Como la crecida que inunda el castillo en el corazón de una ciudad medieval, las múltiples crisis de Europa están afectando a su líder indiscutible. Para Angela Merkel, ser el personaje del año de la revistaTime será magro consuelo ante la perspectiva de una especie de revuelta en la conferencia de su partido. Esta semana las juventudes de la Unión Demócrata Cristiana quieren proponer un límite para el número de refugiados admitidos, y se calcula que pueden tener el apoyo de aproximadamente el 40% de los delegados. La canciller, admiradora de Catalina la Grande, se defenderá con la actitud implacable y la flexibilidad táctica que le han granjeado el calificativo de maquiavélica. Pero Merkel está acosada y, con ella, el núcleo del centro europeo.
Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.
Frente a la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial, los países europeos recortan servicios y derechos para frenar la avalancha Entre enero y finales de agosto de 2015 cruzaron el Mediterráneo más de 300.000 migrantes, de los cuales 200.000 arribaron a Grecia, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). La legión, el triple que en igual período de 2014, huye de guerras, conflictos, hambrunas y otras miserias. En ocho meses, dice la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), murieron en el mar 2.500 personas sin incluir los 71 asfixiados en un camión abandonado cerca de Viena, Austria, ni los más de 110 ahogados e intoxicados por las emanaciones del barco frente a las costas de Libia. En 2014 fueron 3.500. Sin ayuda por el incumplimiento de los Estados donantes, la situación tiende a agravarse, advirtió la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). La frontera de Siria, en guerra interna desde 2011, ha sido sellada a cal y canto tanto por las fuerzas rebeldes que combaten (leer más)
¿Qué hay detrás de las expeditivas intervenciones occidentales en las crisis árabes? EL gobierno francés quiso ser el primero en repeler con su aviación el escarmiento de Muammar Khadafy contra su pueblo y en reconocer al Consejo Nacional Libio como su «único representante». ¿Temía Nicolas Sarkozy que el régimen más estrafalario del norte de África cumpliera con su amenaza de ventilar secretos comprometedores? En Siria, Bashar al Assad denunció que las revueltas en su país eran orquestadas por los Estados Unidos. The Washington Post reveló cables filtrados por WikiLeaks sobre la presunta financiación norteamericana de grupos opositores y de la cadena Barada TV, que emite desde Londres informaciones adversas a su gobierno. ¿Temía Barack Obama algo parecido? Lo temieran o no, ambos han saltado el cerco de la duda: respaldan los levantamientos en el mundo árabe no sólo con aliento, sino, también, con dinero, según acordaron en la cumbre del G-8, realizada en estos días en Deauville, Francia, con sus pares de Alemania, Canadá, Italia, Japón, el Reino Unido y Rusia. En su papel de (leer más)
Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos afianzó su liderazgo militar, económico y diplomático. El dominio de Europa durante el siglo y medio previo se vio fagocitado por el virus del nacionalismo, causante de ese conflicto y del anterior. La era siguiente, la norteamericana, perduró hasta finales de los noventa con la adopción del dólar como moneda de referencia, la expansión de las multinacionales, la vanguardia de las tecnológicas, la injerencia en crisis aparentemente ajenas y la distribución estratégica de una amplia red de bases militares. El prólogo tuvo un costo irreparable: las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki. En la transición hacia la supremacía de Estados Unidos, aviones británicos y franceses bombardearon Egipto en 1956. En una semana, ambos gobiernos europeos debieron ceder ante las presiones económicas norteamericanas. Durante la crisis del Canal de Suez, el Reino Unido perdió algo más que una guerra. Perdió el protagonismo mundial, asumido desde entonces por Estados Unidos y la Unión Soviética. Halló refugio en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), semilla de la (leer más)
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