Capitalismo sin valores
En 1998, como periodista, me tocó ir a China con la comitiva de la Casa Blanca. La visita de Bill Clinton era la primera de un presidente de Estados Unidos desde la ruptura de las relaciones bilaterales, en 1989, a raíz de la represión por la que murieron varios de los que reclamaban por la democracia en la plaza Tiananmen, de Pekín. El régimen de Jiang Zemin, entonces presidente, desplegó miles de efectivos para perseguir y arrestar a disidentes que pretendían acercarse a la delegación norteamericana y retirar de la vista pública todas las publicaciones que aludieran al escándalo Monica Lewinsky. Si bien Clinton había optado por la prudencia, en una villa cercana a Xian, la antigua capital del imperio, exaltó el valor de las elecciones: «Yo gané algunas y también perdí dos. Me gusta más ganar que perder, pero, dondequiera que haya una elección y la gente decide, todos ganan». Algo que, a Donald Trump, 18 años después, no se le cruzó por la cabeza durante sus reuniones con Xi Jinping. El silencio sepulcral (leer más)
