Como la crecida que inunda el castillo en el corazón de una ciudad medieval, las múltiples crisis de Europa están afectando a su líder indiscutible. Para Angela Merkel, ser el personaje del año de la revistaTime será magro consuelo ante la perspectiva de una especie de revuelta en la conferencia de su partido. Esta semana las juventudes de la Unión Demócrata Cristiana quieren proponer un límite para el número de refugiados admitidos, y se calcula que pueden tener el apoyo de aproximadamente el 40% de los delegados. La canciller, admiradora de Catalina la Grande, se defenderá con la actitud implacable y la flexibilidad táctica que le han granjeado el calificativo de maquiavélica. Pero Merkel está acosada y, con ella, el núcleo del centro europeo.
Periodista senior con más de 35 años de trayectoria especializado en geopolítica, análisis político y economía internacional. Experto en comunicación multiplataforma (televisión, radio, prensa escrita y digital) con probada capacidad de liderazgo editorial y conexión con la audiencia. Experiencia como corresponsal en Estados Unidos y enviado especial a conflictos armados (Medio Oriente, Balcanes, Iberoamérica y Asia). Presentador de programas de primer nivel en televisión y radio. Director de medios digitales y columnista de opinión con amplia red de contactos en América, Europa y Asia.
Por Jorge Elías En la provincia de Córdoba, Argentina, donde pasó su infancia el Che Guevara, comenzó a declinar la salud de Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre de 2016 a los 90 años de edad. Estaba pálido, con la tez casi grisácea y el rostro desencajado. En un momento, apenas arribó, se salió de las casillas por la pregunta de un periodista sobre un caso que preocupaba al gobierno de Néstor Kirchner: la situación de la médica Hilda Molina, privada de salir de Cuba y de conocer a sus nietos en Buenos Aires. A finales de julio de 2006, la delegación del mando en su hermano Raúl rubricó el desenlace. Desde entonces murió en el ideario popular quizá tantas veces como en los más de 600 intentos de asesinato atribuidos a la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Aquel viaje, como invitado especial de la Cumbre del Mercosur, selló el comienzo de su ocaso. Castro, mimado por los gobiernos de Kirchner y de Eduardo Duhalde después de haber cruzado espadas en público con Carlos (leer más)
Por Julio de la Guardia | Política Exterior Reconocer o no reconocer el Estado de Palestina. He ahí la cuestión que los gobiernos y parlamentos europeos se plantean en estos momentos, después de que los Estados Unidos de Donald Trump hayan renunciado a su tradicional papel como honest broker en el proceso de paz y el presidente palestino, Mahmud Abbas, reclame urgentemente el apoyo de la Unión Europea. Esta nueva situación obliga a la UE a asumir su responsabilidad histórica en la resolución del conflicto palestino-israelí que la propia Europa contribuyó a crear. En el último Consejo Europeo celebrado en Bruselas, que contó con la comparecencia de Abbas, todos los gobiernos parecían estar de acuerdo en la vigencia y pertinencia de la solución de los dos Estados, aunque la ventana de oportunidad se cierra por momentos. Más allá de esto no hay consenso, ni en la forma ni en los tiempos. A día de hoy solo un ejecutivo europeo –Suecia– ha reconocido formalmente a Palestina y otro –Eslovenia– dice estar dispuesto a hacerlo de forma inminente, con o sin consenso previo. También hay varios legislativos –entre (leer más)
Bush no disimula su disposición con los que apoyaron a la coalición y su malestar con los que reprobaron la guerra En ese momento, dramático, la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, recordó que los hombres del viejo Bush habían resuelto con excesiva rapidez la guerra de 1991. Entre ellos, el vicepresidente Dick Cheney, entonces secretario de Defensa, y el secretario de Estado, Colin Powell, entonces jefe del Estado Mayor Conjunto, empeñados en cumplir con la resolución de las Naciones Unidas: expulsar a las tropas iraquíes de Kuwait. Y ya. Sobre todo, en vísperas de elecciones. Nada de ir detrás de un ejército destrozado ni de destrozar a un gobierno extranjero. Que, según los partes de inteligencia, iba a caer por su propio peso. Como Galtieri después de Malvinas, llegaron a pensar. El primer Bush no resultó reelegido en 1992, empero. Y el rais, con sus cuatro dobles y sus siete vidas, superó los dos períodos de Clinton. Incluidos 650 bombardeos, y otros tantos misiles, como consecuencia de haber echado a los inspectores de armas (leer más)
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