Política

La uberización de la política

MADRID – En perspectiva, como dice la canción For What It’s Worth, aquella que entonaba Stephen Stills en los años sesenta, “aquí está pasando algo. El qué no está del todo claro”. No está del todo claro el peligro que entraña el cambio climático ni el paso de la globalización a la interconexión ni la uberización de los ambientes de trabajo ni el poder de los teléfonos inteligentes acoplados a la nube. Esta vertiginosa mutación, escribió Thomas Friedman en The New York Times, puede convertir a las personas en periodistas, fotógrafos, cineastas, innovadores y emprendedores. También puede ser aprovechada por criminales de la peor estofa. Donald Trump no ocupa el centro del universo, pero todo gira a su alrededor. Y hasta quienes detestan su política exterior y sus malos modales, que no son pocos, saben que, por odioso que sea, el mundo mira más a Estados Unidos que a China, Rusia o la Unión Europea, sus competidores, cuando deben fijar políticas o hacer inversiones. Esa suerte de mentalidad colonizada, como suelen llamarla aquellos que alardean (leer más)

Actualidad

Itamaraty bajo la lupa

Entre Argentina y Brasil existe un lazo inalterable. El que expuso en 1910 el presidente Roque Sáenz Peña: “Todo nos une, nada nos separa”. O el que utiliza a menudo Celso Lafer, canciller durante los gobiernos de Fernando Collor de Melo y Fernando Henrique Cardoso, cuando habla del Mercosur: “No es una opción, sino un destino”. Habla de Argentina, en realidad. En ese vínculo, a veces fuerte, a veces endeble, siempre sonó con estridencia una voz. La del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, más conocido como Itamaraty. Algo así como un poder dentro del poder, capaz de “saber renovarse” al margen de la coyuntura. De esa premisa parte el diplomático argentino Atilio Berardi Hueda, cónsul general adjunto en Chicago, Estados Unidos, para explicar la dinámica del servicio exterior brasileño a través de un enfoque interactivo entre el realismo y el constructivismo, corrientes dominantes en la teoría de las relaciones internacionales. En el libro de su autoría A la sombra de Itamaraty (Eudeba), Berardi abreva entre 1990, la presidencia malograda de Collor de Melo, y (leer más)

Otras voces

Greta Thunberg y el debate del cambio climático

Greta Thunberg es una activista sueca de tan solo 17 años que se ha hecho famosa mundialmente por sus intervenciones públicas en las que, de un modo excesivamente directo, tacha a la ciudadanía mundial y a la sociedad de consumo como los principales causantes del cambio climático e insta a que optemos por cambiar nuestros hábitos para que el planeta siga siendo un lugar habitable y lleno de diversidad. Greta saltó a la fama cuando, con 15 años, dejó de ir a clase para protestar frente al Parlamento de Suecia días antes de las elecciones generales con una pancarta en la que rezaba “Huelga escolar por el clima”. Desde entonces su ascenso ha sido meteórico y se ha convertido en una de las figuras más representativas de la lucha contra el cambio climático. Tras aparecer en Madrid en la Cumbre del Clima de diciembre de 2019, la activista ha dado un paso a un lado para no absorber tanto protagonismo y ceder el espacio necesario a personas cualificadas como científicos y líderes políticos de las (leer más)

Sociedad

Yemen antes que Europa

SEVILLA, España – En marzo de 2015 estalló la guerra. La de Yemen, causa de la mayor tragedia humanitaria del mundo. Un destino poco favorable. En apariencia. Curiosamente, en 2019, 138.000 personas de regiones rurales de Etiopía, como Oromia, Amhara y Tigray, cruzaron el Golfo de Adén rumbo a Yemen y menos, 110.000, el Mediterráneo rumbo a Europa, según la Organización Internacional para las Migraciones. No para establecerse en ese país, devastado por el enfrentamiento entre los rebeldes huthis, chiitas apoyados por Irán, y la coalición árabe, sino para trasladarse a Arabia Saudita. ¿Por qué la Ruta del Este u Oriental prevalece sobre la Mediterránea como en 2018, cuando el número de migrantes llegó a ser de 150.000, según ese apéndice de la ONU, a pesar de “los abusos que sufren en ese riesgoso derrotero a manos de contrabandistas y traficantes que explotan sus esperanzas de una vida mejor”? Cinco años de conflicto y sus devastadoras consecuencias no intimidan a los migrantes frente a un viaje azaroso, no exento de tortura, explotación y trata. Los (leer más)

Otras voces

¿Cuántas emergencias climáticas hacen falta?

El Consejo de Ministros aprobó en enero el acuerdo de Declaración ante la Emergencia Climática y Ambiental en España, mientras que el Congreso de los Diputados lo hizo en septiembre del año pasado. Ambas instituciones se suman al creciente número de administraciones públicas de todo el mundo –el Parlamento Europeo, gobiernos de estados y regionales, ayuntamientos, etcétera– así como instituciones de todo tipo, entre ellas universidades, que aprobaron en 2019 declaraciones de emergencia climática. La ciudad de Darebin, en Australia, había sido la primera en hacerlo, a finales de 2016. En España, los ayuntamientos de Barcelona y Madrid, así como el Parlamento de Canarias se han unido a la iniciativa. Las universidades de Barcelona y la Complutense de Madrid, entre otras, también se han adherido a la declaración de emergencia climática. Han sido mayoritariamente declaraciones formales surgidas al calor de las manifestaciones del activismo juvenil contra el cambio climático, de acciones de grupos ecologistas y de manifiestos científicos. ¿Qué implica una emergencia climática? Una declaración de emergencia exige, por el propio significado del término, que (leer más)

Sociedad

Primavera Árabe 2.0

GRANADA, España – En 2007 y 2008, el faraón egipcio Hosni Mubarak percibía 808 dólares al mes. Con un salario tan flaco, ¿cuántas vidas invirtió para amasar en tres décadas algo así como 70.000 millones de dólares? Tenía propiedades en Londres y otras ciudades y robustas cuentas bancarias en el exterior. Suiza congeló sus fondos tras ser derrocado poco después de otro vecino codicioso, el dictador tunecino Zine El Abidine Ben Alí, fallecido en 2019. Cuando estalló la rebelión, la esposa de Ben Alí, Leila Trabelsi, huyó con todos los billetes y los lingotes que cupieron en su jet privado, llamado “avión de compras” por su inquebrantable lealtad al duty free. Esas postales de la Primavera Árabe, iniciada a finales de 2010 en Túnez, recobraron vigor con la corrupción como excusa de renovadas revueltas populares. Así como en Sudán cayó otra dictadura de tres décadas, la de Omar al Bashir, a manos de los militares, y en Argelia la de Abdelaziz Buteflika, en el Egipto de Mubarak, bajo arresto domiciliario con una plácida jubilación, estallaron (leer más)