Sociedad

Crímenes ambientales

Por Jorge Elías La Organización de las Naciones Unidas (ONU) logró el 12 de diciembre de 2015 que 195 naciones se comprometieran a detener el aumento de la temperatura del planeta. Fue el gran paso de la conferencia del clima de París (COP21), ratificado por los Estados Unidos, China y el Parlamento Europeo, entre otros. Los representantes de casi 200 países acordaron ahora en Kigali, Ruanda, la eliminación progresiva de los hidrofluorocarbonos (HFC), gases de efecto invernadero muy nocivos para el ambiente. El acuerdo supone la exclusión de los gases utilizados en heladeras, aerosoles y aparatos de aire acondicionado, capaces de atrapar miles de veces más calor en la atmósfera que el dióxido de carbono. En 2015, el termómetro global batió el récord de incremento de la temperatura y de la emisión de gases de efecto invernadero. Resultó ser el año más caluroso desde que se tienen registros, según la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA). Superó en un grado centígrado o más al período comprendido entre 1880 y 1899. El fenómeno (leer más)

Economía

Terminator versus Wall-E

¿Cómo será el mundo en 2050? La tendencia hacia el deterioro del empleo seguro, con robots capaces de reemplazar al ser humano, plantea un gran desafío para la próxima generación El futuro puede ser mejor de lo que los pesimistas entienden o peor de lo que los optimistas están dispuestos a explorar. En la ciudad japonesa de Sasebo, un dinosaurio mecánico y una mujer androide atienden con una sonrisa a los huéspedes del hotel Henn na (hotel Raro), sustituyendo al personal humano. En Buenos Aires, casi en coincidencia con su inauguración, más de mil científicos y expertos en inteligencia artificial y otras tecnologías se pronunciaron contra la proliferación de robots militares que, sin intervención humana, pueden ser “ideales para asesinatos, desestabilización de naciones, sometimiento de poblaciones y crímenes selectivos de etnias”. El escritor norteamericano de origen ruso Isaac Asimov acuñó la palabra robótica sin pensar, quizá, que la humanidad iba a verse envuelta en la discusión sobre los límites éticos de las máquinas. No se trata de drones ni de misiles, sino de seres autónomos (leer más)

Política

Pegar donde más duele

El Estado Islámico se vale de las técnicas de comunicación más modernas para amenazar sin escrúpulos a aquellos que no acepten su demencial interpretación del islam El Estado Islámico (EI) martilla donde más duele. La espeluznante decapitación del periodista Steven Sotloff, difundida por las redes sociales con más prudencia y respeto que la de su colega James Foley, retrotrajo a los norteamericanos a 1993. Entonces, la imagen del cadáver desmembrado de un soldado arrastrado por las calles de Mogadiscio, Somalia, llevó a demócratas y republicanos a jurar que nunca más iba a comandar sus tropas “un Boutros Boutros-Ghali”, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). El helicóptero de los cascos azules había sido derribado por los rebeldes del general Mohamed Farah Aidid, luego presidente. Bill Clinton ordenó la vuelta a casa de los suyos. Somalia, desahuciada por la comunidad internacional, continuó desangrándose por el integrismo, la piratería y los señores de la guerra. Aquella derrota de los Estados Unidos, comparada una y mil veces con la sufrida en Vietnam, impidió que movieran (leer más)

Política

Daños colaterales

Los conflictos armados, las persecuciones y la violencia generalizada no sólo arrojan pavorosas cifras de muertos y heridos, sino, también, una preocupante legión de desplazados y refugiados En 2013, seis millones de personas debieron alejarse de sus hogares como consecuencia de los conflictos, las persecuciones y la violencia generalizada, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur). A comienzos de 2014, 50 millones se encontraban en esa ingrata situación. El aumento se debió a la intensificación de la guerra civil en Siria y los conflictos en Sudán del Sur y la República Centroafricana. Se suman ahora otros miles de víctimas en la Franja de Gaza, Ucrania, Irak y Libia. El número de desplazados y refugiados iguala o supera al de la Segunda Guerra Mundial, basado en estimaciones. La diáspora crece. Los desplazados, 33,3 millones, permanecen en sus países; los refugiados, 16,7 millones, huyen al exterior y, por miedo, arraigo u otras razones, no regresan. En ambos casos dejan detrás sus casas, sus trabajos, sus estudios y sus afectos, así como una (leer más)

Sociedad

Sobrevivió para contarlo

La lección de Immaculée Ilibagiza, escondida 91 días en un pequeño baño con siete mujeres durante el genocidio de Ruanda En eso, uno de ellos dijo: “He matado 399 cucarachas. Immaculée sería la número 400. Es un buen número para matar”. Del otro lado de la pared, “a menos de tres centímetros del estuco y madera que nos separaban”, Immaculée Ilibagiza, aterrada, aferraba su única tabla de salvación, el rosario rojo y blanco que le había regalado su padre. “Me agazapé en la esquina de nuestro minúsculo baño secreto sin mover un músculo”, recuerda. En esa precaria guarida de un metro de ancho por un metro veinte de largo sobrevivió durante 91 días con siete mujeres. Más de un millón de personas iban a ser masacradas en ese infierno desatado en Ruanda en 1994. Immaculée, de 22 años de edad, católica devota, estudiaba ingeniería, rara avis en un país machista y pobre de África central. Estuvo en estos días en “la tierra del Papa”, la Argentina, memorando el horror y pregonando el perdón. Sobre sus (leer más)