Chávez pretende legitimar el comienzo de una era nueva (¿acaso imperial?) en Venezuela. La apatía no es mala. Debería ser la consecuencia normal de las sucesivas elecciones que hubo en la región desde el final de las dictaduras menos una, Cuba, aunque haya habido gobiernos democráticos, y los hay, con rasgos autoritarios, caso Alberto Fujimori en Perú. Pero existe en forma paralela un notable desgano entre la gente que Castañeda asocia con la falta de respuesta a las expectativas que han (leer más)

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Política

Sombras de la China

Quien gana el combate es fuerte; quien evita el combate, y gana, es poderoso. Sabiduría china. Resumida en una cita de Sun Tzu, autor de El Arte de la Guerra: “Hacer rendir al enemigo sin luchar es la cima de la perfección”. China aún no hizo rendir al enemigo sin luchar ni, muchos menos, alcanzó la cima de la perfección, pero cobró altura de águila con el histórico acuerdo comercial que rubricó con los Estados Unidos. Es algo más que un pacto por el cual se compromete a reducir aranceles y permitir la radicación de empresas de telecomunicaciones y de servicios financieros en sus dominios. Es algo más, también, que el primer peldaño hacia la inscripción del último coloso comunista en el mayor club capitalista, la Organización Mundial de Comercio (OMC). Es un cambio de actitud. Que procura confirmar, a metros de la cima del siglo, el final de una era de absolutismos y de revoluciones. Un reguero de absolutismos (caso Rusia, caso China, principales exportadores) a cambio de otros absolutismos devino en democracias (en (leer más)

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Política

Cumbres borrascosas

Jiang Zemin quería dar una buena impresión. La mejor posible. No fuera que Bill Clinton se llevara una postal distorsionada de China. País respetuoso de las libertades individuales, por cierto. Tanto que el régimen comunista, con tal de no incomodarlo en su primera visita, a mediados del año pasado, detuvo a algunos de los disidentes que intentaban plantearle un asunto tan superfluo como la apertura democrática. Una herida abierta, o una cuenta pendiente, desde la masacre de la plaza Tiananmen, en 1989. Es, más o menos, lo mismo que pretende Fidel Castro, en Cuba, durante la IX Cumbre Iberoamericana: tapar la realidad con un dedo. Es decir, que los disidentes no incomoden a los  mandatarios extranjeros con trivialidades, como la democracia, mientras pronuncian discursos que promueven bostezos y firman documentos que no leen sobre tópicos de tanta envergadura como el efecto de la globalización en la vida moderna. O, acaso, la importancia del agua en la navegación. A tal extremo puede llegar la farsa, en algunos casos, que Castro se comprometió hace unos años, en (leer más)

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Política

Crisis de identidad

CIUDAD DE MEXICO.– Diez años después, el filósofo Steven Lukacs podría insistir con una pregunta: «What’s left?». Y, se aceptan apuestas, obtendría hoy respuestas tan dispares como el tamaño de los escombros que deparó el 9 de noviembre de 1989 la caída del Muro de Berlín. Es una pregunta con trampa. Con dos significados. «¿Qué queda?», uno de ellos. «¿Qué es izquierda?», el otro. Tiene doble intención, convengamos. Diez años después, sin embargo, doble sigue siendo la visión del mundo en los polos de poder, por más que sólo China, entre los grandes, pueda seguir llamándose a sí misma comunista a pesar de las reformas de tono capitalista que introdujo en su Constitución. Diez años después, de hecho, europeos y norteamericanos coinciden en encasillar políticos en izquierdas y derechas, superadas, en realidad, por las muertes súbitas de la  Guerra Fría y del imperio soviético como consecuencia del derrumbe del Muro. Será que la globalización tiende a simplificarlo todo. Pero simplifica tanto, a veces, que Fernando de la Rúa, más conservador que otra cosa, se ha (leer más)

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Política

Cambio de hábitos

Pocas veces titubea Madeleine Albright, la secretaria de Estado norteamericana. En la tarde del 15 de agosto de 1997, a eso de las cinco, no tuvo más remedio. En sus mejillas se había acentuado el rubor. No por el verano de Washington, habitualmente impiadoso, ni por exceso de maquillaje. “¿Estamos seguros de que la traducción es la correcta?”, inquirió. La intérprete, conteniendo la risa, asintió. Jesús Esquivel, mexicano, periodista de la agencia Notimex, le había preguntado al canciller Guido Di Tella si la designación de la Argentina como aliada extra-NATO de los Estados Unidos iba a incrementar las relaciones carnales entre ambos países. “Relaciones carnales”, dijo. La sala de conferencias del Departamento de Estado estalló en carcajadas. Todos, menos Albright, parecían conocer la frase. “Ahora tenemos formas más técnicas de definir nuestras relaciones”, repuso Di Tella, el autor de la ocurrencia que terminó en marca registrada. A Albright le susurró al oído: “Después le explico”. Ella entendió de qué se trataba y, abanicándose con la mano, concluyó: “Es un día caluroso de agosto”. Aún no (leer más)

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Política

Fallos y fallas

SANTIAGO, Chile.– Justicia lenta no es justicia, dicen. Peor aún si es tardía. Pero, a veces, por más tardía que sea no deja de ser oportuna. O, al menos, reparadora de heridas que el tiempo no  logra cicatrizar. Es la contradicción Pinochet. Una prueba piloto a dos voces en favor de los derechos humanos y, a la vez, en desmedro de las soberanías nacionales. Algo parecido ha sido Kosovo, en donde la alianza atlántica (OTAN) intervino sin permiso en defensa de la minoría acosada por los arrebatos nacionalistas de Slobodan Milosevic. También pudo ser Timor Oriental desde el momento en que Indonesia no respetó la independencia que votó su gente. Y puede ser Pakistán, con el arsenal nuclear que ha quedado bajo la cama de un general golpista de intenciones más integristas que íntegras, o Colombia, carcomida por el caos de guerrilla, narcotráfico y paramilitares. De temer todo. O acaso el temor sea consecuencia de una nueva concepción del rompecabezas mundial apenas una década después de la caída del Muro. Sólo queda un saldo: los (leer más)

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Política

Resignación y valor

Fidel Castro irá dentro de poco a Anillaco, según Carlos Menem. Supongamos que un juez norteamericano, por instancias de los representantes de origen cubano del Capitolio, Ileana Ros-Lethinen y Lincoln Díaz-Ballart, exiliados desde pequeños en Florida, pide su detención en la Argentina y su extradición a Washington por violación de los derechos humanos. ¿Cómo reaccionaríamos? Saddam Hussein, según Hugo Chávez, estará el año próximo en la cumbre petrolera que se hará en Caracas. Supongamos que un juez de cualquier país desarrollado pide su detención en Venezuela y su extradición a la ciudad que sea por idéntico motivo o por cosas peores. ¿Cómo reaccionaríamos? Un ex presidente argentino o uno en ejercicio, no necesariamente de facto, puede viajar en cualquier momento a Europa, por ejemplo. Supongamos que un juez francés pide su detención en España y su extradición a París por los crímenes del Proceso que han sido descafeinados por las leyes de obediencia debida y de punto final. Por complicidad, digamos. ¿Cómo reaccionaríamos? Seguramente, la pasión política, el ansia de revancha o el hambre (ya (leer más)

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Política

Colombia: segundos, afuera

Dice un cable reservado del embajador norteamericano en Bogotá: “Estoy completamente en contra del ingreso de personal militar en Colombia. La existencia de planes de contingencia para fuerzas de tierra es dinamita. Representa un peligro para las relaciones entre los Estados Unidos y Colombia”. El cable, firmado por Covey Oliver, data del 26 de agosto de 1965. En ese momento, crispados los nervios en Washington por la expansión del comunismo en América latina desde Cuba, el presidente Lyndon Johnson ordena el desembarco de tropas en República Dominicana y evalúa una eventual intervención en Colombia. Intervención que, finalmente, no se concreta. Pero, con apoyo logístico norteamericano, aviones de la fuerza aérea colombiana pulverizan una sublevación campesina en el sur del país, en donde, con el respaldo financiero e ideológico de Fidel Castro, campean las llamadas repúblicas independientes. Mueren Pedro Brincos, Tarzán, Desquite, Puñaladas, Puente Roto y Sangre Negra, entre otros líderes de un incipiente grupo guerrillero, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que ha nacido en 1964, un año antes, cual réplica al rechazo del (leer más)

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Política

Chávez lo hizo

Hugo Chávez es tan populista como Perón, tan contrario al sistema como Fujimori y tan vanidoso como Menem. Con Perón comparte los gestos y la historia de un militar golpista que llega a la presidencia por las vías constitucionales, luego cambiadas a su antojo. Con Fujimori comparte la fórmula de la disolución del Congreso y de la Corte Suprema con tal de imponer su voluntad. Con Menem, y con los otros, comparte la egolatría. Son las tres fuentes con las cuales pavimentó el camino hacia la abrumadora victoria que obtuvo en las elecciones del domingo para la Asamblea Constituyente, llamada la soberanísima por él. Tan soberanísima que les ahorrará el trabajo a los elegidos: ya tiene redactada la Constitución en ciernes. La consigna de Chávez, abrazada en especial por los pobres, clase de la cual provienen los militares venezolanos, a diferencia de los argentinos y los chilenos, es salir de la crisis económica, terminar con la corrupción y refundar el país como la República Bolivariana, de modo de no esperar una década (dos períodos presidenciales) (leer más)

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Política

Remedio casero

Otra vez, el presidente peruano, Alberto Fujimori, rompió el molde. O, peor aún, usó de nuevo un remedio casero que contradice las recetas magistrales de América latina: en lugar de promover el diálogo con la guerrilla, como intenta su par colombiano, Andrés Pastrana, se calzó el chullo (gorro de lana tejida) y, seguro de que las cámaras de la televisión de Lima iban detrás de él, señaló con el índice, desde el aire, el claro de la selva central de Huancayo en donde iba a caer Oscar Ramírez Durand, Feliciano, cabecilla de Sendero Rojo. Era el líder de la resaca de Sendero Luminoso desde la captura, en septiembe de 1992, de Abimael Guzmán, otro logro que se adjudica Fujimori, pero Feliciano, a diferencia de sus viejos camaradas, rechazó desde el comienzo el plan gubernamental para guerrilleros arrepentidos. La Operación Cerco había dado resultado, como la súbita liberación de los rehenes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA) que permanecieron en la residencia del embajador japonés en Lima desde el 17 de diciembre de 1996 hasta el (leer más)