Sociedad

El revés de la trama terrorista

Esta vez, el hombre de la furgoneta no era un extremista musulmán barbado de fuertes creencias religiosas y odios acumulados. Era un individuo blanco, bien afeitado, de Cardiff, Gales. Lograron reducirlo. En el suelo, inmovilizado por el imam Mohammed Mahmoud para evitar que fuera linchado por una multitud enardecida, repetía: “Ya he hecho lo que tenía que hacer”. Darren Osborne, de 47 años de edad, padre de cuatro hijos, quemado por el desempleo y el alcohol, había arrollado a una decena de personas y matado a una cerca de la mezquita de Finsbury Park, en Londres, la mayor de Inglaterra. Quiso hacer justicia por mano propia en represalia por la seguidilla de atentados cometidos por extremistas islámicos en el Reino Unido. Fue un calco del atentado con una furgoneta lanzada contra peatones en el Puente de Londres, pero al revés. Las víctimas iban a ser los musulmanes que habían participado en la medianoche del domingo del rezo de Ramadán. Un contraste impactante en una ciudad regida por primera vez por un alcalde musulmán, Sadiq Khan. (leer más)

Política

Terrorismo a precio vil

Durante el mes de Ramadán, los musulmanes deben cumplir con el sawn (ayuno) desde el alba hasta la puesta de sol. A la hora de la cena estaba abarrotado el centro de Bagdad, Irak. Estallaron dos coches repletos de explosivos. Al día siguiente, temprano, cuando la gente salía de su casa, un camión bomba hizo estragos en el barrio diplomático de Kabul, Afganistán, nido del régimen talibán y de Al-Qaeda. En ambos atentados, así como en un posterior ataque suicida contra el aeropuerto de Jalalabad, también en Afganistán, pudo haber dejado su huella el Daesh, ISIS o Estado Islámico, aunque no se los haya atribuido. La pérdida de territorio en cuotas en Irak y en Siria, donde el Daesh pretende apuntalar su califato, es directamente proporcional al aumento de las masacres en otros confines. Las instrucciones son precisas: ejecutar atentados baratos con vehículos, cuchillos o explosivos en sitios concurridos, como un estadio, una discoteca, un teatro, un mercado o la vía pública. En eso se diferencia de Al-Qaeda, de la cual se desprendió en 2014. (leer más)

Catalejo

Tracción a propina

Exiliado en Londres durante el franquismo, el cantante español Joaquín Sabina se ganaba la vida cantando en el metro y donde pudiera. En 1974, George Harrison festejaba su cumpleaños en un bar llamado Mexicano-Taverna. Sabina, después de actuar, recibió cinco libras de propina del ex Beatle. En algunas ocasiones ha dicho que conserva el billete como un tesoro; en otras, que, “en realidad, me lo bebí aquella noche”. En ambos casos, la propina justificó su razón de ser. Surgió entre los antiguos griegos. Acostumbraban beber parte del contenido de la copa. El resto era para aquel a cuya salud se brindaba. Entre los famosos, Tiger Woods, Madonna, Barbra Streisand, Mariah Carey, Bill Cosby y Sean Penn suelen evitar la propina a toda costa o, si no encuentran escapatoria, redondear con 10 o 20 dólares cuentas superiores a los 400. En Europa, según una encuesta, los españoles son los menos generosos en dejar gratificaciones después de los italianos. La escasa disposición se agrava en épocas de vacas flacas. Los franceses y los italianos, a diferencia de (leer más)

Política

Crimen en Siria y castigo en Rusia

Sin aviso, Donald Trump ordenó un ataque contra el régimen de Siria. Despachó más de medio centenar de misiles Tomahawk en represalia por el bombardeo con armas químicas que segó la vida de 86 civiles, un tercio de los cuales eran niños. La súbita intervención de los Estados Unidos en una guerra que lleva seis años, más de 320.000 muertos y 10 millones de desplazados y refugiados ha sido interpretada por el gobierno de Vladimir Putin, aliado del dictador sirio Bashar al Assad, como una “agresión a un Estado soberano”. Putin, considerado el puntal de la victoria electoral de Trump en 2016, debe sopesar ahora hacía qué extremo inclinarse. La arremetida de los Estados Unidos contra Siria, bautismo de fuego de Trump, coincidió con la visita del presidente de China, Xi Jinping, a su mansión y club de golf en Florida, Mar-a-Lago. El mensaje pareció ser en estéreo. No sólo para Assad, sino también para el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un. En la víspera de la reunión de Trump con Xi, Kim disparó (leer más)

Videos

Televisión Pública Noticias Internacional | 25 de marzo de 2017

En esta edición de Televisión Pública Noticias Internacional: El atentado en Londres, los 60 años del Tratado de Roma, la crisis de Venezuela, el escándalo de corrupción en Japón, el final de ETA y el asesinato de un ex diputado ruso en Kiev. Producción Ejecutiva: Francisco Ali-Brouchoud Producción: Alejandra Sabatini y Milva Ostroviesky Redacción: Virginia Arce, Alejandra Peña, Fernando Ríos, Francisco Ali-Brouchoud y Daniel Terreno Coordinación de Edición: Esteban Madrussan y Norberto González Edición: Paolo Menghini, Gastón Fedeli, Martín Staciuk, Leandro Ferrero, Ramiro Castilla, Norberto González, Emilio Lacko, Fabricio Mendoza, Pablo Ifantidis y Luis Simonetti Archivo: Renata Stella Arte Electrónico: Juan Manuel Martínez y Marcelo Sala, Gastón Thibaut Locución en off y en vivo: Félix Taylor

Sociedad

Gato por liebre

La alcaldía de un pueblo de Alaska tiene la particularidad de ser regida por un gato en lugar de un ser humano, lo cual, aunque sea simbólico, es directamente proporcional con la ausencia de corrupción Stubbs nació el 12 de abril de 1997. Lo encontraron en una caja con otros gatitos en una tienda de Talkeetna, Alaska, Estados Unidos. El dueño de la tienda se quedó con ellos. A los tres meses, el cachorro atigrado amarillo de rabo corto (de ahí su nombre) pasó a ser el alcalde del pueblo frente al descontento de la gente con los candidatos (humanos, todos ellos). Lo eligieron por amplia mayoría. Desde entonces, el gato Stubbs (más respeto: Mayor Stubbs) administra a puro maullido los destinos de ese distrito histórico cuya alcaldía es, en realidad, simbólica. Su popularidad, tras casi dos décadas de hegemonía, continúa en alza. No cualquier alcalde va desnudo por la calle, duerme siestas interminables y se deja mimar impúdicamente por los contribuyentes. Los habitantes de Talkeetna, menos de 1.000, están felices de haber convertido a (leer más)