Protestas a cuatro bandas

Las capitales de cuatro continentes se han visto sacudidas por problemas de diferente calado y desenlace que derivaron en un fenómeno global: las protestas




Las protestas en Puerto Rico provocaron la renuncia del gobernador Roselló
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En Puerto Rico, las protestas por la filtración de mensajes de un grupo de Telegram con chistes sexistas y homófobos, desprecio por las víctimas del huracán María y amenazas con tono de broma contra rivales políticos provocaron la dimisión del gobernador Ricardo Rosselló. Más de mil personas fueron arrestadas en Rusia mientras emitían imágenes por YouTube en defensa del líder de la oposición, Alexei Navalny, supuestamente envenenado mientras permanecía detenido. En Sudán, el consejo militar que terminó con la dictadura de tres décadas de Omar al Bashir canceló el acceso a internet para sofocar el ardor popular.

Los checos realizaron en Praga la concentración más grande desde la caída de la Cortina de Hierro. Exigían la renuncia del primer ministro, Andrej Babis, acusado de corrupción. Cerca de mil personas fueron arrestadas en Kazajistán en medio de acusaciones masivas contra Kasim-Yomart Tokáyev, elegido presidente tras un recuento de votos considerado irregular. El final de la autocracia de Bashir en Sudán coincidió con las protestas que evitaron la candidatura para un quinto mandato en Argelia de Abdelaziz Buteflika, enfermo y postrado en una silla de ruedas desde 2013. Un títere en toda regla.

El verano boreal de 2019 no sólo elevó la temperatura del ambiente, sino también la social, en cuatro continentes: América, Asia, África y Europa. Las protestas a cuatro bandas, incluidas las detenciones en Hong Kong por medio del reconocimiento facial de los opositores al régimen comunista chino y los bloqueos de internet a los ciudadanos de Irán y una veintena de países, marcan el pulso de rebeliones que, como en las de la Primavera Árabe y las posteriores, responden a varios patrones: economía; representación política; justicia, y derechos.

Las protestas, a veces, derivan en el resultado deseado o pasan a mayores en su demanda de mejor democracia

La gente cada vez protesta más. Y mucho tienen que ver internet y las redes sociales, vehículos inmediatos de la crispación. De los indignados de España y Occupy Wall Street, en 2011, a los chalecos amarillos de Francia, en 2018, mucha agua ha corrido bajo el puente. La respuesta ha sido la misma. No se trata en forma exclusiva de la economía, como pregonaba Bill Clinton, sino también de la corrupción, el cambio climático y los excesos de políticos inescrupulosos que, en algunas latitudes, no vacilan en ordenar la represión como respuesta.

Puerto Rico, Rusia, Sudán y la República Checa sólo coinciden en algo: los problemas estructurales, más que los coyunturales. Las protestas, a veces, derivan en el resultado deseado o pasan a mayores en su demanda de mejor democracia o, inclusive, de democracia a secas frente a los escándalos de corrupción, la desigualdad, las violaciones de los derechos humanos, la censura y el control social, entre otros estigmas. Las movilizaciones, en ocasiones exentas de banderías políticas, aumentan en forma proporcional al autoritarismo de varios líderes mundiales.

“Los autócratas contemporáneos dominan el arte de subvertir los estándares electorales sin romper su fachada democrática por completo”, observan Anna Lührmann y Staffan Lindberg, profesores de ciencias políticas en la Universidad de Gotemburgo, Suecia. Desde 2017, infieren, “la mayoría de los países aún califica como democracia (56 por ciento), pero la forma más común de dictadura es la autocracia electoral (32 por ciento)”. El desequilibrio proviene de la tolerancia frente a la corrupción como sistema, la desigualdad como inevitable y las instituciones como molinetes para las próximas elecciones, no para las próximas generaciones.

Jorge Elías

Twitter:@JorgeEliasInter | @Elinterin



Acerca de Jorge Elias 1885 Articles
Soy periodista, escritor y presentador de radio y televisión con una carrera galardonada en asuntos internacionales y análisis político y económico. He trabajado en medios líderes de Argentina, Iberoamérica, Estados Unidos y España, incluyendo el Grupo Prisa, Fox News Latino, Worldnet Television, Radio Continental, el diario La Nación y la Televisión Pública Argentina, en los que he liderado equipos periodísticos. Soy experto en la creación de contenido multiplataforma (radio, televisión, prensa y digital). Dirijo el medio digital El Ínterin y soy analista en organizaciones defensoras de la libertad de prensa y los derechos humanos. Mi trayectoria me ha otorgado la habilidad para adaptarme y liderar la innovación en un sector en constante cambio, e incluyo haber sido corresponsal en Estados Unidos, México y Canadá, y enviado especial a zonas de conflicto y elecciones de varios países en los cuales he mantenido entrevistas con más de 50 presidentes y primeros ministros.

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