Profecía cumplida

A comienzos de diciembre, Europol había advertido sobre la posibilidad de que hubiera atentados antes de fin de año en represalia por el repliegue del Estado Islámico y de Al-Qaeda en Siria e Irak




"¡No se olviden de Alepo, no se olviden de Siria!", gritó el asesino

En un solo mes, diciembre, hubo tres atentados terroristas en Turquía. Cuarenta y cuatro muertos tras un partido de fútbol en Estambul, cerca del estadio del Beşiktaş, el 11; trece muertos en un ataque contra un autobús militar en la ciudad de Kayseri, el 16, y el asesinato a sangre fría del embajador de Rusia, Andrei Karlov, en Ankara, el 19.

Lo había advertido la Oficina Europea de Policía (Europol), más allá de que Turquía no esté dentro de su ámbito de competencia por no pertenecer a la Unión Europea (EU). En el informe Los cambios de táctica terrorista del Estado Islámico para mantener la amenaza en Europa, la Europol vaticina “lobos solitarios”, acaso como el policía turco que asesinó al embajador Karlov, el conductor del camión que mató a doce personas y arrolló a otras tantas en Berlín y el hombre que hirió a tres fieles musulmanes durante el rezo en un centro islámico de Zúrich, que pueden “encontrarse sobre el terreno, preparados para asaltar”.

Todo ocurrió el mismo día, el último lunes antes de Navidad.

El informe de Europol, fechado el 2 de diciembre, alerta sobre los cambios de táctica del Daesh o Estado Islámico (EI), también llamado ISIS, a medida que pierde terreno en Siria e Irak. La reconquista de Alepo, para la cual el presidente de Siria, Bashar al Assad, contó con el respaldo de Rusia, Turquía, Irán, Irak y el Hezbollah libanés, sirvió de excusa para el muchacho de 22 años de edad que servía desde 2014 en la policía de Ankara y estaba fuera de servicio de la unidad antidisturbios para gritar en turco: “¡No se olviden de Alepo, no se olviden de Siria!”, y para coronar el crimen en árabe: “Alahú Akbar (Dios es grande)”, identificándose como “descendiente de aquellos que apoyaron al profeta Mahoma para la jihad”. Lo liquidaron tras haber matado a balazos por la espalda al embajador Karlov mientras inauguraba una exposición fotográfica.

¿Era un lobo solitario, al igual que el conductor del camión que embistió contra una multitud en el mercadillo navideño de Breitscheidplatz, Berlín, o el agresor que se dio a la fuga en Zúrich? La amenaza, según Europol, no se circunscribe sólo al Daesh, sino también a Al-Qaeda y su rama siria, Jabhat Fatá al Sham, antes llamada Frente al Nusra. Además de Francia y Bélgica, que sufrieron ataques sangrientos entre 2015 y 2016, “los demás países europeos que integran la coalición anti-ISIS pueden convertirse en objetivo de terroristas dirigidos o inspirados”.

El Daesh ha demostrado habilidad en “arrastrar a la gente y en la preparación de los ataques”. Los cometió con explosivos, vehículos, rifles automáticos y armas blancas durante 2015 y 2016. Parecían espontáneos hasta que se descubrió la radicalización de sus autores. La retirada de Libia, más allá de los cercos tendidos en Siria e Irak, puede derivar en “golpes en suelo europeo” contra “dianas fáciles”, lo cual exceptúa “infraestructuras clave, como la red eléctrica o las centrales nucleares, porque no son prioritarias en este momento”.

Esto, como aviso de la Europol, incluye la radicalización de los refugiados, usualmente rechazados cuando piden asilo. El resentimiento es otro caldo de cultivo: “Dado que al ISIS le interesa azuzar la crisis migratoria para dividir a los ciudadanos de la UE hasta lograr que una parte rechace a los que piden asilo, es plausible que haya elementos radicales infiltrados en los campos y grupos de refugiados”.

La batalla de Alepo pudo ser el detonante, más que la excusa, de los atentados simultáneos en Turquía, Alemania y Suiza y el corolario de las protestas internacionales por la muerte de cientos de civiles y el éxodo de decenas de miles.

La ciudad, dividida entre un sector rebelde y uno gubernamental desde 2012, pasó a ser el principal foco conflicto de Siria, donde murieron más de 300.000 personas en cinco años y donde la Rusia de Vladimir Putin obtuvo su primera victoria en el exterior después del fiasco soviético de una década en Afganistán, en 1989, codo a codo, ahora, con el régimen de Recep Tayyip Erdogan, enfrentado con el espejo y con sus fantasmas tras el brutal asesinato del embajador Karlov. Un descuido fenomenal.

Publicado en Télam, 20 de diciembre de 2016

Jorge Elías

@JorgeEliasInter | @Elinterin
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