Su pregunta me ofende
El colmo: ya no se trata de exponer o analizar los hechos, sino de preguntar sobre ellos. La mera consulta puede desatar una andanada de improperios contra el periodista. No solo del ejército de trolls al servicio del gobierno, sino del propio presidente, Javier Milei, convencido de que “probablemente en el lugar del mundo donde más podrido está el periodismo es en Argentina, donde gran parte de los periodistas son, digamos, mentirosos y calumniadores seriales”. Esas declaraciones a la BBC, de Londres, no hacen más que confirmar la percepción general sobre una tensión que se ha agravado después de haber soportado durante el kirchnerismo la naturalización del periodismo militante o periodismo de periodistas, cual negación sistemática de todo aquello que resultara molesto al poder, a golpes de favores publicitarios y del uso de medios de comunicación estatales como usinas gubernamentales. Da cuenta de ello Jaime Rosemberg, periodista del diario La Nación, de Buenos Aires, acreditado en Casa de Gobierno, en el programa Cuarto de Hora, de CADAL TV, en ocasión del Día del Periodista en (leer más)
