Bolsonaro casi da el batacazo
De cotizarse más alto el rechazo que la adhesión, el candidato ultraderechista Jair Messias Bolsonaro hubiera estado cerca de ganar en la primera vuelta las presidenciales de Brasil. Tanto Bolsonaro como Fernando Haddad, designado por Lula desde la prisión como candidato por el desflecado Partido dos Trabalhadores (PT), rivales en la segunda vuelta del domingo 28, cosechan más espanto que esperanza en un país corroído por la violencia, la recesión y la corrupción. El odio radicalizó a Brasil, relegando a los candidatos moderados al papel de acompañantes o sostenes de la democracia. Bolsonaro arrasó en la primera vuelta, acaso como Jean-Marie Le Pen en las presidenciales de Francia de 2002, recuerda Marcelo Cantelmi en Clarín. Entonces, la democracia creó anticuerpos. Terminó siendo reelegido Jacques Chirac. El presidente conservador había ganado la primera vuelta a diferencia de Haddad, casi 20 puntos por debajo de Bolsonaro. En Brasil, la fisura social, resumida en “nosotros contra ellos”, no fue inventada por Bolsonaro, sino por Lula desde el primer escándalo de corrupción que sacudió a su gobierno: el mensalão (leer más)
