Política

Trump no pudo con la historia

Donald Trump no pudo con Donald Trump. En su primera prueba electoral después de haber ganado la presidencia en 2016, los republicanos mantuvieron la mayoría de número en el Senado, pero perdieron el control de la Cámara de Representantes. Un riesgo para Trump, expuesto a la posibilidad de que los demócratas inicien investigaciones y exijan comparecencias por cualquiera de sus desatinos: desde sus dudosas declaraciones impositivas, los negocios familiares y su affaire con la actriz porno Stormy Daniels hasta la obstrucción de la justicia en la pesquisa sobre el vínculo entre su campaña y Rusia, a cargo del fiscal Robert Mueller. Un eventual impeachment queda lejos: requeriría el apoyo de dos tercios del Senado. El reequilibrio de fuerzas refleja la polarización de la sociedad. Pocas veces tan marcada. Las grandes ciudades votaron por los demócratas y las regiones rurales se inclinaron por los republicanos. O, en realidad, por preservar el lema America First de Trump. La economía marcha viento en popa, pero no influyó tanto como otros factores. En el Congreso habrá más mujeres y (leer más)

Política

El malestar de Europa

Seis de cada diez italianos apoyaron en las elecciones del domingo 4 a expresiones excluyentes o antisistema. Pudo ser un síntoma del malestar con Europa, más allá de que no haya sido el eje de la campaña. O pudo ser un síntoma de algo más preocupante y reiterado allende sus fronteras: el malestar con la inmigración y, por esa razón, la resurrección del nacionalismo. El mensaje, como en otros países, se resume en una sola palabra: frustración. En esa deriva cayeron Hungría, Polonia, República Checa, Grecia y Austria, ignorando, tal vez, que es más sensato encender una luz que maldecir las tinieblas. Italia pasó a ser ahora el primer país europeo en el cual las fuerzas anti establishment alcanzan la mayoría absoluta. “La etiqueta populismo se aplica a veces de manera vaga, pero podemos usarla para definir movimientos que se presentan como una reacción contra el establishment corrupto y rechazan la integración internacional”, observa Alberto Mingardi, director general del Istituto Bruno Leoni. El título del artículo, publicado por el CATO Institute, lo sintetiza todo: El cementerio (leer más)

Otras voces

Rusia: resultado previsible, consecuencias imprevisibles

Según todas las previsiones, el resultado de la elección presidencial del 18 de marzo próximo no será nada sorprendente y no servirá más que para legitimar nuevamente el mandato presidencial de Vladímir Putin. Sin embargo, esta previsible victoria, obtenida gracias a una presión masiva sobre el electorado y al control riguroso de la esfera política por parte del Kremlin, revelará la profunda crisis del modelo de democracia tutelada. Durante el actual tercer mandato de Putin se ha demostrado de forma clara que su régimen está basado fundamenmtalmente en su personalidad, al mismo tiempo que se ha puesto de manifiesto el que sus elementos democráticos no son más que pura fachada. En estos últimos años, la retórica de Rusia como fortaleza asediada, unida frente a los enemigos exteriores en torno a un líder nacional, ha hecho que las elecciones se hayan convertido, en casi todos los niveles, es plebiscitos destinados a confirmar la fe del electorado en su país y su fidelidad al gobierno. La participación, un problema La crisis económica en curso, el declive de los ingresos de la (leer más)

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Elecciones en Italia: de la retórica anti-inmigración a la violencia

Por Francesco Pasetti | CIDOB En su último informe, Amnistía Internacional ha denunciado el clima de odio, racismo y xenofobia reflejado en el discurso de los partidos políticos italianos. La campaña  se ha centrado en gran parte en el tema de la inmigración. La seguridad y la llamada crisis de los refugiados han sido los temas principales. El argumentario político italiano no difiere mucho del que se oye en otros países al acercarse las elecciones: la urgencia de cerrar las fronteras para protegerse de la invasión, las dudas sobre la posibilidad de integrarlos a todos y la necesidad de mayor control y seguridad como garantía para evitar una supuesta fractura social. A pesar de ciertas variaciones, que van desde la llamada en defensa de la “raza blanca” por parte de la extrema derecha a las posiciones securitarias del centro-izquierda, los principales partidos italianos comparten una actitud de miedo y un discurso de aversión a la inmigración. Los datos desmienten tanto alarmismo: el estudio del Migration Policy Centre, entre otros,  demuestra la contribución de los extranjeros a la economía y (leer más)

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Cuando Jesús multiplica los votos

El Espectador Era un total desconocido, uno de los 13 candidatos que aspiraban a gobernar Costa Rica, pero que de acuerdo con encuestas y analistas, no tenía la menor oportunidad frente a los candidatos de los partidos tradicionales. Fabricio Alvarado, predicador y cantante evangélico, sin embargo, obtuvo el 24,8 % de los votos y se convierte en el favorito para ganar la Presidencia de Costa Rica. ¿Cómo? La fórmula parece infalible: Dios, familia y rechazo a los homosexuales. Hasta finales de diciembre del año pasado, Fabricio Alvarado (del partido evangélico Restauración Nacional) tenía apenas el 3 % de favorabilidad. Pero un fallo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos –que determinó que las parejas homosexuales deben contar con los mismos derechos de matrimonio que una pareja heterosexual– prendió la campaña. Y Fabricio Alvarado capitalizó el voto al asegurar que, de ganar las elecciones, desconocería el fallo de la Corte. También dijo estar en contra del aborto, la “ideología de género” y la promoción de programas de educación sexual en adolescentes. “De la mano de Dios (leer más)

Política

Trump, Hillary, verdad y consecuencia

Por Jorge Elías Hay preguntas que, según el ex primer ministro conservador David Cameron, “ni los políticos deberían responder”. Tenía razón. Su antecesor, Gordon Brown, laborista, no reparó en diferencias ideológicas al convenir en que “nadie tiene el derecho” de formularlas. También tenía razón. Estuvo de acuerdo el ex viceprimer ministro Nick Clegg, liberal demócrata: “Quienes cuantifican el sexo no lo disfrutan lo suficiente”. En la evasiva ante la inquietud periodística coincidían a tres bandas los políticos británicos, menos propensos al destape que los norteamericanos. Los secretos de alcoba, por regla general, pueden estropear una campaña electoral, no una gestión gubernamental. Dan fe Bill Clinton y John F. Kennedy. ¿Qué ocurre cuando asuntos de esa estofa se cuelan en la alta política, como ocurrió durante la primera media hora del segundo debate presidencial entre Donald Trump y Hillary Clinton? Lo otro, acaso lo importante, queda reducido a cenizas, como en el primer debate. Trump debió explicar esta vez la grabación difundida en las vísperas en la cual alardeaba de besar y meter mano en sus (leer más)

Política

¿Y si gana Trump?

Por Jorge Elías Donald Trump es algo así como un error del sistema o, en otros términos, de la globalización. El movimiento de malhumorados que encarna no nació ayer, en contra de las políticas de Barack Obama, sino anteayer, cuando cayó el Muro de Berlín, se desintegró la Unión Soviética y terminó la Guerra Fría (la real, la de dos arsenales nucleares apuntándose mutuamente). Entonces, el mundo duplicó su fuerza laboral. China abrió una hendija y, de pronto, una enorme masa de trabajadores se incorporó a la actividad privada. Lo mismo ocurrió en Europa Oriental. Hacia 2000 irrumpió en el escenario internacional Vladimir Putin, empeñado en restaurar el poder ruso. Trump promete ahora restaurar la grandeza de los Estados Unidos. Ambos comparten una visión autoritaria del poder. El capitalismo creyó encontrar la panacea en la globalización. La encontró, en realidad. Nunca tan pocos ganaron tanto ni tantos ganaron tan poco. La desigualdad ensanchó la difusa línea divisoria entre ricos y pobres, concentrados en una clase media tan inclusiva que le permitió al obrero de un (leer más)

Política

No sos vos, soy yo

Por Jorge Elías Con un rival tildado de misógino y de hostigador, Hillary Clinton debería contar con el apoyo masivo de las mujeres. Debería, pero… El apoyo de los hombres a Donald Trump supera el apoyo de las mujeres a Hillary. No sólo eso. Hillary, la primera mujer en la historia que puede ser presidenta de los Estados Unidos, tiene apenas un 36 por ciento de imagen positiva y un preocupante 59 por ciento de imagen negativa, según Gallup. Son los peores índices de popularidad en 24 años. Los de su carrera política. Lejos quedó el 67 por ciento de opiniones favorables de 1998, cuando decidió defender su matrimonio en lugar de dinamitarlo por los embustes de su marido, al borde de ser destituido por negar su relación con Monica Lewinsky. La carrera de Hillary está atada a la de Bill Clinton. Los llaman Billary. Eso crea adhesiones y rechazos, así como los estrechos vínculos de ambos con el establishment, cara y cruz con el adversario de Hillary en las primarias, Bernie Sanders. En 2008, (leer más)