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Lula en prisión

Arropado por los suyos, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva se resistió a ir a prisión en el plazo fijado por el juez Sérgio Moro después de que el Tribunal Superior Federal le negara por seis votos contra cinco el hábeas corpus presentado por sus abogados defensores. Pasó la noche en el Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo, en el Gran San Pablo. El sábado, después asistir a una misa en memoria de su esposa, Marisa, fallecida hace un año, se entregó a la policía. Sylvia Colombo, corresponsal para América latina del diario Folha de S. Paulo, analiza el futuro incierto de Brasil, con presidenciales a la vuelta de la esquina. Además Otro viernes de furia en la Franja de Gaza. Soldados israelíes mataron a tiros a 10 palestinos e hirieron a más de 1.000 que prendieron fuego a neumáticos y arrojaron piedras contra las tropas. Los incidentes, que comenzaron el último viernes de marzo con la muerte de 22 personas, son la cuenta regresiva de un mes y medio en (leer más)

Política

Líderes alfa, presidentes beta

Lo del botón nuclear “mucho más grande y más poderoso” de Donald Trump en respuesta a la supuesta facilidad con la cual Kim Jong-un podría oprimir el que tiene “siempre” en su escritorio no sólo refleja las bravuconadas en las cuales ambos suelen embarcarse, sino, también, la vena despiadada de la cual se jactan. El botón nuclear no existe. Ni en Estados Unidos ni en Corea del Norte. De estallar una guerra nuclear, Trump y Kim deberían seguir protocolos que podrían demorarla o, inclusive, abortarla. El asunto es otro. La egolatría de uno y del otro se codea con el autoritarismo, aparentemente más habitual en Pyongyang que en Washington. En el mundo, creo yo, prevalecen los líderes alfa sobre los presidentes beta. Estruendosos unos; recatados los otros. Un profesor universitario de Michigan, otro de Harvard y otro de Toronto se preguntan en un meduloso análisis publicado en la revista Foreign Affairs si la democracia está a salvo en Estados Unidos. La respuesta es negativa. No hablan de fascismo, sino de autoritarismo competitivo, “sistema en el (leer más)

Política

El juego del miedo

Los vanos esfuerzos para detener las atrocidades del grupo Estado Islámico en Medio Oriente ponen en un aprieto a las potencias occidentales En 2014 murieron en Afganistán 3.699 civiles, un 25 por ciento más que en el año anterior, según la Misión de Asistencia de la Organización de las Naciones Unidas en ese país (Unama, en inglés). Resultaron heridos 6.849 civiles, un 21 por ciento más que en 2013. En promedio, el número de víctimas civiles aumentó en un año un 22 por ciento. Por primera vez, los combates mataron y lesionaron a más gente que las bombas en las carreteras y los atentados suicidas. Desde 2009, cuando comenzaron a contarse las bajas y los daños de la guerra contra el régimen talibán, iniciada en 2001, murieron 17.774 civiles y resultaron heridos 29.971. Frente a esos pavorosos guarismos, ¿cómo debe responder Occidente a las masacres rituales del grupo sunita Estado Islámico (EI) en Medio Oriente? En Afganistán, el despliegue de tropas de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) tras la voladura de las Torres Gemelas (leer más)