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Drama sirio en suelo libanés

Casi la mitad del contingente sirio en el Líbano está formada por menores de edad cuyas familias se radican en los arrabales de las ciudades y van al colegio si pueden

El largo camino del pueblo sirio | Foto de Acnur

Les ha tocado vivir la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial. En el sexto año del conflicto sirio , cada vez son más los que buscan protección y ayuda fuera de sus fronteras. Y cada vez son más, también, los que mueren en el vano intento de cruzar el Mediterráneo. En Europa, la falta de solidaridad ha entornado las puertas. O, en algunas latitudes, las ha sellado a cal y canto. En los Estados Unidos, el veto migratorio de Donald Trump contra los musulmanes de seis países en particular y contra los solicitantes de asilo político en general no ha hecho más que desalentar cualquier tentativa de hallar una vida mejor, al menos digna, en la otra orilla del Atlántico.

Una de cada cinco personas que vive en el Líbano es un refugiado sirio, me dice Joel Bubbers, director del British Council en Siria. El 85 por ciento de los refugiados sirios se radica en los suburbios de las ciudades libanesas después de haber huido de la guerra o de la persecución, de haber llorado a algún pariente o amigo muerto, de haber salvado algunas de sus pertenencias y, en buena parte de los casos, de haberlas vendido a precio vil para sobrevivir. La mayoría alquila viviendas precarias o se instala en garajes y edificios sin terminar. Lidian con la desesperación, las necesidades, los traumas y, la peor compañera de viaje, la incertidumbre.

Bubbers: el desafío es la educación

“Nuestro desafío con los refugiados sirios y palestinos en edad escolar que residen en el Líbano consiste en facilitarles el acceso a la educación para integrarse y conseguir un empleo”, explica Bubbers durante una breve visita a Argentina. Es máster en paz internacional y seguridad por el Kings College, de Londres, con un título de grado en historia por la Universidad de Durham. Trabajó en Egipto para el British Council, así como en la delegación de la Unión Europea en Nueva York y en el área de coordinación civil de la Organización del Tratado del Alántico Norte (OTAN) en Mons, Bélgica.

El Líbano limita al norte y al este con Siria y al sur con Israel. Está en el foco de los conflictos de Medio Oriente. Tradicionalmente ha acogido grandes flujos de inmigrantes a pesar de no haber firmado la Convención del Estatuto de los Refugiados de 1951. Es, con una población de 6,6 millones de habitantes, el país con mayor concentración per cápita de refugiados en el mundo. Ofrece albergue a un millón de refugiados sirios y a 650.000 palestinos, más allá de una crisis política y económica fenomenal por la cual tardó más de lo normal en formar gobierno. La economía no crece. El desempleo acecha. La ayuda internacional llega a cuentagotas.

Turquía es el país con el mayor número de refugiados en el mundo”, acota Bubbers. El pacto de ese país con la Unión Europea sirvió para frenar el arribo de refugiados a Grecia, uno de sus miembros. En el Líbano, fuera de esa órbita, los menores de edad representan el 49,1 por ciento de los refugiados sirios. Entre los adolecentes, estiman el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) y Human Rights Watch, apenas el tres por ciento se encuentra escolarizado. Antes de la guerra, el 94 por ciento de los niños y de los adolescentes sirios asistía a clases de primaria y de secundaria en su país. Es el costado más delicado de la crisis. El futuro hipotecado.

Publicado en Télam

Jorge Elías
@JorgeEliasInter

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